Antioxidantes para vencer los radicales libres3

Este artículo está dedicado a los antioxidantes, aquellas sustancias que normalmente obtenemos a través de la dieta y que actúan como mecanismo de defensa para prevenir o retardar la oxidación de las moléculas del organismo. Pero vayamos por pasos. Antes de hablar de los sistemas antioxidantes, explicaremos el proceso de liberación de los radicales libres y qué es el daño oxidativo.

Los humanos necesitamos el oxígeno para poder generar la energía que nos permite realizar las funciones vitales. El proceso de obtención de oxígeno también implica la liberación de radicales libres. Los radicales libres son unas moléculas con exceso de electrones, hecho que las hace inestables y altamente reactivas. Para estabilizarse roban electrones de otras moléculas, las cuales quedan alteradas y a su vez continúan el proceso dañino en una reacción en cadena. Hay circunstancias que pueden hacer aumentar la producción de radicales libres, como la contaminación ambiental, el tabaquismo, las dietas ricas en grasa o la exposición excesiva a las radiaciones solares.

En condiciones normales de salud existe un equilibrio entre la generación de radicales libres y su neutralización por los sistemas de defensa antioxidantes. Cuando el equilibrio se altera, el exceso de radicales libres produce el daño oxidativo, es decir, hay una alteración en el funcionamiento y en la estructura de las células hasta el punto de poderse generar enfermedades degenerativas (cáncer, artrosis, patologías respiratorias, enfermedades cardiovasculares y afecciones oculares).

El daño oxidativo (también llamado estrés oxidativo) puede producir alteraciones en la mayoría de las moléculas del organismo:

  • En los lípidos, especialmente en los ácidos grasos poliinsaturados y el colesterol.
  • En las proteínas: los aminoácidos más sensibles son el triptófano, la tirosina, la fenilalanina, la histidina, la metionina y la cistina.
  • En los ácidos nucleicos (ADN y ARN), cuya alteración produce errores en la división celular capaces de generar fenómenos cancerígenos.
Los antioxidantes previenen y retardan la oxidación de las moléculas del organismo.
Los antioxidantes previenen y retardan la oxidación de las moléculas del organismo.

Acción de los antioxidantes

Los antioxidantes son mecanismos de protección frente a los radicales libres. Entre los beneficios de los antioxidantes, podemos destacar las siguientes acciones:

  • Frenan los procesos degenerativos óseos y articulares, del páncreas (prevención de la diabetes tipo II), de la retina y de las células (Alzheimer y Parkinson).
  • Retardan el envejecimiento celular, por ejemplo, en la piel. Retrasan la aparición de arrugas y manchas cutáneas.
  • Regulan el sistema inmunitario y combaten procesos alérgicos.
  • Mejoran la circulación cerebral.
  • Protegen las arterias frente a la formación de placas.
  • Combaten la fatiga y el estrés.
  • Tienen un efecto anticancerígeno.

El organismo cuenta con mecanismos de defensa frente a la potencial oxidación causada por los radicales libres: sistemas formados por enzimas antioxidantes y sistemas antioxidantes no enzimáticos. Ambos neutralizan o enlentecen la cadena de daños oxidativos. Estos sistemas antioxidantes actúan de manera coordinada y conjunta, de tal manera que donde no llegan los unos son más eficientes los otros.

Sistemas formados por enzimas antioxidantes

  • El superóxido dismutasa (SOD) es específico para neutralizar el anión superóxido (O2) a peróxido de hidrógeno (H2O2). Para su función requieren la presencia de cobre, zinc y manganeso.
  • La catalasa convierte el peróxido de hidrógeno (H2O2) en oxígeno y agua. También neutraliza radicales libres fruto del metabolismo lipídico.
  • Las enzimas de la familia glutatión peroxidasa, que neutraliza peróxido de hidrógeno (H2O2) y peróxidos lipídicos. Presenta gran actividad en el hígado y más moderada en el pulmón, el cerebro y el corazón. Requiere selenio.

Por lo tanto, los minerales como el selenio, el zinc, el manganeso y el cobre así como el aminoácido L-cisteína no actúan directamente como antioxidantes pero son imprescindibles para el correcto funcionamiento de las enzimas antioxidantes.

Sistemas antioxidantes no enzimáticos

Reaccionan con los radicales libres evitando el daño en las moléculas más importantes del organismo.

  • Vitamina C: por ser hidrosoluble, actúa como antioxidante en medio acuoso. Fuentes de vitamina C: escaramujo, cítricos (pomelo, naranja, lima, limón), kiwi, fresas, papaya, tomate y perejil.
  • Vitamina E: agrupa un conjunto de compuestos fenólicos como el α-tocoferol. Protegen de la oxidación lipídica de la membrana celular y de las lipoproteínas que transportan colesterol y triglicéridos. Fuentes de vitamina E: aceite de germen de trigo, de soja, de algodón y de maíz.
  • Coenzima Q10 o ubiquinona: protege contra la oxidación de los compuestos que forman parte de la membrana celular, sobre todo en el corazón y el hígado.
  • Vitamina A: protege las moléculas lipídicas. Fuente: aceite de hígado de bacalao.
  • Ácido α-lipoico: componente de azufre que recicla las vitaminas E y C y protege los ß-carotenos. Fuente: patata.
    • Bioflavonoides: los más abundantes en el plasma humano son el ß-caroteno, la luteína, la zeaxantina, el licopeno y la criptoxantina. Los tres primeros son precursores de la vitamina A.
      • ß-caroteno: tiene mayor capacidad antioxidante que la vitamina A. Fuentes: zanahoria, calabaza, albaricoques, espinacas y acelgas.
      • Luteína: previene la formación de cataratas. Fuentes: maíz, vegetales de hoja verde como espinacas y brócoli, frutas como naranjas, melocotones o mango, y pimientos rojos y amarillos.
      • Licopeno: actúa protegiendo los lípidos de la oxidación. Favorece la circulación sanguínea. Fuente: tomate.
      • Quercetina: potente protector celular que evita la oxidación de las LDL o colesterol malo. Inhibe la fotooxidación de la vitamina E. Actúa como antiinflamatorio y antialérgico. Fuentes: ginkgo, tila, , manzana, zanahoria y cebolla.
      • Pignogenol: gran protector de los rayos solares. Fuentes: corteza de pino marítimo (Pinus pinnaster).
      • Antocianosidos: regeneran la capa purpúrea de la retina y de la rodopsina, mejorando la visión nocturna. Protegen los vasos sanguíneos. Fuente: arándanos.
      • Isoflavonas: además de tener virtudes estrógenas, son antioxidantes. Fuentes: soja.

Otras plantas medicinales y alimentos ricos en antioxidantes

Ginkgo biloba, cardo mariano, té verde, ajo, uva negra y vino tinto, alga spirulina, olivo, cúrcuma y semilla de pomelo.