Kombucha: el kéfir de té negro0

Refuerza el sistema inmunitario, favorece el desarrollo sano de la flora intestinal y ayuda a eliminar toxinas. Estas son algunas de las virtudes de la kombucha, un hongo (Fungus japonicus) formado por un cultivo vivo de distintos microorganismos, tales como el Bacterium xykinum, el Bacterium glucomicum y levaduras como el Saccharomyces ludwigii y la Pichia fermentans. La kombucha se cultiva y se cuida en condiciones especialmente adecuadas en un medio de té negro azucarado. Cuando este hongo actúa sobre el azúcar se produce una modificación generada por microorganismos, ácidos y enzimas, que son los responsables de las propiedades terapéuticas de la kombucha. Su comparación con el kéfir es casi automática, puesto que ambos están compuestos por bacterias y levaduras y necesitan de un medio líquido para crecer y alimentarse. Tanto el kéfir como la kombucha producen una fermentación con múltiples beneficios para nuestro organismo.

El té de kombucha, una bebida con muchos siglos de historia

La primera referencia escrita de la kombucha data del siglo III a.C., aunque parece ser que era una bebida fermentada ampliamente consumida en toda Asia desde mucho antes. Su ingesta cotidiana en el extremo oriental de Rusia mantenía a sus habitantes en un excelente estado de salud y con una larga longevidad. Actualmente su uso está muy extendido en los países del centro y del este de Europa. En Alemania se puede encontrar en las parafarmacias con el nombre de “teepliz kombucha”, que significa hongo del té de kombucha. También existen muchas marcas en Estados Unidos.

Kombucha (Fungus japonicus).
Kombucha (Fungus japonicus).

Propiedades de la kombucha

La kombucha contiene algunas vitaminas del grupo B, 10 millones de levaduras por milímetro, entre un 0,5 y un 1,2% de alcohol, enzimas y sustancias volátiles que le confieren su sabor característico. Su riqueza en cultivos activos vivos (levaduras vitales y ácidos orgánicos esenciales) no se interrumpe después de haberla colado porque siempre quedan en suspensión partículas flotantes de levadura. Por esta razón siempre es un complemento dietético vivo. Estos son algunos de sus beneficios:

  • Favorece el desarrollo de una flora intestinal sana, al aportar cultivos de levaduras y de ácidos orgánicos.
  • Fortalece el sistema inmunitario.
  • Reestructura el equilibrio ácido-básico del organismo.
  • Es ligeramente estimulante: es adecuado tomarla en caso de cansancio y estrés para aumentar la vitalidad y rendir más.
  • Elimina toxinas. El ácido glucónico se combina con sustancias de desecho de nuestro organismo como el colesterol y el ácido úrico, entre otras, facilitando su eliminación.
  • La kombucha se ha usado en enfermedades como reumatismo, asma, estreñimiento, hipertensión arterial, artritis y úlceras gástricas.
  • Se prescribe como complemento alimenticio en casos de mala digestión, mala absorción de alimentos o enfermedades crónicas del intestino.
  • También es útil como tratamiento complementario en algunos casos de cáncer y para reforzar el sistema inmunológico en pacientes de sida.

Como jugo preventivo y saludable, se puede comenzar a tomar una pequeña cantidad de kombucha e irla incrementando hasta llegar a un vaso al día. Si una persona se encuentra convaleciente o quiere colaborar en el tratamiento de una enfermedad, puede tomar más cantidad, siempre guiándose por la respuesta del organismo, ya que se ha descrito algún caso de intoxicación hepática por una ingesta excesiva de kombucha. No es una bebida adecuada para personas con diabetes por el elevado índice de azúcares, pero existe un compuesto concentrado a base del propio hongo de kombucha. Son una gotas que se diluyen en agua y son aptas no sólo para diabéticos sino para todo tipo de pacientes.

¿Quieres preparar kombucha en casa?

Necesitarás los siguientes ingredientes:

  • 80 gr de azúcar.
  • 3 gr de té negro de Ceylán.
  • 1 litro de agua.
  • Hongo de kombucha y un vasito de kombucha ya elaborado.

Preparación:

  • Hay que poner a hervir el azúcar con agua. Cuando el agua hierva y el azúcar se haya disuelto del todo, lo retiramos del fuego y le añadimos el té negro de Ceylán.
  • Lo dejamos reposar tapado durante 30 minutos.
  • Lo colamos y lo dejamos enfriar.
  • Si no hemos consumido kombucha, tiramos un poco, pero siempre tenemos que dejar porque, cuando añadamos el nuevo té, el proceso de fermentación se pueda reiniciar correctamente.
  • El proceso de fermentación se hace en unos 15 días. Por lo tanto es importante que cada 15 días como mínimo lo alimentéis.

Foto: “The Kitchn” en Pinterest

Dejar un comentario