Fuentes de proteína vegetal0

La Organización Mundial de la Salud (OMS) nos ha puesto en estado de alerta al relacionar el consumo de carne roja o carne procesada con un mayor riesgo de padecer cánceres terminales y enfermedades cardiovasculares. Algunos ejemplos de carnes procesadas son el jamón, el bacon y los embutidos, las salchichas, butifarra, morcilla, chistorra, lasañas precocinadas, patés, etc. Las hamburguesas y la carne picada se consideran carnes procesadas si se les ha añadido sal o aditivos químicos para su conservación. Lo cierto es que en nuestro país se abusa de este tipo de alimentos. Por eso hemos creído necesario presentarte algunas fuentes de proteína vegetal que pueden ayudar a equilibrar la dieta.

 

Proteínas de origen vegetal

  • Legumbres como las judías, los garbanzos, las lentejas o la soja y sus derivados. La soja puede tomarse como azuki (legumbre similar a la judía), como miso (fermentado natural de legumbres de soja), tofu (leche de soja con cloruro de magnesio en escamas: es ideal salteado en la sartén para luego acompañar ensaladas), tempeh (proteína de alto valor nutricional y con fibra) y lecitina de soja (ideal para reducir el colesterol), entre otros derivados.
  • Seitán. Es considerado como una auténtica carne vegetal, tanto por su alto contenido en proteínas como por su aspecto y su sabor. El seitán nos facilita el paso a una dieta más vegetariana. ¿Te acuerdas de nuestro artículo sobre recetas con seitán?
  • Semillas como la chía, el lino o el cáñamo. Las semillas de chía son ricas en omega 3, proteínas, fibra y minerales, y destacan por sus propiedades antioxidantes. Las semillas de lino también son ricas en omega 3, fibra, vitaminas y minerales, y en proteínas. Tienen un pobre contenido en hidratos de carbono. La proteína de cáñamo (no tiene propiedades psicóticas como la marihuana, aunque proceda de la misma planta) es un polvo rico en fibra y proteína de alta calidad. Se puede añadir a batidos, ensaladas y cereales.
  • Quinoa. Decimos que la quinoa es una proteína completa porque en ella encontramos todos los aminoácidos esenciales (los aminoácidos que forzosamente debemos obtener a través de la alimentación). Como explicamos en un artículo anterior, la quinoa aporta proteínas de alto valor biológico, es fácil de digerir y ayuda a mantener una buena salud cardiovascular, entre otros beneficios.
  • También son importantes fuentes de proteína vegetal los granos enteros (trigo, arroz, maíz…) y los frutos secos (almendras, anacardos, nueces…). Los frutos secos, además, ayudan a reducir el colesterol, fortalecen nuestras defensas y tienen propiedades antioxidantes. Para conocer con más detalle sus virtudes, puedes consultar el post que escribimos sobre los beneficios de los frutos secos.
Fuentes de proteína vegetal.
Fuentes de proteína vegetal.

 

Proteína vegetal y proteína completa

Todas las proteínas están hechas a base de aminoácidos. Estos actúan como componente estructural de las células, forman los músculos y los huesos, transportan nutrientes y actúan como enzimas y hormonas. Los aminoácidos también son fuente de energía, ya que cuando los digerimos son transformados en glucosa. Hay 20 tipos de aminoácidos. Los aminoácidos esenciales (leucina, metionina, isoleucina, lisina, fenilalanina, triptófano, valina, treonina, histidina y arginina) se obtienen sólo mediante la alimentación, mientras que los aminoácidos no esenciales (asparagina, alanina, ácido glutámico, ácido aspártico, glutamina, glicina, prolina, serina, cisteína y tirosina) los puede producir nuestro organismo.

Si un alimento contiene 8 de los 10 aminoácidos esenciales se considera una proteína completa o de alto valor biológico. Esto no siempre ocurre con la proteína vegetal. Por eso a menudo es necesario mezclar dos proteínas de origen vegetal para obtener una proteína completa (equivalente a la carne roja). Al unir un grano entero con una leguminosa, obtenemos una proteína completa. Es tan fácil como preparar un sándwich de pan de trigo integral con crema de cacahuete (que es leguminosa y no un fruto seco) o bien elaborar un plato de arroz con lentejas.

Dieta alcalina0

El pH de los líquidos del organismo (piénsese que el 75% de nuestro peso corporal es agua), incluida la sangre, debe ser ligeramente alcalino (7,35-7,45) para que el organismo esté en equilibrio y goce de salud. Ésta es la base de la dieta alcalina. Si estamos por encima o por debajo de estos valores, corremos el riesgo de padecer enfermedades.

El pH se mide en una escala que va del 0 al 14. Un pH exactamente de 7,0 se considera neutro. Un pH por debajo del 7,0 es ácido y un pH por encima del 7,0 se dice que es alcalino. Nuestro pH puede llegar a ser ácido por múltiples factores: un estrés continuado en el tiempo, emociones negativas, reacciones del sistema inmunológico, etc. Sin embargo, el motivo más habitual es una dieta inadecuada.

Muchas personas tienen una dieta demasiado alta en alimentos formadores de ácido: productos de origen animal (carne, pescado, leche, huevos…), alimentos procesados, harinas blancas y azúcares, café, bebidas alcohólicas, refrescos gaseosos, etc. También son generadores de ácido los medicamentos. 

Verduras y frutas, base de la dieta alcalina

Las verduras de hoja verde y las frutas (también los cítricos) son alimentos que contienen altas cantidades de minerales alcalinos de fácil biodisponibilidad. También forman parte de una dieta alcalina las legumbres, los brotes, los frutos secos, las especias y las algas, por citar algunos ejemplos. Una dieta alcalina es sinónimo de buen funcionamiento de las células y de los órganos y tejidos que forman nuestro cuerpo. Para ello necesitamos, como ya hemos dicho, un pH ligeramente alcalino.

Fruta y verdura, base de la dieta alcalina.
Fruta y verdura, base de la dieta alcalina.

pH y enfermedad

Si en la dieta hay un déficit de alimentos alcalinos, el cuerpo sufre un pérdida constante de compuestos minerales. Esto explica el hecho de que haya tantas personas que padecen osteoporosis y desgaste óseo o el hecho de que haya cada vez más jóvenes que tienen estos problemas.

Si la dieta incluye alimentos acidificantes durante mucho tiempo, el sistema digestivo se atrofia en distintos grados progresivos hasta que se colapsa. Primero empieza con malestares intestinales leves, luego devienen en colitis, gastritis, Crohn y otros trastornos que pueden transformarse en dolencias graves y enfermedades crónicas.

La falta de alimentos alcalinos también implica una disminución de la capacidad del organismo para absorber nutrientes, una baja producción de energía en las células, menor capacidad para reparar las células dañadas, dificultad para desintoxicar los metales pesados, una deficiencia del sistema inmune para combatir y eliminar las células tumorales, fatiga… También es habitual la hiperuricemia (exceso de ácido úrico), que puede derivar en gota, cálculos renales y artritis crónica. En definitiva, el desequilibrio acídico es un imán para la enfermedad.

Dieta alcalina y salud

Una dieta alcalina para mantener la salud debe consistir en un 60% de alimentos alcalinos y un 40% de alimentos ácidos. Hay fuentes que elevan esta proporción hasta el 75%-25%. En todo caso, para devolver la salud al organismo, la proporción debe ser más alta (80%-20%).

Entre los alimentos alcalinos que deberíamos introducir en nuestra dieta destacamos:

  • Verduras y hortalizas: col, brócoli, lechuga, zanahoria, coliflor, apio, pepino, espárragos, etc.
  • Frutas: manzana, uva, aguacate, pera, tomate, limón, naranja, etc.
  • Germinados: soja, brócoli, alfalfa, hierba de trigo, hierba de cebada, etc.
  • Granos: trigo sarraceno, quinoa, amaranto y cereales integrales.
  • Frutos secos y deshidratados: almendra cruda, orejones, higos, goji, etc.
  • Algas y productos asiáticos: chlorella, spirulina, nori, wakame, daikon, tofu, umeboshi, reishi.
  • Tisanas o infusiones depurativas: diente de león, cardo mariano, ortiga verde, cola de caballo, hinojo y zarzaparrilla.
  • Té verde.
  • Condimentos y especias: perejil, mostaza y jengibre.
  • Sal del Himalaya y sal marina sin refinar.
  • Edulcorantes: stevia.

Hábitos saludables

El ejercicio físico moderado adaptado a cada persona activa el metabolismo y facilita la eliminación de toxinas. A todo esto no debemos olvidar el lema “Mens sana in corpore sano” (Sátiras de Juvenal, s.l-ll), en el que ya se promulgaba la importancia del equilibrio emocional como un componente indispensable para mejorar el bienestar y la salud en general.

Foto: http://www.esteticaycuerpo.com/dietas/dieta-alcalina-la-alimentacion-de-las-celebridades/

Manzanilla: mucho más que una planta medicinal digestiva0

Hay muchos tipos de manzanilla, todas importantes y todas con propiedades peculiares. Pero sobre todo, las manzanillas que trataremos en este artículo están muy arraigadas a nuestra cultura, incluso algunas de ellas forman parte de la historia de algunos pueblos.

Manzanilla dulce (Matricaria chamomilla)

Las flores de manzanilla son una de las joyas de nuestra flora, originaria de Europa. Se cultiva en Hungría, Egipto y los países que conforman la antigua Yugoslavia. Nuestra camamilla de l’Urgell, cultivada en la bella comarca leridana, era una de las más preciadas del mundo. La macro producción agrícola hizo que prácticamente se perdiera esta especie de manzanilla, pero por suerte en la actualidad se está recuperando el cultivo.

Manzanilla dulce.
Manzanilla dulce.

Su peculiar aroma y sus discos florales, con numerosas flores de color amarillo intenso, pero con un fondo azulado debido a la presencia de su aceite esencial, hacen de la manzanilla dulce una de las plantas más queridas de nuestra tierra.

Rica en aceite esencial, cumarinas, glucósidos y flavonoides, la manzanilla dulce nos aporta un efecto estimulante de las secreciones digestivas así como una acción antiespasmódica y carminativa, ligeramente relajante y buena acción antiinflamatoria debido a su alto contenido de camazuleno. Por vía externa, este tipo de manzanilla ejerce una acción emoliente, calmante y antiséptica y se usa en forma de colirios o lavados oculares en casos de conjuntivitis catarral. Es clásica la utilización del agua de manzanilla dulce para aclarar los cabellos rubios.

Manzanilla de Mahón (Santolina chamaecyparissus)

También conocida como abrótano hembra, camamilla de la Mola, esparnellac o botja de Sant Joan, la manzanilla de Mahón es muy popular en la Catalunya central y muy especialmente en las Baleares, donde se le tiene una veneración especial. La gran complicidad de su aceite esencial la hacen especialmente indicada como vermífuga (expulsa las lombrices intestinales) así como estomacal y espasmolítico. En uso externo son reconocidas sus propiedades antialérgicas. Se usa con éxito en forma de compresas en casos de eccemas de origen alérgico. Los mahoneses consideran que la manzanilla criada en los alrededores del castillo de la Mola es de superior calidad a la de la península.

Manzanilla de Mahón.
Manzanilla de Mahón.

Matricaria (Chrysanthemum parthenium)

La matricaria crece de forma silvestre en las montañas de Soria y del Moncayo. Sus flores son parecidas a las de la manzanilla común, algo más pequeñas, pero que desprenden un olor muy fuerte, incluso ligeramente alcanforado. En su composición encontramos principios amargos, aceite esencial e hidrocarburos terpénicos.

Matricaria.
Matricaria.

A las propiedades digestivas de la manzanilla debemos resaltar su acción beneficiosa sobre el sistema nervioso. Está especialmente indicada en casos de migraña. También hay que resaltar su buena reputación como desintoxicante hepático y, en ginecología, se recomienda por su buena acción emenagoga (estimulan el flujo sanguíneo en el área de la pelvis y el útero y, en algunos casos, fomentan la menstruación). Para el que escribe este artículo, esta manzanilla es la mejor del mundo. Basta con oler las flores secas para darnos cuenta que estamos ante una planta muy especial. Debemos cuidarla, ya que puede estar en peligro de extinción.

L. Teixé