El Alambique y la destilación de plantas aromáticas0

 

El Alambique y la destilación de plantas aromáticas

El alambique o alquitara, es un instrumento utilizado para la destilación de líquidos, con la finalidad de obtener productos concentrados, como licores o aceites esenciales.

En este artículo, hemos querido centrarnos en la utilización del alambique para la extracción de aceites esenciales.  Considerados para muchos autores el alma de las plantas aromáticas, son sustancias volátiles muy activas cuyas propiedades terapéuticas son la base de la aromaterapia. Para su extracción una de las técnicas empleadas es la destilación por arrastre de vapor con un alambique, mediante un proceso de evaporación por calentamiento y posterior condensación por enfriamiento.

Descripción.

El material del alambique suele ser de cobre, de acero inoxidable o de vidrio. Existen varios tipos, uno de los más empleado es el de pera con serpentín. Consta de un depósito o caldera en el que colocaremos la materia vegetal, un depósito con un serpentín de enfriamiento y un tubo o cuello de cisne que une los dos depósitos por el que viaja el vapor. Las destilaciones industriales utilizan alambiques de gran capacidad por donde pasan los vapores arrastrando los aceites esenciales.

 

Primer paso: Preparar el alambique

Antes de empezar debemos limpiarlo en profundidad. A la hora de montarlo se aconseja ubicarlo en un jardín o espacio donde pueda montarse y desmontarse fácilmente y cerca de una toma de agua.

El montaje suele ser muy sencillo ya que las piezas encajan con facilidad entre ellas. Debemos sellar perfectamente todas las piezas para evitar la pérdida de vapor.  Podemos aplicar una mezcla de harina y agua (a modo de cemento) sobre todas las juntas para que quede hermético. Una vez montado tiene que quedarnos de la siguiente manera: depósito principal donde se introduce el agua y las plantas unido al tubo de arrastre que conecta con el depósito de serpentín.

Segundo paso: Destilar

En el depósito principal introducimos la planta y la cubrimos con agua. Cerramos con el capitel o cuello de cisne y llenamos con agua fría el depósito del serpentín.  Colocaremos  el depósito principal a destilar sobre una fuente de calor, como un hornillo eléctrico o de gas. Encendemos el fuego al principio al máximo. Sellamos todas las juntas con la masa de harina y agua. Al aumentar la temperatura se  liberará la esencia de las fibras del vegetal y creará un “vaho aromático” que ascenderá y será transportado por el tubo hasta el condensador. Éste  se encuentra rodeado por un serpentín  con agua fría que enfría el vapor y lo devuelve a su estado líquido.  El depósito de refrigeración consta de un orificio superior al que conectaremos una manguera para extraer el agua caliente y un orificio inferior para insertar una manguera con grifo que irá introduciendo agua fría. La finalidad es que cuando agua del depósito de refrigeración empiece a calentarse debemos de refrigerar el serpentín y eso se consigue abriendo una manguera que introduzca agua mientras otra desde arriba del todo del depósito vaya vaciándola. Debemos regular el grifo de manera que consigamos que el agua entrante y saliente sea la misma y de este modo nos aseguraremos que el nivel de agua y la temperatura se mantenga constante durante todo el proceso.

Tercer paso: El hidrolato y el aceite esencial

Ahora que ya tenemos el alambique en marcha debemos preparar botes de cristal herméticos donde iremos depositando el hidrolato. Es importante observar que la salida del hidrolato sea en forma de “hilillo”, que no salga ni a borbotones (fuego muy fuerte) ni gota a gota (fuego muy flojo). El hidrolato es la mezcla resultante en la destilación de plantas aromáticas de agua y aceites esenciales. Ningún alambique destila los aceites esenciales puros y es por eso que los hidrolatos deben de decantarse por medio de un vaso Florentino. Consiste en un cono invertido o embudo de cristal con un grifo que nos sirve para separar el hidrolato del aceite esencial puro. El sistema es muy sencillo pues consiste en introducir el destilado o hidrolato en este embudo de cristal y dejarlo reposar. Se formará una línea superior oscura flotante, cuando la observemos abrimos el grifo depositando el hidrolato en vasos de cristal y cerramos el grifo justo en el momento en que el aceite más oscuro se acerca al grifo. Nos quedará entonces el aceite esencial puro, que recogeremos en otro recipiente adecuado.  Guardaremos todos los productos en un lugar seco y oscuro, con una etiqueta identificativa en el que conste la fecha de destilación, la parte de la planta utilizada y la especie botánica.

Combatir los parásitos intestinales en animales de forma natural0

Los animales están expuestos a infestaciones por un gran número de parásitos que pueden afectar su salud. Es necesario un diagnóstico y tratamiento adecuado así como tomar medidas preventivas. Es importante el seguimiento por un veterinario que supervise el tratamiento.

 

Encontramos diversos recursos naturales que permiten tratar los parásitos intestinales de forma completamente natural y respetuosa con el organismo del animal. Las plantas con acción vermífuga deben utilizarse a dosis bajas y durante periodos cortos de tiempo, normalmente una semana. El tratamiento puede volverse a repetir al cabo de dos semanas para eliminar las formas resistentes.  Se suele recomendar que se realicen desparasitaciones cada 3 meses

 

Ajenjo (Artemisia absinthium).

Presenta propiedades antihelmínticas, favorece la eliminación de los gusanos. Por su sabor amargo, que le confiere un efecto tónico digestivo, se recomienda mezclarlo con la comida. Suministrar media cucharadita de polvo al día, durante una semana.

 

Semillas de calabaza (Cucurbita pepo).

La cucurbitina es la sustancia que ayuda a la expulsión de los parásitos. Se recomienda administrar media cucharadita de semillas crudas molidas por 30Kg de peso.

 

Ajo (Allium sativum).

Presenta un amplio espectro de acción contra multitud de microorganismos. No se recomienda su uso en gatos, salvo indicación veterinaria. Es eficaz para combatir un gran número de parásitos. Podemos machacar un ajo y mezclarlo en la comida.

 

Genciana (Gentiana lutea).

Las propiedades antiinflamatorias y antisépticas  fortalecen el aparato digestivo y ayudan a depurar el organismo, por lo que es una buena opción para la desparasitación interna. Herviremos 1 cucharadita de raíz en un vaso de agua durante 5 minutos y se la daremos dos veces al día, durante una semana.

 

Aceite de coco.

Mejora el aspecto y cuidado de la piel, favorece la digestión y absorción de nutrientes y por su contenido en ácido láurico destruye virus, bacterias y parásitos. La dosis recomendada es 1 cucharadita por cada 5Kg de peso, directamente sobre la comida. Externamente podemos aplicarlo mezclado con unas gotas de aceite esencial que potencie el efecto repelente.

 

Tierra de Diatomeas.

Es un mineral silíceo formado por algas microscópicas fosilizadas. De origen 100% natural, constituye un insecticida seguro para la salud del animal. Debemos asegurarnos que sean de tipo alimenticio. Vía interna tiene la capacidad de actuar sobre todas las fases del ciclo biológico del microorganismo mediante un mecanismo de arrastre y de absorción de toxinas, bacterias y parásitos intestinales, eliminándolos posteriormente por las heces. No destruye la flora intestinal del animal. Se puede aplicar externamente sobre la piel o esparcirlo en su hábitat para el control de pulgas, garrapatas, ácaros y parásitos internos.

 

Los parásitos dañan la flora intestinal y la alteran significativamente. Cuando ésta se encuentra desequilibrada, los parásitos tienen más facilidad de proliferar. Para recuperar la flora y mantenerla saludable se recomienda la toma de probióticos, microorganismos vivos que prevalecen en los intestinos y favorecen el correcto funcionamiento.

Bienvenid@s al Blog del Manantial de Salud0

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