Consejos dietéticos para las comidas de Navidad0

En las comidas de Navidad no tenemos por qué privarnos de placeres como comer un poco de turrón. Solamente debemos ser moderados con la cantidad de comida que ingerimos, puesto que es el comer desenfrenadamente grandes cantidades lo que nos puede dañar. Conviene evitar, por otro lado, la mezcla de muchos alimentos distintos, dado que eso nos provocará una digestión más lenta y es fácil que produzca putrefacciones y fermentaciones que acaben generando gases, inflamación de vientre e intestinos, e incluso mal aliento. También te animamos a seguir las siguientes recomendaciones.

Consejos dietéticos a tener en cuenta en las comidas Navidad

  • Incluir verduras en los menús. Las tradicionales comidas de Navidad suelen ser ricas en proteínas, azúcares y grasas. Para compensarlo y para acompañar los platos, deberemos incluir más verduras: ensaladas, canapés, verduras rellenas o croquetas vegetales, cocas, pinchitos o empanadas, cremas de verduras servidas con pan tostado, consomés vegetales y patés vegetales (remolacha, zanahoria, berenjena, humus…).
  • Tomar postres más ligeros. Sin privarnos de los turrones y los polvorones, en las comidas de Navidad recomendamos intercalar postres ligeros y que se puedan confeccionar sin azúcar añadido: macedonia de frutas, peras al jengibre, gelatina de frutas…
  • Sustituir las proteínas animales. Los más atrevidos pueden cambiarlas por platos de origen vegetal equivalentes: canelones o rustidos de seitán, albóndigas de tofu… También podemos incluir algas en las empanadas, caldos, cremas y ensaladas. Las algas Arame, Hiziki y Wakame ayudan a disolver depósitos de grasa, a digerir, a alcalinizar la sangre y a remineralizar el organismo.
  • Preparar cenas ligeras. Así nos reequilibraremos después de las pesadas comidas de Navidad. Cenar en exceso sobrecarga y agota el metabolismo, ya que por naturaleza la energía del organismo ya va enfocada hacia el reposo. Ejemplos de cenas ligeras pueden ser: una manzana y un yogurt natural sin azúcar, compota de manzana, crema de verduras, sopa de cebolla con copos de avena o un caldo vegetal.
  • Tomar verduras depurativas. Hay verduras que también nos ayudarán a reequilibrarnos: nabo, rabanitos, champiñones, proteínas vegetales y verdura verde (berros, brócoli, perejil, col verde, apio, puerro…).
Comidas de Navidad
En las comidas de Navidad no es necesario privarse del turrón, siguiendo estas pautas dietéticas.

Recomendaciones para digerir mejor

  • Masticar bien los alimentos. No sólo nos ayuda en la digestión, sino que también hace que comamos menos y que disminuya la ansiedad.
  • Digerir mejor las proteínas animales. Enzimas como la papaína (proviene de la papaya) y la bromelaína (está en la piña) ayudan a mejorar la digestión de proteínas animales. Podemos incluir estas frutas en los menús y en las ensaladas, o tomar algún complejo a base de estas enzimas, si tenemos una digestión lenta.
  • Tomar plantas medicinales. Para después de las comidas de Navidad, podemos preparar tisanas a base de plantas carminativas y digestivas como Anís, Hierba Luisa, Melisa, Poleo… Las plantas hepáticas amargas (Boldo, Alcachofera, Cardo mariano…) ayudan al hígado en sus funciones y a mantenerlo limpio, además de contribuir a la digestión de grasas. También podemos tomar Aloe Vera para proteger nuestro epitelio gástrico de la acidez y además obtener un efecto depurativo. Y en caso de estreñimiento, se recomendamos tomar un regulador intestinal a base de semillas de lino o zaragatona. 
  • Mantener la grasa a raya con suplementos como la lecitina de soja, la neopuntia o Fat Burner.
  • No abusar del café, de la sal, del alcohol ni de refrescos con gas.

Y si tenemos invitados…

  • Plantear el menú con antelación. Así tendremos en cuenta todos los detalles en las comidas de Navidad: si hay personas mayores o niños, si comen de todo o son vegetarianos…
  • Apostar por menú sencillos. No es momento de hacer experimentos y acabar con un ataque de nervios en el último momento. A veces las cosas más sencillas, presentadas de modo diferente, son las que más éxito tienen. En las comidas de Navidad, podemos jugar con creatividad en la mezcla de colores, texturas y sabores, y hacer de esa comida algo totalmente especial.
  • Cocinar con amor. El estado de ánimo también influye en los resultados.

Dieta para después de las Navidades

Tras las comidas de Navidad, durante 2 ó 3 días deberemos hacer una dieta muy ligera a base de:

  • Arroz integral con verduras (preparadas al vapor, hervidas, escaldadas o al horno).
  • Compotas de manzana sin azúcar.
  • Caldos vegetales a base de cebolla, apio, col blanca, nabo, perejil, hojas de lechuga, un poco de calabaza o zanahoria e incluso un trocito de alga Kombu. Este caldo lo podemos tomar como: base para otras sopas; consomé de primer plato, añadiéndole un poco de miso (pasta fermentada de soja); o tomarlo en ayunas, media hora antes de desayunar, con un poco de zumo de limón para ayudar a depurar.
  • Cremas de verduras sin añadirle cremas de leche ni quesos (sólo un poco de aceite de oliva crudo al final de la cocción).
  • Licuados de verduras como el de zanahoria, apio y col.
  • Al cabo de 2 días, podemos incluir ensaladas crudas y entre horas alguna fruta cruda de temporada (preferiblemente de una sola clase) y, si toleramos los lácteos, tomaremos algún yogurt natural sin azúcar.
  • Si tomamos proteína animal, al cabo de 2 ó 3 días, podemos empezar a incluir un poco de pescado blanco en la dieta (cocido al vapor, al horno o a la plancha).
  • Evitaremos los fritos, sofritos y comidas precocinadas.
  • También nos puede ayudar el suplemento dietético Herbo Dep.

Foto: www.hogarutil.com

Dejar un comentario