Suplementos alimenticios para el deporte0

Practicar deporte de manera regular es beneficioso para prevenir, mantener y recuperar la salud. Regular la presión arterial, mantener la densidad ósea, incrementar el tono muscular, mejorar la movilidad y flexibilidad de las articulaciones, ayudar a mantener el peso corporal, reducir la sensación de fatiga, aumentar la autoestima y rebajar la tensión y el estrés… Son muchas las razones por las que se recomienda hacer ejercicio físico.

Alimentación y deporte

Cada tipo de entrenamiento requiere una alimentación determinada para conseguir el máximo rendimiento. Así, los hidratos de carbono son más adecuados en los ejercicios de resistencia, mientras que las proteínas lo son en los entrenamientos de fuerza.

La alimentación del deportista puede complementarse con productos naturales tanto para mejorar el rendimiento como para prevenir posibles lesiones o problemas derivados de un ejercicio intenso. En este artículo te presentamos seis suplementos alimenticios para el deporte y cinco minerales para enriquecer la dieta del deportista.

Suplementos alimenticios para el deporte.
Con suplementos alimenticios podemos optimizar la dieta del deportista.

Suplementos alimenticios para el deporte

  • Proteína de cáñamo. Es ideal para los deportistas que quieren elevar su rendimiento. Se trata de la proteína más biodisponible del mundo vegetal y destaca por ser altamente digestible. Es rica en ácidos grasos omega 3, 6 y 9 y en minerales (ácido fólico, magnesio, manganeso y zinc). La proteína de cáñamo se puede tomar mezclada con agua, caldo o zumo, o espolvoreada encima de la sopa, la verdura o la ensalada.
  • Colágeno. Es la principal proteína de nuestro organismo, presente en huesos, ligamentos, tendones, cartílagos y piel. Cuando el colágeno de los cartílagos se degrada, los huesos de las articulaciones empiezan a rozarse, provocando dolor. Suele ocurrir a partir de los 40 años, pero también en personas más jóvenes que practican deporte de manera habitual (artrosis del deportista).
  • Aumenta la resistencia ante el esfuerzo físico y da vitalidad. El polen es una fuente de proteínas y aminoácidos de fácil asimilación, vitaminas (A, C, D, E y todo el complejo B), minerales y oligoelementos (potasio, silicio, calcio, magnesio, fósforo, manganeso, azufre, cloro, hierro y cobre). Con solo una cucharada sopera al día en ayunas, apreciaremos una mejoría física e intelectual.
  • Alcohol vitaminado. Es un macerado de plantas tradicionalmente empleadas por sus propiedades antiinflamatorias y calmantes del dolor: árnica, harpagofito, hipérico, lavanda y romero. Esta loción de uso externo tonifica la musculatura y favorece la recuperación tras el ejercicio.
  • Cartílago de tiburón. Contiene sulfato de condroitina y glucosamina. Protege las articulaciones y mejora su movilidad, además de reducir la inflamación y el dolor.
  • Agua de coco. La restauración completa de líquidos y electrolitos tras el ejercicio físico es fundamental para el rendimiento y la recuperación del tono muscular. Para conseguir una correcta hidratación después de un entrenamiento exigente (largo e intenso, con temperaturas o humedad extremas…) es necesario recurrir a las bebidas isotónicas, con una composición en electrolitos equivalente a los líquidos perdidos. El agua de coco se ha convertido en una alternativa a las bebidas específicas para deportistas por su bajo contenido calórico y por su aporte natural de agua y electrolitos.

Principales minerales para la alimentación de un deportista

  • Calcio. Forma parte de los huesos, del tejido conjuntivo y de los músculos. Es esencial para la circulación sanguínea. El calcio también ejerce un papel fundamental en la contracción y la relajación muscular y como transmisor químico de los impulsos nerviosos.
  • Potasio. Participa en la regulación del balance de agua en el organismo, en la contracción del corazón y en la transmisión del impulso nervioso. La insuficiencia de potasio provoca cansancio, dolor muscular y debilidad. Puede producirse esta insuficiencia durante una práctica de ejercicio intenso en el que la sudoración es máxima.
  • Sodio. Tiene un papel esencial en el reparto del agua en el cuerpo. Una falta de sodio provoca nauseas, vómitos, rampas, alternaciones visuales y dolor de cabeza. Un exceso de sodio provoca hipertensión arterial.
  • Hierro. Es necesario para la síntesis de la hemoglobina, encargada del transporte de oxígeno a los órganos y músculos, así como para la correcta utilización de la vitamina B. Un déficit de hierro provoca anemia.
  • Magnesio. Ayuda a disminuir el cansancio y la aparición de calambres y contracturas y es esencial para el buen funcionamiento del corazón y de los músculos. También favorece la absorción del calcio y, por lo tanto, ayuda a mantener la estructura ósea.

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