Es hora de cuidar tus pies: Pies cansados, talones agrietados, hongos, mal olor… y mucho más!0

Los pies trabajan duro todos los días, pero a pesar de ello, son posiblemente la parte del cuerpo que tenemos más descuidada. Soportan todo el peso del cuerpo y a menudo sufren de piel seca y sensibilidad muscular causada por los zapatos. Tómate un merecido descanso después de un largo día de trabajo y mima tus pies, han trabajado tanto como tú. ¿Quieres saber cómo cuidarlos? En este artículo descubrirás unos remedios sencillos y 100% naturales que te pueden ayudar.

Consejos naturales para cuidar tus pies

Reparar talones agrietados e hidratar la piel de los pies

  • Manteca de Karité: es un nutriente muy eficaz para pieles secas, un excelente suavizante, ideal para hidratar talones y la planta del pie. Equilibra el agua de los pies, aumenta la circulación, incrementa la oxigenación y mejora la eliminación de toxinas. Recomendamos aplicarla por la noche, después de un restaurador baño de pies.
  • Ungüento de própolis: se trata de un excelente ungüento natural elaborado a base de própolis, manteca de cacao, aceite de almendras, aceite de oliva y cera de abeja. Tiene propiedades antifúngicas, acción emoliente, regeneradora y protectora, y es muy eficaz para regenerar las grietas que se forman en los talones. Recomendamos aplicar por la mañana en todo el pie, especialmente entre los dedos.
  • Gel de Aloe Vera: el aloe vera es un extraordinario protector cutáneo, que humidifica la piel facilitando la absorción de nutrientes, previene el envejecimiento celular y estimula la síntesis del colágeno. Además, es antiulceroso y tiene una potente acción cicatrizante. Un buen masaje en los pies con gel de aloe vera después de la ducha asegura unos pies sanos y fuertes.

Exfoliar las pieles muertas

  • Piedra Pómez: un clásico de toda la vida para eliminar pieles muertas. Después de usarla, es aconsejable realizar un buen masaje con gel de aloe vera.

Acabar con los hongos en las uñas

  • Aceite de árbol del té: es el fungicida por excelencia. Hay que aplicar unas gotas de este aceite directamente encima de la uña infectada (mañana y noche), durante varios meses. Es importante mantener siempre los pies secos, ya que el mejor aliado de los hongos es el calor y la humedad.

Prevenir la sudoración y el mal olor

  • Licopodio: la espora del licopodio es un excelente agente secante, ya que absorbe el agua sin cerrar los poros. Para mantener los pies secos durante todo el día, espolvorear un poco de este finísimo polvo por todo el pie. Con una pequeña cantidad es suficiente.
  • Desodorante de salvia: se puede encontrar en formato roll-on o en espray, y hay que aplicarlo directamente sobre el pie. No evita la sudoración pero sí el mal olor, debido a la acción antiséptica del aceite esencial de salvia.

Pies cansados

Después de un día duro, mima tus pies con un baño de pies. Te bastarán 20 minutos con agua tibia, y añádele una cucharada sopera de PEURELAX para un efecto totalmente reparador. Relajará tus pies, además de aliviar el dolor muscular, la rigidez, suavizar la piel y neutralizar los olores.

Los baños con PEURELAX son una solución sencilla y natural para el cuidado de los pies. Sólo tienes que verter una cucharada sopera de PEURELAX en dos litros de agua caliente, remover bien y tomar un baño de pies de 20 minutos, secar y friccionar con alcohol de vitaminas.

Con este método tan sencillo y natural recuperaremos la vitalidad de los pies cansados después de una dura jornada laboral o una larga caminata, los relajaremos y fortaleceremos la acción venotónica, activando la circulación periférica. También actúa contra malos olores, piel seca, piel irritada, limpia las cutículas y suaviza las durezas.

PEURELAX: La receta ideal para cuidar de tus pies

PEURELAX está compuesto por una mezcla de plantas con acción venotónica, desodorante, reafirmante y antiséptica, en una base de sales magnésicas y potásicas. Descubre los efectos revitalizantes y reparadores de sus componentes:

  • Piedra de Alumbre: el mineral de alumbre ha sido tradicionalmente usado como desodorante natural en muchos lugares del mundo. A diferencia de los desodorantes convencionales, que actúan dificultando la transpiración, tiene un efecto bactericida natural sin dificultar la transpiración. Es un buen antiinflamatorio y revitalizante.
  • Sulfato de Magnesio: el magnesio es un mineral fundamental, ya que juega un papel importante en los mecanismos de regulación de los enzimas del organismo. Cuando tomamos un baño con sales de magnesio, ocurre un proceso de osmosis reversa, por la cual absorbemos minerales y expulsamos toxinas de nuestro cuerpo.
  • Extracto de Hamamelis: el hamamelis, por sus propiedades venotónicas, es ideal para baños de pies. Sirve para tratar ampollas, pies cansados y doloridos, rozaduras de los zapatos… Sus propiedades antisépticas, descongestivas y tonificantes nos ayudan a recuperar los pies cansados y doloridos.
  • Extracto de Castaño de Indias: el fruto del Castaño de Indias nos aporta principios activos con notable acción antiedematosa, aumentando la resistencia capilar y con una notable acción exudativa.
  • Extracto de Orégano: esta planta tan común nos aporta un aceite esencial de altísima acción farmacológica. Además de su potente acción antiséptica, el orégano es tónico, estimulante y muy útil en procesos dolorosos del sistema osteoarticular.
  • Extracto de Caléndula: la calendulina es una sustancia de color amarillo y consistencia mucilaginosa que se encuentra en la flor de la caléndula. Es un excelente antiséptico y antiinflamatorio, que ejerce un efecto demulcente y calmante en pies cansados y pieles irritadas.

Aceites macerados para el cuidado de la piel2

Los aceites macerados tienen las propiedades de los componentes con los que se elaboran. Es decir, por un lado, las propiedades de las plantas medicinales escogidas; y por otro, se aprovecha la acción suavizante del aceite utilizado como base, ya sea el de almendras dulces, el de oliva virgen o el de sésamo, por citar tres de los más utilizados.

Cómo se preparan los aceites macerados

  • Se utilizan 100 gramos de la planta seca elegida (por ejemplo, flores de caléndula, sumidades floridas de hipérico o de ruda). Se introducen en una botella de boca ancha y se vierte sobre ellas 1 litro del aceite básico elegido.
  • Se tapa bien la botella. Se pone boca abajo para asegurarse de que queda herméticamente cerrada. Debe mantenerse en esa posición 40 días y 40 noches a la intemperie.
  • Todos los días hay que agitar suavemente la botella.
  • Pasados los 40 días, hay que filtrar el aceite y guardarlo en botellitas de cristal bien tapadas. Siempre es mejor que las botellas sean de color ámbar.
  • Para una mejor conservación de aceites macerados, deben guardarse en un lugar fresco y oscuro.

Éste es el método de elaboración que el botánico Pio Font i Quer propone en su libro El Dioscórides Renovado (Editorial Península).

Propiedades medicinales de aceites macerados para el cuidado de la piel

  • Aceite macerado de caléndula (Calendula officinalis).Es excelente para pieles secas, delicadas y sensibles que se irritan con facilidad. Se emplea tanto para niños como para personas mayores. Tiene propiedades antiinflamatorias, antisépticas y fungicidas (contra virus, bacterias y hongos) y cicatrizantes. Acelera el proceso de curación de heridas, escoceduras, picaduras de insectos, dermatitis, eccemas y vulvovaginitis.
  • Aceite macerado de gordolobo (Verbascum thapsus). Es un calmante útil en caso de quemaduras, sabañones y hemorroides. Aplicado sobre el cabello, mantiene el color rubio dorado de los cabellos teñidos, los hidrata y les da brillo.
  • Aceite macerado de ruda (Ruta graveolens). Activa la circulación sanguínea y protege venas y arterias. También tiene la capacidad de enrojecer la piel y provocarle sensación de calor. Es muy indicado en dolores osteoarticulares, en contusiones sin heridas y en unturas externas sobre el oído cuando hay problemas de falta de riego sanguíneo que se manifiesta en forma de acúfenos (golpes o sonidos en el oído) o ligera sordera.
  • Aceite macerado de hipérico (Hypericum perforatum). Es útil en tratamientos regeneradores: quemaduras, llagas, heridas, contusiones (en catalán se conoce popularmente como oli de cop), acné, eccemas y psoriasis. Calma el dolor y activa la circulación sanguínea, por eso también es empleado en caso de hemorroides. Tiene un efecto antiviral en uso tópico para el herpes labial. Es importante evitar la exposición solar después de su aplicación.
  • Aceite macerado de árnica (Arnica montana). Tiene una acción cicatrizante, antiinflamatoria, antiséptica y antifúngica (contra virus, bacterias y hongos). Da muy buenos resultados en inflamaciones articulares, contusiones, torceduras, golpes, chichones e irritaciones cutáneas. No debe emplearse nunca en heridas abiertas.
Aceite macerado de árnica
El aceite macerado de árnia da buenos resultados en inflamaciones articulares, contusiones, torceduras, golpes, chichones e irritaciones cutáneas.

Foto: Biovegetalis.blogspot.com.es