La avena, un gran reconstituyente0

La avena (Avena sativa) es un cereal nutritivo, remineralizante y reconstituyente. Además de darnos fuerza y vigor, la avena es rica en fibra soluble, calma los estados nerviosos e facilita el metabolismo de producción de energía. Otra de las ventajas de este cereal es que se puede consumir de diferentes formas: grano, harina, copos, salvado, agua de avena y licuado de avena (leche de avena).

Características nutricionales de la avena

La avena es rica en proteínas (11%), grasas insaturadas (ricas en linoléico), vitaminas (vitamina E y, sobre todo, del grupo B: B1, B2 y B3) y minerales (calcio, hierro, magnesio, potasio, manganeso, fósforo, cinc y silicio). Tiene menor contenido de hidratos de carbono que otros cereales, pero la fibra es más completa: contiene elementos solubles e insolubles.

Ventajas de la avena para la salud

  • Ayuda a sobrellevar el desgaste intelectual.
  • Es un buen reconstituyente en situaciones de estrés.  Reduce la ansiedad y evita el decaimiento.
  • Es idónea en etapas de crecimiento en la alimentación infantil.
  • Es útil para personas que realizan una gran actividad muscular y en deportistas.
  • Refuerza la fecundidad (por su contenido en avenasterol).
  • Aumenta la producción láctea, si la mujer toma avena durante el embarazo y la lactancia.
  • Es una excelente fuente nutricional para la tercera edad.
  • Favorece la recuperación en estados de convalecencia.
  • Se recomienda en personas diabéticas.
  • Mejora el buen funcionamiento del páncreas.
  • Favorece la digestión de las grasas.
  • Ayuda a reducir los altos niveles de colesterol.
  • Reduce la velocidad de absorción de los hidratos de carbono.
  • Es un cereal adecuado en trastornos de acidez gástrica.
  • Regula el tránsito intestinal (en grano o copos).
Avena
La avena es rica en fibra soluble, nos da fuerza y vigor y calma los estados nerviosos.

Cómo preparar la avena

  • En grano: por cada medida de avena integral, se utilizan dos medidas de agua. Se hierve a fuego medio durante una hora como mínimo. Conserva al máximo sus cualidades nutritivas.
  • Agua de avena: por cada litro de agua, se usan dos cucharas soperas de granos de avena integral. Se hierve durante 15 minutos y después se cuela. Se puede tomar fría o a temperatura ambiente. Remineraliza, aporta vitaminas, es laxante y diurético suave.
  • En copos: se obtienen después de prensar los granos y eliminar la cascarilla externa, sin perder el salvado. Este tratamiento permite tomar los copos de avena crudos (con yogur, kélir o leche) o cocinarlos en poco tiempo (unos 10 minutos).
  • En harina: puede utilizarse para espesar sopas.
  • Salvado de avena: se toma mezclado en un yogur, kéfir, leche o en una crema. Es rico en fibra soluble, regulariza el tránsito intestinal y regula el exceso de colesterol en sangre.
  • Leche de avena: es de fácil digestión.
  • Crema de avena: para prepararla, debemos hervir, durante 8 minutos, 3 cucharadas soperas bien colmadas de copos de avena en 400 ml de agua mineral. Después se añaden de 50 a 100 gramos de verduras cortadas finas, una cucharada de aceite de oliva virgen y una pizca de sal. Pasados los 8 minutos, se bate todo y se hierve 2 minutos más.

Usos cosméticos de la avena

La avena, aplicada por vía externa, también aporta grandes beneficios para la piel: regenera y protege el cutis, proporciona suavidad y elasticidad a la piel, limpia impurezas y es útil en casos de pieles irritadas, eccemas y para tratar alergias.

Podemos preparar un peeling de avena mezclando harina de avena, un poco de aceite de oliva y zumo de limón. Se utiliza para limpiar impurezas y asperezas de la piel, frotándola sobre la zona afectada.

Foto: es.123rf.com

Sopa quemagrasa10

La sopa quemagrasa está pensada para personas que necesitan perder peso rápidamente (hasta 7 kg en una semana, si se hace bien) pero sin ningún riesgo. La sopa quemagrasa limpia las impurezas del organismo y hace que te sientas mejor. A partir del tercer día, empezarás a sentir una energía increíble.

Receta de la sopa quemagrasa

Ingredientes:

  • 6 cebollas grandes.
  • 2 pimientos verdes.
  • 1 manojo de apio.
  • 6 tomates pelados.
  • 1 col.
  • 1 cubito de caldo.
  • Si quieres, puedes aliñarla con sal, pimienta, curri o sales de ajo.

Preparación:

Hay que cortarlo todo en pedazos pequeños y ponerlo en una olla grande. Primero se hierve a fuego rápido durante 10 minutos y, después, a fuego lento hasta que los vegetales se hayan cocido.

Puedes tomar la sopa quemagrasa cada vez que tengas hambre. Cuanta más sopa tomas, más peso vas a bajar: el secreto de esta dieta está en quemar más calorías de las que consumes.

Dieta de la sopa quemagrasa
La sopa quemagrasa limpia las impurezas y hace que te sientas mejor.

Incompatibilidades con la sopa quemagrasa

  • Alcohol. No se puede tomar ninguna bebida alcohólica, pues infiere directamente en la eliminación de grasas. Hay que esperar 24 horas después de haber consumido licor para empezar la dieta.
  • Bebidas carbonatadas. No están permitidas. Es necesario tomar sólo agua, té o café (sin azúcar), zumos naturales y leche descremada.
  • Frituras, pan o cualquier producto que contenga harina, azúcar o sustitutos del azúcar. También son incompatibles con la dieta de la sopa quemagrasa.
  • Carne. Se deberá sustituir por pollo sin piel o por pescado.

Consejos

Después de haber estado varios días haciendo la dieta de la sopa quemagrasa, come salvado de trigo o de avena para limpiar el colon. Con esta dieta, te vas a sentir mejor y te darás cuenta de la diferencia en tu físico.

Foto: lapatilla.com

Consejos dietéticos para las comidas de Navidad0

En las comidas de Navidad no tenemos por qué privarnos de placeres como comer un poco de turrón. Solamente debemos ser moderados con la cantidad de comida que ingerimos, puesto que es el comer desenfrenadamente grandes cantidades lo que nos puede dañar. Conviene evitar, por otro lado, la mezcla de muchos alimentos distintos, dado que eso nos provocará una digestión más lenta y es fácil que produzca putrefacciones y fermentaciones que acaben generando gases, inflamación de vientre e intestinos, e incluso mal aliento. También te animamos a seguir las siguientes recomendaciones.

Consejos dietéticos a tener en cuenta en las comidas Navidad

  • Incluir verduras en los menús. Las tradicionales comidas de Navidad suelen ser ricas en proteínas, azúcares y grasas. Para compensarlo y para acompañar los platos, deberemos incluir más verduras: ensaladas, canapés, verduras rellenas o croquetas vegetales, cocas, pinchitos o empanadas, cremas de verduras servidas con pan tostado, consomés vegetales y patés vegetales (remolacha, zanahoria, berenjena, humus…).
  • Tomar postres más ligeros. Sin privarnos de los turrones y los polvorones, en las comidas de Navidad recomendamos intercalar postres ligeros y que se puedan confeccionar sin azúcar añadido: macedonia de frutas, peras al jengibre, gelatina de frutas…
  • Sustituir las proteínas animales. Los más atrevidos pueden cambiarlas por platos de origen vegetal equivalentes: canelones o rustidos de seitán, albóndigas de tofu… También podemos incluir algas en las empanadas, caldos, cremas y ensaladas. Las algas Arame, Hiziki y Wakame ayudan a disolver depósitos de grasa, a digerir, a alcalinizar la sangre y a remineralizar el organismo.
  • Preparar cenas ligeras. Así nos reequilibraremos después de las pesadas comidas de Navidad. Cenar en exceso sobrecarga y agota el metabolismo, ya que por naturaleza la energía del organismo ya va enfocada hacia el reposo. Ejemplos de cenas ligeras pueden ser: una manzana y un yogurt natural sin azúcar, compota de manzana, crema de verduras, sopa de cebolla con copos de avena o un caldo vegetal.
  • Tomar verduras depurativas. Hay verduras que también nos ayudarán a reequilibrarnos: nabo, rabanitos, champiñones, proteínas vegetales y verdura verde (berros, brócoli, perejil, col verde, apio, puerro…).
Comidas de Navidad
En las comidas de Navidad no es necesario privarse del turrón, siguiendo estas pautas dietéticas.

Recomendaciones para digerir mejor

  • Masticar bien los alimentos. No sólo nos ayuda en la digestión, sino que también hace que comamos menos y que disminuya la ansiedad.
  • Digerir mejor las proteínas animales. Enzimas como la papaína (proviene de la papaya) y la bromelaína (está en la piña) ayudan a mejorar la digestión de proteínas animales. Podemos incluir estas frutas en los menús y en las ensaladas, o tomar algún complejo a base de estas enzimas, si tenemos una digestión lenta.
  • Tomar plantas medicinales. Para después de las comidas de Navidad, podemos preparar tisanas a base de plantas carminativas y digestivas como Anís, Hierba Luisa, Melisa, Poleo… Las plantas hepáticas amargas (Boldo, Alcachofera, Cardo mariano…) ayudan al hígado en sus funciones y a mantenerlo limpio, además de contribuir a la digestión de grasas. También podemos tomar Aloe Vera para proteger nuestro epitelio gástrico de la acidez y además obtener un efecto depurativo. Y en caso de estreñimiento, se recomendamos tomar un regulador intestinal a base de semillas de lino o zaragatona. 
  • Mantener la grasa a raya con suplementos como la lecitina de soja, la neopuntia o Fat Burner.
  • No abusar del café, de la sal, del alcohol ni de refrescos con gas.

Y si tenemos invitados…

  • Plantear el menú con antelación. Así tendremos en cuenta todos los detalles en las comidas de Navidad: si hay personas mayores o niños, si comen de todo o son vegetarianos…
  • Apostar por menú sencillos. No es momento de hacer experimentos y acabar con un ataque de nervios en el último momento. A veces las cosas más sencillas, presentadas de modo diferente, son las que más éxito tienen. En las comidas de Navidad, podemos jugar con creatividad en la mezcla de colores, texturas y sabores, y hacer de esa comida algo totalmente especial.
  • Cocinar con amor. El estado de ánimo también influye en los resultados.

Dieta para después de las Navidades

Tras las comidas de Navidad, durante 2 ó 3 días deberemos hacer una dieta muy ligera a base de:

  • Arroz integral con verduras (preparadas al vapor, hervidas, escaldadas o al horno).
  • Compotas de manzana sin azúcar.
  • Caldos vegetales a base de cebolla, apio, col blanca, nabo, perejil, hojas de lechuga, un poco de calabaza o zanahoria e incluso un trocito de alga Kombu. Este caldo lo podemos tomar como: base para otras sopas; consomé de primer plato, añadiéndole un poco de miso (pasta fermentada de soja); o tomarlo en ayunas, media hora antes de desayunar, con un poco de zumo de limón para ayudar a depurar.
  • Cremas de verduras sin añadirle cremas de leche ni quesos (sólo un poco de aceite de oliva crudo al final de la cocción).
  • Licuados de verduras como el de zanahoria, apio y col.
  • Al cabo de 2 días, podemos incluir ensaladas crudas y entre horas alguna fruta cruda de temporada (preferiblemente de una sola clase) y, si toleramos los lácteos, tomaremos algún yogurt natural sin azúcar.
  • Si tomamos proteína animal, al cabo de 2 ó 3 días, podemos empezar a incluir un poco de pescado blanco en la dieta (cocido al vapor, al horno o a la plancha).
  • Evitaremos los fritos, sofritos y comidas precocinadas.
  • También nos puede ayudar el suplemento dietético Herbo Dep.

Foto: www.hogarutil.com

Frutos secos y sus bondades para la salud4

Incorporar frutos secos en nuestra dieta habitual nos ayudará a reducir el colesterol y a disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, mejorará nuestro sistema inmunológico y evitará el envejecimiento prematuro. Además nos da un aporte extra de energía para enfrentarnos a las temperaturas más bajas clásicas de la estación invernal.

La naturaleza es sabia. Nos da lo que necesitamos en el momento que lo necesitamos. Todos los frutos de otoño son muy buenos paras la salud. Los de color rojizo, violeta o amoratado, como los arándanos, las moras, los escaramujos, las bayas de sauco o los frutos del granado son ricos en antioxidantes y antocianósidos. Los frutos secos (nueces, almendras, avellanas, piñones, etc.) son ricos en nutrientes, muy especialmente en ácidos grasos omega 3 y omega 6. También son una fuente de vitaminas (principalmente de vitamina E) y ricos en minerales (calcio, magnesio, fosforo y zinc). Hay que destacar, además, que los frutos secos contienen fibra de alta calidad, que nos ayuda a regular el tránsito intestinal. La característica común de todos los frutos secos es que en su composición natural tienen menos de un 50% de agua.

Los frutos secos son fuente de proteínas, vitaminas, minerales y oligoelementos.
Los frutos secos son fuente de proteínas, vitaminas, minerales y oligoelementos.

Frutos secos de cáscara dura

  • Almendras. Son ricas en proteínas, además de una de las pocas fuentes de proteínas vegetales que contiene arginina, aminoácido esencial para los niños. Aportan ácido oleico, que disminuye el colesterol y por tanto ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares. Por su alto contenido en fibra y bajo en azúcares, son ideales para personas con diabetes. También son ricas en minerales (calcio, magnesio, potasio, cobre, fósforo y zinc).
  • Anacardos. Son ricos en proteínas, fibra y ácidos grasos insaturados y contienen vitaminas B-1 y B-2, vitamina E, omega 3, omega 6, calcio, ácido fólico y magnesio. Son energéticos, fortalecen la memoria y disminuyen el nerviosismo. Reducen el colesterol y los triglicéridos, son beneficiosos para el corazón, fortalecen el sistema inmunológico, favorecen el tránsito intestinal, previenen el cáncer de colon, evitan el envejecimiento y ayudan a controlar la obesidad.
  • Avellanas. Contienen ácidos grasos monoinsaturados (ácido oleico) y vitamina E. Ayudan a reducir el colesterol y disminuyen el riesgo de enfermedades cardiacas. Son energéticas y una buena fuente de calcio para luchar contra la descalcificación y la osteoporosis.
  • Nueces. Destacan por sus aceites vegetales poliinsaturados y son una buena fuente de vitamina E, vitamina C, vitamina B, omega-3, omega-6, zinc y calcio. Rebajan el colesterol y ayudan a prevenir hasta un 50% las enfermedades cardiovasculares. Mantienen el buen estado de la piel, el cabello y los huesos. Se recomiendan para prevenir la osteoporosis.
  • Pistachos. Destacan por su alto contenido en ácido fólico (vitamina B-9) y su nivel proteico. Es el fruto seco con más vitamina A. Son ricos en potasio, calcio, hierro y fósforo. Reducen el colesterol y el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Por su contenido en fibra y tomados con moderación, son ideales para regular el tránsito intestinal.
  • Piñones. Aportan energía y nutrientes. Son ricos en ácidos grasos y minerales (calcio, potasio, fósforo, magnesio, hierro y ácido fólico). Son aconsejables en las etapas de crecimiento como complemento a los lácteos. También están indicados para combatir el colesterol y las enfermedades cardiovasculares, así como para estados carenciales, cansancio y anemias.

Frutos secos provenientes de frutas desecadas

  • Uvas pasas. Ricas en hidratos de carbono simples y azúcares, así como en minerales (potasio, calcio y hierro). Son una fuente excelente de provitamina A (beta-caroteno), esencial para la visión, buen estado de la piel, del cabello, de los huesos, de las mucosas y del buen funcionamiento del sistema inmunológico, además de tener propiedades antioxidantes.
  • Higos secos. Son nutritivos y ricos en hidratos de carbono, ácidos orgánicos y sales como potasio, calcio y vitaminas A, B-1, B-2, B-3 y C. Mejoran el tránsito intestinal.
  • Orejones. Representan un concentrado de vitaminas, minerales y nutrientes. Un puñado de orejones puede ser una alternativa a la ingesta de pastillas de vitamina A. Contienen hierro, muy beneficioso para la prevención de la anemia. Su riqueza en potasio ayuda a los problemas de hipertensión y circulatorios, facilitando la expulsión de líquidos. Están considerados como una medicina natural para el sistema nervioso, gracias a la vitamina B-3, que combate el nerviosismo, la ansiedad, la depresión y el insomnio. 

Candidiasis: qué es y cómo tratarla5

Antes de definir qué es la candidiasis, diremos que las levaduras (los hongos) están presentes en todas las personas desde poco después de nacer. Se encuentran principalmente en la piel, en el sistema digestivo y en el sistema urogenital. Existen unas 150 especies de cándidas, pero la más habitual en nuestro organismo es la Candida albicans, que forma parte de la flora habitual de nuestras mucosas y está en equilibrio con otras levaduras. La candidiasis es una infección causada por el crecimiento de la Candida albicans. La multiplicación de esta levadura puede dañar la pared intestinal, provocando un exceso de permeabilidad y permitiendo que este hongo pase a la sangre y dañe cualquier parte del organismo. Los sistemas orgánicos más sensibles a la proliferación de esta levadura son el digestivo, el endocrino, el urogenital, el nervioso y el inmunitario. Son muy habituales la candidiasis vaginal y oral (esta última conocida también como muguet).

Efectos de la candidiasis

  • Rompe el equilibrio de la flora intestinal, produciendo estreñimiento, diarreas, halitosis, síndrome del colon irritable,…
  • Libera toxinas que reaccionan con algunos neurotransmisores como la dopamina, provocando pérdida de memoria, cambios de humor, irritabilidad y falta de concentración.
  • Deprime el sistema inmunitario.
  • Las funciones hormonales pueden verse afectadas, provocando síndrome premenstrual, endometriosis, etc.
Mujer preocupada por la candidiasis

Factores que predisponen a la candidiasis

  • Secreciones digestivas: la falta de ácido clorhídrico y de enzimas digestivas impide la correcta digestión de los alimentos, produciendo fermentación y putrefacción intestinal.
  • Dietas inadecuadas: no hay que abusar de las dietas ricas en azúcares simples (sacarosa, zumos de frutas, miel, chocolate, bollería,…), de los alimentos con un alto contenido en levaduras (bebidas alcohólicas, quesos y frutos secos) ni de la leche y sus derivados.
  • Embarazo: en esta etapa aumentan los niveles de progesterona, lo que puede provocar resistencia a la insulina, causando un exceso de glucosa en sangre y favoreciendo el crecimiento de cándidas.
  • Sistema inmunitario deprimido: a causa del uso de medicamentos (como antibióticos y antiinflamatorios), del tratamiento con quimioterapia, del contacto con algunos compuestos químicos ambientales, de las deficiencias nutricionales, de algunas enfermedades (como la diabetes y el hipotiroidismo), del consumo de alcohol o del estrés, por citar algunos causantes.
  • Deterioro de la función hepática: el hígado es un órgano clave para evitar el crecimiento de las cándidas.

Dieta para evitar el crecimiento de cándidas

Se deben evitar:

  • Azúcares simples: azúcar de mesa, miel, mazapán, chocolate, helados, bollería,…
  • Fruta y zumos de fruta.
  • Patatas, champiñones, calabaza y boniatos.
  • Frutos secos.
  • Productos fermentados o que contengan levaduras: vinagre, pan, quesos, salsa de soja, miso, tempeh, salsas para ensaladas,…
  • Productos lácteos.
  • Productos elaborados: charcutería, patés, salchichas, conservas,…
  • Té, café y bebidas alcohólicas.
  • Grasas.
  • Especias picantes.

Alimentos aconsejados:

  • Limones y aguacates.
  • Verduras y zumos de hortalizas (evitar la zanahoria y la remolacha).
  • Germinados de legumbres y granos.
  • Quinoa, trigo sarraceno, amaranto, centeno, arroz integral, avena y cebada.
  • Algas: hiziki, arame y kombu.
  • Aceite de oliva y aceite de lino.
  • Especias suaves (jengibre, canela, tomillo y romero).
  • Semillas de frutos secos.
  • Leche de soja, tofu y soja texturizada.
  • Pescado, carne y huevos.
  • Fibra: sirve de alimento a los microorganismos de las paredes intestinales.

En una dieta para eliminar la candidiasis, se recomienda la eliminación total de los azúcares, tanto el azúcar refinado (bollería) como las frutas, durante los primeros 15 días. También es recomendable aportar algo de proteína en cada comida para reparar la pared intestinal. Hay que beber 2 litros de agua diarios para eliminar los tóxicos acumulados (café, azúcares refinados,…) Se aconseja tomar caldos vegetales de ajo, cebolla, puerros, coliflor, col, brócoli, coles de Bruselas y rábanos. También es aconsejable consumir más endibias, alfalfa, hinojo, alcachofas y jengibre, todos ellos alimentos beneficiosos para el hígado. Además de estos consejos dietéticos, debe destacarse la importancia del descanso.

Una vez que desaparezcan los síntomas de la candidiasis y se recupere el nivel óptimo de energía, hay que introducir paulatinamente los alimentos suprimidos durante la dieta. Es importante empezar por frutas como las manzanas verdes, las peras, los melocotones, las ciruelas y los cítricos; y dejar para más adelante otras, como el melón, la sandía, la uva y las fresas.

Nutrientes para fortalecer el sistema inmunitario

  • Aceite de cártamo: mejora la resistencia frente a infecciones.
  • Vitaminas del grupo B: el ácido fólico y la vitamina B12 ayudan a la producción de glóbulos rojos y a la desintoxicación de productos químicos.
  • Vitamina C (ácido ascórbico): tiene efectos positivos en el tratamiento de la candidiasis al mejorar la respuesta del sistema inmunitario. También repara los tejidos y previene la secreción de histamina y aumenta su desintoxicación.
  • L-cisteína: destaca por su acción antioxidante.
  • Zinc: además de su actividad inmunoestimuladora, tiene una acción antioxidante, antiinflamatoria y antibacteriana.

Plantas medicinales y especias con acción bactericida

  • Pau d’Arco (Tabeluia spp): ejerce un efecto contra bacterias Gram + y ciertos hongos.
  • Manzanilla (Matricharia chamomilla L.): actúa contra microbios y hongos.
  • Canela (Cinnamonum zeylanicum): también actúa contra los hongos.
  • Tomillo (Thymus vulgaris): tiene un efecto antimicrobiano. Por vía externa, se utiliza como bactericida y fungicida.
  • Melisa (Melissa officinale): su aceite esencial actúa contra las bacterias.
  • Ajo: tiene un gran poder antimicótico debido a su contenido en esencias sulfuradas.

Plantas medicinales con acción desintoxicante

  • Diente de león (Leontodon taraxacum L., Taraxacum oficinales Weber): es un tónico amargo que estimula los órganos de la digestión y ejerce una acción sobre el hígado y la vesícula biliar.
  • Cardo mariano (Sylibum marianum): la silimarina actúa como hepatoprotector y estimula la síntesis del hígado. 

Foto: sexualidad.salud180.com