¡Toma 20 almendras al día y verás qué cambios!3

La almendra es un alimento imprescindible en una dieta sana y equilibrada, por su riqueza en calcio, proteína y vitamina E. Además de ser una excelente fuente de energía, ayuda a regular el colesterol y crea sensación de saciedad. Se ha demostrado que en las comunidades donde se consumen dosis altas de almendras, hay menos enfermedades cardiovasculares. ¿Quieres conocer más curiosidades y beneficios de este alimento? ¡No te pierdas este artículo!

La almendra (Prunus amygdalus) es la parte comestible del fruto del almendro. Es originaria de las zonas templadas y desérticas del oeste de Asia, desde donde se fue extendiendo hacia las regiones cálidas y secas de la cuenca mediterránea.

¿Sabías que en hebreo, luz y almendra se designan con la misma palabra? Y es que el almendro, con su temprana floración invernal, anuncia el renacimiento de la luz en la naturaleza.

Almendras
Almendras

Existen dos tipos: las almendras dulces (Amygdalus communis), que se consumen como fruto seco y comprenden dos variedades (de cáscara blanda y de cáscara dura); y las amargas (Amygdalus amara), que tienen una cáscara dura más pequeña. No se usan como alimento ya que, además de su sabor amargo, contienen amigdalina, un compuesto que puede convertirse en ácido cianhídrico, una sustancia venenosa.

¿Por qué deberías comer más almendras?

  • Son una importante fuente de energía, con 575 kcal por cada 100 gr.
  • Son más ricas en proteínas que la carne. Contienen 19 gr. de proteína por cada 100 gr., mientras que la ternera aporta 16 gr. Por ello, en las dietas vegetarianas, las almendras y los frutos secos en general tienen una gran importancia. Además, la almendra es una de las pocas fuentes de proteínas vegetales que contiene arginina, un aminoácido esencial muy beneficioso para los niños.
  • Grasas saludables: contienen un 52% de grasas, de las cuales un 90% son insaturadas. De ellas, ⅔ partes corresponden al ácido oleico, que ayuda a disminuir los niveles de colesterol total y colesterol “malo” o LDL, mientras que aumenta el colesterol “bueno” o HDL. También son ricas en ácido linoléico (omega-6), ácido graso esencial para el organismo.
  • Por su alto contenido en vitamina E, las almendras tienen propiedades antioxidantes. Una ración de 300 gr. (unas 25 unidades) aporta el 50% de la cantidad diaria recomendada de vitamina E, así como vitaminas del grupo B.
  • La almendra es el fruto seco con mayor contenido en fibra: 15 gr. por cada 100 gr. A pesar de su aspecto seco, contiene mucha  fibra soluble, ideal para estimular los movimientos intestinales.
  • Son una fuente importante de minerales, con el calcio necesario para la formación de huesos y dientes, además de magnesio, potasio, cobre, fósforo y zinc.
  • El contenido en hierro es otra de sus virtudes: 50 gr. de almendras aportan una dosis de hierro similar a 50 gr. de espinacas.

Ideales para reducir el colesterol, proteger el corazón y para personas diabéticas

  • Son especialmente beneficiosas para personas con índices elevados de colesterol y triglicéridos, afecciones óseas, nerviosas o del corazón. Protegen el sistema cardiovascular gracias a su perfil lipídico.
  • Se recomienda incluirlas en las dietas de personas diabéticas, por su bajo contenido en azúcares y alto contenido en fibra. Además, son alcalinizantes y desintoxicantes.
  • La leche de almendras es ideal para las personas intolerantes a la leche de vaca o a la lactosa, para los celíacos y, en general, para aquellos que buscan un sustituto de los lácteos. Destaca su alto contenido en calcio ya que aporta casi el doble de calcio que la leche de vaca. También da muy buen resultado durante los períodos postoperatorios, porque las personas convalecientes necesitan alimentos que les nutran pero que sean de fácil digestión.
  • La dosis recomendable de almendras es de 25 gr. al día (20 unidades). Se aconseja comer con moderación a personas obesas, de estómago delicado, con disfunciones hepáticas o propensas a dispepsias.

Ideas para tomar más almendras en tu día a día

Ahora que ya conoces sus múltiples propiedades, es hora de incluirlas en tu dieta y así aprovecharte de sus beneficios. Es uno de los frutos secos más apreciados en la cocina y en la dieta mediterránea porque, al tratarse de un ingrediente muy versátil, se adapta tanto a platos salados como dulces, haciéndolos más nutritivos, sanos y completos.

Las almendras se pueden tomar crudas, tostadas, secas, fritas… pero se recomienda comerlas crudas o secas, ya que al tostarlas se hacen más digestibles, pero pierden algunas proteínas y vitaminas. Asimismo, es necesaria cierta moderación a la hora de tomarlas fritas, pues a pesar de que son muy sabrosas, ¡las calorías se disparan!

También se pueden consumir enteras a cualquier hora del día. Como complemento del desayuno, a media mañana con un yogur o una fruta, como aperitivo, para merendar en sustitución de la bollería… o para aderezar ensaladas, pasta o verduras.

Prueba a triturarlas y añadirlas a sopas y cremas de verduras o para dar un toque de sabor a tus salsas, ¡te sorprenderán!

Además, la leche de almendras es perfecta para acompañar los cereales del desayuno o elaborar postres.

Y el aceite de almendra se usa sobre todo como cosmético. Se obtiene por presión en frío de las almendras trituradas y es excelente como base de mezclas con otros aceites por su buena relación calidad-precio. Está especialmente indicado para pieles delicadas.

Isoflavonas de soja, nuestras aliadas durante la menopausia0

El interés por las isoflavonas de soja empezó al observarse que las mujeres japonesas y de otros países asiáticos suelen tener una menopausia más tardía respecto de las mujeres occidentales, así como menores trastornos y un menor índice de osteoporosis. Se creyó que la alimentación, concretamente el consumo de soja, tiene una marcada influencia en este hecho ya que la soja es una fuente importante de vitaminas, proteínas, minerales, fibras vegetales, lípidos e isoflavonas. La soja es un alimento muy presente en la dieta de los países orientales, en cambio casi ausente en la dieta de los países occidentales. Aunque se conocía con anterioridad que los componentes de ciertas plantas presentaban efectos estrogénicos, no fue hasta 1946 que se produjo la primera observación científica.

Una de las características más interesantes de los fitoestrogénos en general y de las isoflavonas de soja en particular es que en su forma original, es decir, tal y como se encuentran en la planta, son inactivas. Requieren de la acción enzimática de las bacterias intestinales para pasar a su forma activa y poder ser absorbidas.

Los fitoestrógenos se encuentran en plantas como las lentejas, los cereales, la alfalfa o las coles, y poseen una actividad similar a la de los estrógenos, siendo las isoflavonas de soja las que presentan una mayor concentración de este elemento.

Isoflavonas de soja y menopausia

La ingestión de isoflavonas de soja durante la etapa anterior a la menopausia resulta muy beneficiosa ya que aumenta la duración del ciclo menstrual.

Durante la menopausia, los efectos de las isoflavonas  son útiles en: sofocos, riego cardiovascular, osteoporosis y atrofia genitourinaria. Asimismo, existen estudios que demuestran que el consumo de isoflavonas y concentrados de soja hace disminuir el colesterol LDL (lo que conocemos como colesterol malo) y los triglicéridos mientras que aumenta el HDL (colesterol bueno), lo que se traduce en un menor riesgo de enfermedades cardíacas y cardiovasculares.

Además, las isoflavonas de soja presentan una intensa actividad antioxidante (contrarrestando la actividad de los radicales libres). También una actividad antiagregante plaquetar al inhibir la síntesis de protombina en la placa aterosclerótica, una actividad protectora a nivel vascular.

Isoflavonas de soja.
Las isoflavonas de soja ayudan a disminuir los síntomas de la menopausia y fortalecen la salud de los huesos.

Isoflavonas de soja y osteoporosis

En cuanto a la osteoporosis, se ha demostrado que las isoflavonas de soja tienen actividad in vitro sobre los osteoblastos y osteoclastos. Diversos estudios han argumentado que el consumo de isoflavonas aumenta la densidad ósea al disminuir la reabsorción ósea que se acentúa durante la menopausia.

En el ámbito de la atrofia genitourinaria, las isoflavonas de soja tienen un efecto estrogénico muy positivo en la citología vaginal.

Beneficios de las isoflavonas de soja para la salud

Por lo tanto, podemos resumir que el consumo de isoflavonas de soja proporciona los siguientes beneficios para la salud:

  • Disminuye el colesterol malo y aumenta el colesterol bueno.
  • Reduce el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.
  • Beneficia la salud de los huesos, reduciendo la incidencia de la osteoporosis.
  • Ayuda a disminuir los síntomas propios de la menopausia.

Foto: www.diariofemenino.com