Vitamina D, fuente de salud0

La vitamina D es un micronutriente esencial que el organismo no puede sintetizar y por tanto debe obtenerse a través de la exposición solar o mediante la alimentación. Se calcula que entre el 40 y el 75% de la población mundial tiene deficiencias de vitamina D. Las causas que explican esta deficiencia son diversas: el miedo al cáncer de piel hace que muchas personas apenas se expongan al sol o que abusen de los protectores solares; cada vez pasamos más tiempo en el interior de los edificios (trabajando en una oficina, estando en casa, etc.); y también hay enfermedades que dificultan la absorción de la vitamina D (hepatopatías, enfermedad de Chron, colitis ulcerosa y enfermedad celíaca, por citar algunas).

Obtención de vitamina D por la exposición solar

La exposición de la piel a la luz solar es la manera más eficaz de garantizar que la persona obtiene la cantidad suficiente de vitamina D, pues la molécula dura el doble de tiempo en el organismo que si se obtiene a través de la alimentación. La luz UVB, al entrar en contacto con las capas de la piel, degrada la molécula 7-dehidrocolesterol que se encuentra en las células de la piel y la convierte en pre-vitamina D3. Después se trasforma en D3 (colecalciferol), que es la forma de vitamina D presente en la mayoría de complementos alimenticios. La forma activa y necesaria para un buen funcionamiento del organismo es la 1,25-dihidroxivitamina D, que se transformará en los riñones cuando el cuerpo lo requiera.

El mejor momento para la exposición solar y la obtención de mayor cantidad de vitamina D es al mediodía, entre las 11 y las 15 horas, en los meses de primavera y verano. Es cuando hay más rayos UVB (hay que recordar que los rayos UVA no aportan beneficios ni vitamina D al organismo). Es recomendable salir al exterior al mediodía bajo el sol, primero sin ponerse el protector solar, para aplicarlo después, cuando la persona ya ha estado expuesta al sol durante un tiempo.

Vitamina D y exposición solar
La vitamina D se obtiene, sobre todo, por la exposición solar.

La vitamina D en la alimentación

Son alimentos ricos en vitamina D los champiñones desecados al sol (es la única fuente vegetal), los huevos, el pescado azul (arenques, salmón y sardinas) y los alimentos enriquecidos. Además, hay dos tipos de complementos alimenticios de vitamina D: la D2 (ergocalciferol) y la D3 (colecalciferol), ésta última considerada la más eficaz.

Acción preventiva

Una buena aportación de vitamina D nos puede prevenir de:

  • Resfriados y gripe, puesto que la vitamina D refuerza el sistema inmunológico.
  • Riesgo de sufrir esclerosis múltiple.
  • Obesidad.
  • Estados de ánimo bajos y depresiones.
  • Artritis, dolores e inflamaciones.
  • Debilidad muscular, fibromialgia y síndrome de fatiga crónica.
  • Hipertensión y trastornos cardiovasculares.
  • Diabetes.
  • Infertilidad, tanto en el hombre como en la mujer.
  • Problemas durante el embarazo y durante los primeros años de vida del hijo, dado que la vitamina D disminuye el riesgo de preclampsia.
  • Problemas cutáneos (psoriasis y acné).
  • Y osteoporosis, ya que la vitamina D facilita la absorción del calcio y del magnesio y mejora la salud ósea.

Foto: http://www.muchabelleza.com

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