Dieta para adelgazar: consejos a tener en cuenta antes de empezarla2

Muchas personas asocian las palabras dieta para adelgazar con castigo, privaciones, aburrimiento… En este artículo presentamos gran variedad de alimentos para cambiar esta visión. Sabemos que son varios los factores que nos pueden llevar a realizar una dieta de adelgazamiento: razones estéticas, de salud, presiones externas como la familia o el trabajo… Pero antes de empezar una dieta para adelgazar, tienes que tener claro si te sientes motivad@ y dispuest@ a modificar algunos de los hábitos alimenticios, porque una dieta de adelgazamiento requiere voluntad, constancia y el compromiso con uno mismo y la propia salud.

10 recomendaciones antes de empezar una dieta para adelgazar

  • Déjate asesorar por un profesional de la nutrición, sobre todo si el motivo de tu dieta de adelgazamiento tiene que ver con la salud: hipertensión, diabetes, osteoporosis, colesterol… Ten en cuenta que la misma dieta no sirve para todo el mundo. La dieta ideal es aquella que se ajusta a tus necesidades.
  • ¡Desconfía de los productos y dietas milagro! ¡No caigas en la trampa!
  • Ten cuidado porque, en la mayoría de dietas para adelgazar estrictas, no se pierde grasa sino líquido y masa muscular. Corres el riesgo del efecto rebote: recuperar en poco tiempo el peso perdido.
  • Vivimos en la sociedad de la prisa, pero reeducarse en los buenos hábitos alimenticios y adelgazar requiere su tiempo.
  • Valora si tu mala conducta alimenticia tiene una causa psicológica: ¿comes por ansiedad? ¿por llenar un vacío? Quizás deberías empezar por ahí.
  • No te saltes comidas. Es preferible comer cinco veces al día que llegar ansioso a la siguiente comida y engullir compulsivamente.
  • Dedica al hecho de nutrirte el tiempo necesario. Come despacio y mastica bien. Así facilitarás la digestión.
  • Sírvete la comida en un plato y de forma atractiva. Evita el picar de aquí y de allá porque es más difícil controlar la cantidad que estás comiendo.
  • Planifica tus menús. Si no, acabarás echando mano de cualquier cosa. La lista de la compra debe ser coherente con la planificación de los menús y debes ceñirte a ella.
  • Pésate una vez a la semana como máximo. Nuestro peso puede oscilar a lo largo del día por múltiples motivos.
Antes de empezar un dieta para adelgazar, déjate asesorar por un profesional de la nutrición.
Antes de empezar un dieta para adelgazar, déjate asesorar por un profesional de la nutrición.

Los alimentos más aconsejados en una dieta para adelgazar

  • Cereales. Deben ser preferiblemente integrales (arroz, mijo, avena, cebada, quinoa, trigo sarraceno…). El pan se ha de consumir en pequeñas cantidades, teniendo en cuenta que si queremos depurar bien el organismo hay que reducir las harinas refinadas y horneados. En una dieta equilibrada, los cereales corresponden al 40% de la ingesta.
  • Verduras y hortalizas. Hay que consumir gran variedad de ellas, que deberían ser otro 40% de una dieta equilibrada. Algunas verduras y hortalizas son especialmente indicadas para dietas depurativas: rabanitos, champiñones, ajo, cebolla, puerro, espárragos, alcachofa, apio, hinojo y verduras de hoja verde en general.
  • Germinados. Soja, alfalfa…
  • Algas. Se consumen en pequeñas cantidades y destacan por sus propiedades depurativas y remineralizantes (kombu, wakame, agar-agar, dulse, espirulina…).
  • Fruta. Preferiblemente de temporada y de proximidad. Es mejor tomarla entre horas que como postre.
  • Legumbres (lentejas, garbanzos…) y sus derivados (tofu, tempeh, miso…). Son pobres en grasas y ricas en vitaminas del grupo B, minerales (magnesio y hierro), fibra, proteína vegetal y carbohidratos de lenta absorción. En algunos casos, como en personas enfermas del hígado, convendrá reducir o incluso evitar su consumo.
  • Pescado. Mejor el blanco (rape, mero, lenguado, merluza,…), calamar, sepia, etc. a la plancha. Las proteínas deberían ser un 10-15% de nuestra dieta.
  • Semillas. De sésamo, girasol y calabaza, en pequeñas cantidades.
  • Condimentos. En primavera y verano, piensa en hierbas aromática frescas (albahaca, eneldo, menta…). En épocas de más frío, en especias más suaves (canela, germinados de alfalfa o de soja, semillas de rabanito…).
  • Bebidas. Agua mineral de bajo residuo, infusiones, caldos depurativos, zumos naturales hechos en casa sin azúcar, leches vegetales también sin azúcar (de soja, arroz, avena o almendras).

Alimentos a disminuir

  • Pescado azul. Pescado fresco un máximo de dos veces a la semana (hay que evitar el pescado de piscifactoría), a la plancha o al horno. También hay que eliminar las conservas y salazones.
  • Marisco.
  • Lácteos. Solamente los bajos en grasa (yogur, queso fresco, requesón o desnatados).
  • Frutos secos.
  • Aguacate y aceitunas.
  • Carnes. Sólo las blancas y sin piel (pollo, pavo, conejo).
  • Embutidos.Pequeñas cantidades de pavo o jamón ibérico sin la parte grasa.
  • Huevos. Dos veces a la semana a lo sumo.
  • Sal y endulzantes.

Alimentos a evitar en una dieta para adelgazar

Lácteos enteros, grasos o muy curados, flanes, mantequilla, margarina, ahumados, embutidos como chorizo y salami, fritos en general, snacks salados, carne de cerdo, paté, foie gras, cereales del desayuno con azúcar, azúcar en general, panadería y bollería industrial, salsas y condimentos fuertes, conservas, precocinados, alcohol, bebidas azucaradas y café.

Otras recomendaciones para adelgazar

  • Utiliza los métodos de cocción más simples y con el mínimo aceite: vapor, hervido, escaldado, prensado, plancha…
  • Desayuna como un rey, almuerza como un príncipe y cena como un pobre. La cena tiene que ser muy ligera y poco cuantiosa.
  • Elige productos de la mejor calidad posible: ecológicos, de temporada y de proximidad.
  • Haz ejercicio. Acelera el proceso de adelgazamiento, ya que hace aumentar el metabolismo, conserva la masa muscular y ayuda a relajarse.
  • Come despacio y mastica bien (la primera etapa de la digestión empieza en la boca). Empieza por los platos con más fibra –como ensaladas– para tener más sensación de saciedad.

¿Has hecho dieta en alguna ocasión? Cuéntanos tu experiencia. ¿Estás pensando en llevar a cabo una? ¿Cuál de estos consejos te ha sido más útil?

Foto: www.mipielsana.com

Alergia: cómo tratarla con remedios naturales0

La alergia es una reacción desproporcionada de nuestro sistema inmunitario frente a sustancias inocuas, que normalmente son toleradas por el organismo. Más de un 15% de la población padece algún tipo de alergia. Existe una clara predisposición genética a sufrir este tipo de molestias y lo más habitual es que la persona sea alérgica a más de una sustancia.

Mecanismo de acción de la alergia

Las células que componen el sistema inmunitario –macrófagos y linfocitos T y B– se encuentran circulando en la sangre o formando parte de distintos órganos. Al entrar en contacto con una sustancia extraña –alérgeno–, estas células empiezan una serie de reacciones que culminan con la formación de unas moléculas –llamadas inmunoglobulinas (Ig) o anticuerpos– que se unen al alérgeno y consiguen destruirlo o eliminarlo.

Hay cinco tipos de inmunoglobulinas: IgG, IgA, IgM, IgD e IgE. La IgE y la IgG tipo 4 son las implicadas en la reacción alérgica tipo I, característica del asma y de la mayor parte de procesos alérgicos.

Las personas que padecen una alergia tienen en la superficie de los mastocitos –unas células de la sangre– múltiples moléculas IgE capaces de reconocer la presencia del alérgeno. Esta IgE se formó en anteriores contactos con el alérgeno que provocaron la sensibilización frente a esta sustancia extraña para el organismo. En otras palabras, se formaron unas células con memoria –linfocitos B– que al entrar en contacto con esta sustancia extraña ordenarán la producción de grandes cantidades de IgE específica para destruir este alérgeno, liberando así elementos como la histamina, la serotonina o la bradiquinina.

Las de un 15% de la población padece algún tipo de alergia.
Las de un 15% de la población padece algún tipo de alergia.

Causas de la alergia

La causa de la alergia no se puede atribuir a una sustancia en concreto sino al individuo, que suele ser alérgico por herencia genética. Son muchos los agentes que pueden causarle una reacción alérgica, al entrar en contacto por diversos medios:

  • Aire: polen de las plantas, polvo de casa, hongos, pelos y plumas de animales…
  • Alimentos: pescado, huevos, frutos secos…
  • Medicamentos: penicilina, aspirina®…
  • Picaduras de insectos, mordeduras…
  • Contacto con la piel: cosméticos, productos industriales…

Trastornos derivados de la alergia

Puesto que el sistema inmunitario se encuentra ampliamente distribuido en nuestro organismo, no es de extrañar que las reacciones alérgicas sean capaces de desencadenar trastornos muy diversos, según el lugar donde se produzca la reacción:

  • Aparato digestivo: diarreas o dolor abdominal.
  • Ojos: conjuntivitis (enrojecimiento de los ojos y picor).
  • Nariz: rinitis (picor y secreción de moco acuoso).
  • Piel: urticarias (habones y picor) o eccemas.
  • Pulmón: asma (obstrucción de los bronquios).

Prevención y tratamiento de las alergia

La única forma eficaz de prevenir la alergia es evitar el contacto con el alérgeno. Una vez desencadenada la reacción, solamente podemos actuar disminuyendo la intensidad de los síntomas y combatiendo la inflamación.

  • Conjuntivitis. Es una reacción al polen de las gramíneas y árboles. Se caracteriza por escozor en los ojos, lagrimeo, párpados hinchados… El tratamiento requiere medidas higiénicas como lavados con suero fisiológico o soluciones estériles libres de conservantes. Da buenos resultados lavar los ojos con agua de flor de saúco, aciano y eufrasia y hacer compresas de 5 a 10 minutos para eliminar el agente causal y calmar el picor.
  • Rinitis y asma. Ambas reacciones están causadas por el polen, el polvo, mohos de humedad, los pelos y plumas de animales domésticos e irritantes de las vías respiratorias (humo, polución, tintes, disolventes…). Son muy adecuadas las tisanas de vahos, gargarismos y baños nasales tanto para eliminar el alérgeno como para paliar la irritación. Seguidamente hay que aplicar el aceite hidratante nasal, que actúa como emoliente y protector de las fosas nasales.
  • Dermatitis alérgica o alergia de contacto. Se caracteriza por el enrojecimiento de la piel y la aparición de pequeños hinchazones. Los metales, sobre todo el níquel, son los principales causantes (nos afecta si usamos bisutería, tintes de pelo, etc.). Una buena solución son los baños de arcilla para absorber las toxinas. Después hay que aplicar un bálsamo corporal con aloe vera y caléndula para calmar e hidratar la zona afectada. El uso de tintes ecológicos libres de metales puede evitar la aparición de la alergia.
  • Urticaria. Aparecen ronchas y granos que dan la sensación de picor. Suelen producirla ciertos alimentos (mariscos y conservas), medicamentos (penicilina o aspirina®) y las picaduras de insectos. Como tratamientos podemos aplicar arcilla en la zona afectada, seguida de bálsamo corporal. Es aconsejable un tratamiento depurativo vía interna, se recomienda tomar 1L a lo largo del día de una decocción de granos de avena, cola de caballo y ortiga verde. La Tisana DEP o el ya preparado Jarabe Herbodep están formulados con plantas que contribuyen a depurar el organismo.
  • Helicriso o Siempreviva (Helichrysum stoechas). Una de las plantas más empleadas para prevenir y tratar los brotes alérgicos, la encontramos en forma de planta para infusión, jarabe, ampollas bebibles (Alervit forte) o crema.

¿Eres una persona alérgica y has probado alguno de estos remedios naturales? Cuéntanos tu experiencia. Puede ser útil para otras muchas personas.

Foto: www.blogdelg.es

Aprende a gestionar el estrés0

El estrés es un conjunto de reacciones fisiológicas que prepara el organismo para la acción ante una situación que percibe como amenazante. El lado bueno del estrés es que nos mantiene activos y nos ayuda a poner en marcha nuevos recursos, incrementando así nuestra autoestima y posibilidades de éxito.

El problema aparece cuando la causa del estrés se prolonga en el tiempo. El cuerpo intenta adaptarse y se esfuerza de manera constante para mantener el equilibrio hasta que acaba agotado. La reacción ante una determinada circunstancia varía de persona a persona e incluso puede ser distinta en un mismo individuo en diferentes periodos de su vida. Los factores estresantes pueden ser de cualquier tipo: el entorno laboral, un nuevo jefe, un nuevo puesto de trabajo, los problemas familiares, una separación, una mudanza, un fallecimiento, una enfermedad… ¡Incluso las fiestas navideñas originan estrés!

Gestionar el estrés de manera natural
El lado bueno del estrés es que nos mantiene activos y nos ayuda a poner en marcha nuevos recursos, incrementando así nuestra autoestima y posibilidades de éxito.

El estrés continuado puede conllevar problemas de salud

Ya hemos dicho que las consecuencias negativas aparecen cuando el estrés se presenta con demasiada frecuencia o se prolonga en el tiempo. Es entonces cuando tiene efectos en nuestra salud.

  • Respuestas psicofisiológicas. El aumento de la tasa cardíaca, de la presión sanguínea o de la respiración son ejemplos de respuestas que se desencadenan de manera involuntaria.
  • Trastornos emocionales. El estrés puede generar ansiedad, depresión, impaciencia, frustración, insomnio, nerviosismo, trastornos alimenticios, pérdida del sentido del humor, del apetito y de la memoria, fatiga y dolores y contracturas musculares.
  • Trastornos físicos graves. Si el estrés persiste puede originar alteraciones cardíacas y enfermedades inflamatorias, deprimir el sistema nervioso  y producir alteraciones metabólicas, por citar algunos ejemplos.

¡Gestiona el estrés de manera natural!

El hecho de aprender a gestionar el estrés es esencial para nuestra calidad de vida. En las siguientes líneas te proponemos cuatro maneras de lograrlo.

  • Hábitos de vida saludables: sal a pasear, practica algún deporte, mantén relaciones gratificantes y haz ejercicios de relajación. Contribuirás a mejorar tu mundo emocional.
  • Flores de Bach. La terapia floral del Dr. Edward Bach no es un tratamiento para dolencias particulares. Sin embargo, como nuestro cuerpo responde de manera positiva o negativa al modo que pensamos o sentimos, al ayudarnos a sentir más positivamente, nuestro cuerpo tendrá la oportunidad de responder de forma igualmente positiva.
  • Aceites esenciales. Además de aliviar los síntomas físicos que suelen manifestarse en situaciones de estrés, nos ayudarán a recuperar la calma. Algunos aceites esenciales para combatir el estrés y restablecer el equilibrio son la mejorana, la mandarina, la bergamota, la lavanda, la manzanilla romana, el naranjo amargo y la ravintsara.
  • Triptófano. Es un aminoácido esencial poco abundante en los alimentos. Es el precursor de la serotonina, el neurotransmisor que estabiliza el estado de ánimo, combate la depresión y facilita un sueño reparador. La serotonina también ayuda a estabilizar la hiperactividad infantil, reduce el estrés, es beneficiosa para el corazón y contribuye a controlar el peso (al reducir el apetito y la ansiedad por comer). El triptófano se obtiene sólo a través de la alimentación y abunda en los huevos, el amaranto, la leche, los cereales integrales, el chocolate, la avena, los dátiles, las semillas de sésamo, los garbanzos, las pipas de girasol, las pipas de calabaza, los cacahuetes, los plátanos, la calabaza y la alga espirulina. Si tu dieta no incluye la cantidad suficiente de estos alimentos, puedes presentar una deficiencia de triptófano y, por lo tanto, corres mayor riesgo de padecer estrés. Con todo, también puedes tomar triptófano como complemento alimenticio.

Aceite de argán, el oro líquido de Marruecos4

Durante siglos, el aceite de argán ha sido utilizado por las tribus bereberes del suroeste de Marruecos como complemento básico de su dieta y como elemento de la medicina tradicional. Además, los diferentes análisis químicos de los años noventa confirmaron las valiosas propiedades del aceite de argán para el cuidado de la piel (tratamiento para el acné, las arrugas y las heridas leves).

El árbol de argán (Argania spinosa) pertenece a la familia de las sapotáceas, de hoja coriácea, flores pequeñas y amarillas y un fruto como un dátil verdiamarillo. El árbol de argán, que puede alcanzar hasta los 10 metros de altura, soporta muy bien el calor. Se encuentra en Marruecos, en ciertas zonas de Méjico y existen algunos ejemplares en Andalucía.

El aceite de argán se extrae del fruto, que tiene el tamaño de una nuez y es de color amarillo, o, a veces, rojo. Está formado por una cáscara carnosa que cubre el hueso. El fruto del árbol de argán empieza a madurar con los primeros calores de junio.

El aceite de argán está compuesto hasta en un 80% de ácidos grasos esenciales (ácido linoléico (50%), ácido alfalinolénico (15%), ácido oleico (12%), ácido araquidónico (1%), ácido gammalinolénico(3%)) y contiene grandes cantidades de tocopheroles (vitamina E) –casi tres veces más que el aceite de oliva– y phytosteroles.

Tres características distinguen al aceite de argán:

–        Su olor. Un buen aceite de argán cosmético carece de olor extraño o desagradable. Los olfatos más sensibles pueden percibir un olor sutil que es el del fruto de argán.

–        Su color. Color natural dorado, si es muy claro es que ha sido refinado y si es excesivamente oscuro es que ha sido calentado.

–        Su capacidad de penetración. El aceite de argán se caracteriza por su capacidad de hidratación profunda. Una simple aplicación y un suave masaje circular consiguen una total penetración al cabo de un par de minutos.

Aceite de argán
El aceite de argán se caracteriza por su capacidad de hidratación profunda.

El aceite de argán, el aceite más caro del mundo

El aceite de argán también es llamado “el oro líquido de Marruecos” y es que se trata de uno de los aceite más caro del mundo debido a que la extracción del aceite se lleva a cabo de forma totalmente artesanal. De cada 100 kilos de fruta madura tan sólo 3 corresponden a las pipas de donde se extrae el aceite de argán con un método ancestral. Cada hueso del fruto contiene tres pipas similares a las pipas de calabaza.

El aceite de argán y sus aplicaciones cosméticas

  • Previene el envejecimiento por sus propiedades antioxidantes
  • Su riqueza en ácidos grasos y escualeno lo convierten en idóneo para atenuar las arrugas, cicatrices y queloides.
  • Nutre la piel, aumentando la oxigenación y proporcionando elasticidad.
  • Gran poder de hidratación y regeneración.
  • Protección frente a agresiones externas y del medio ambiente.
  • Revitaliza el cuero cabelludo aportando vitalidad y brillo.
  • Fortalece las uñas quebradizas.
  • Aplicado con calor a las articulaciones aporta un efecto calmante.
  • Se recomienda su uso en quemaduras solares e irritaciones cutáneas. Alivia la sensación de ardor, picor y tirantez.
  • El masaje corporal con aceite de argán nos permite unir el placer sensual del masaje con el beneficio de la vitamina E aportando nutrientes y suavidad a la piel después del baño o ducha.

El aceite de argán en la cocina

Hoy en día, el aceite de argán sigue siendo muy apreciado por la cocina marroquí y por la nouvelle cusine. Es un aceite ligero y transparente –más digestivo que el aceite de oliva–, de color marrón claro y sabor fuerte y agradable.

Foto: Otra Medicina