Descubre las verduras con más minerales: ¡Atrévete a comer algas!0

Las algas son un excelente nutriente, ya que contienen entre diez y veinte veces más minerales que las verduras terrestres. ¿Sabías que se conocen 24.000 especies de algas, de las cuales sólo una pequeña parte empleamos con fines culinarios o medicinales? En este artículo descubrirás cómo incorporar fácilmente a tu dieta las 9 algas más nutritivas. ¡Empieza a beneficiarte de sus propiedades!

alga chlorella
Alga chlorella

¿Qué tipos de algas existen?

Las algas tienen formas y dimensiones muy variadas. La mayoría proceden del mar, pero también se encuentran en aguas dulces. Se clasifican según su coloración: clorofíceas (verdes), feofíceas (pardas), rodofíceas (rojas) y cianofíceas (azules). Su color viene dado por la clorofila y otros pigmentos que fabrican en función de la profundidad en que viven.

 ¿Cómo se cocinan las algas?

 Las algas en la cocina son muy versátiles y se pueden integrar en cualquier plato: sopas, caldos, consomés, estofados, ensaladas, salteados, postres… ¡Cocinarlas es muy sencillo! Primero se lavan rápidamente bajo el grifo con agua fría. Luego se dejan en remojo (cada alga tiene su tiempo dependiendo de su densidad y textura). Si es necesario se cocinan, y finalmente se cortan y añaden a los platos elegidos.

Una vez abierto el paquete, recomendamos ponerlas enseguida en un recipiente hermético para que no se humedezcan y mantengan todos sus nutrientes.

¿A qué edad se puede empezar a comer algas?

Los bebés pueden tomar algas a través de la leche materna, y cuando empiezan a tomar alimentos sólidos se les puede integrar una pequeña cantidad en las cremas y sopas. Recomendamos empezar con las algas más suaves como el Wakame o el Agar-agar. Con un año, el bebé ya debe poder comer toda la variedad de algas.

Seis razones para incorporar algas a tu dieta:

  • Desintoxican la sangre. Una de las características de las algas es su capacidad para expulsar del organismo metales contaminantes, radiactivos y nocivos. Su contenido en ácido algínico facilita la eliminación natural de toxinas.
  • Por su abundancia en minerales (magnesio, potasio, calcio, hierro, fósforo…) neutralizan los efectos nocivos de la acidez que se genera con dietas excesivas en proteína, o como consecuencia de estados mantenidos de estrés.
  • Contienen yodo, difícil de obtener de otra fuente que no sea el mar. Pueden ayudar a prevenir el bocio, y a disolver grasas y depósitos de mucus que aparecen en el organismo debido al consumo de grasas saturadas, carnes y lácteos. Para las personas con hipertiroidismo se recomiendan las algas menos potentes en yodo (Agar-agar, Nori, Wakame, Hiziki), siempre consultando al especialista.
  • Tienen un efecto calcificante de los huesos por su riqueza en calcio (especialmente las algas Hiziki, Wakame, Arame, Cochayuyo, Kombu), y una excelente relación calcio/fósforo que facilita la absorción del calcio. Además, su efecto alcalinizante evita la pérdida de masa ósea.
  • Son ricas en vitaminas y oligoelementos (como zinc o selenio) que refuerzan el sistema inmunitario. Las algas como la espirulina, chlorella y klamath aportan un complemento importante de vitamina B12, importante en casos de dietas vegetarianas, embarazo, fatiga o estrés.
  • Además, se puede aprovechar el agua de remojo que no utilizamos a modo de balneario casero, para cuidar la piel.

Además de todos estos beneficios, las algas te ayudan a decorar de una forma original tus platos. ¡Anímate a añadirlas a tus comidas y disfrutarás de un aporte extra de minerales y vitaminas!

 

 

La lecitina de soja: un complemento para absorber las grasas y reducir el colesterol0

La lecitina de soja es un producto natural obtenido del germen de la soja. Se emplea como complemento gracias a sus propiedades nutricionales. Uno de los principales beneficios de la lecitina de soja es que contribuye a la disolución de las grasas en agua. Si tenemos en cuenta que los líquidos del organismo, el plasma y las secreciones digestivas son medios acuosos, nos daremos cuenta de la importancia de la lecitina. También reduce el colesterol y, con ello, el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.

De hecho, la lecitina ya se encuentra ampliamente distribuida en nuestro cuerpo. Es un fosfolípido imprescindible que forma parte de las membranas celulares. El organismo produce la lecitina en el hígado, pero su producción se ve limitada si falta alguno de los componentes básicos, como el fósforo o algunas vitaminas. Es recomendable entonces que la dieta se complemente con lecitina de soja.

Lecitina de soja
La lecitina de soja contribuye a mejorar el aprendizaje y la memorización.

La lecitina es necesaria en el organismo porque:

  • Participa en la digestión de las grasas de la dieta.
  • Facilita la absorción de las vitaminas liposolubles A, D, E y K.
  • La lecitina, en la sangre, ayuda a mantener los lípidos en general y el colesterol en particular, evitando que se deposite en las paredes de los vasos sanguíneos. Así se reduce el riesgo de padecer arteriosclerosis y sus complicaciones.
  • Favorece la síntesis hepática de lipoproteínas de alta densidad (más conocidas como colesterol bueno), que transportan el colesterol que ha quedado depositado en las paredes vasculares y lo devuelven al hígado para ser reciclado. Una dieta complementada con lecitina de soja reduce el colesterol total en sangre y disminuye el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
  • La lecitina es una fuente importante de fosfatidilcolina, que aporta colina y fósforo, ambos implicados en la función cerebral y en la mejora del aprendizaje y la memorización.
  • La colina es también indispensable para el normal funcionamiento del hígado. La lecitina es un excelente protector de la célula hepática.

Cantidad recomendada de lecitina de soja

Al no tratarse de un nutriente esencial, no existen necesidades cuantificadas. La dosis mínima, según los expertos, sería unos 2 gramos diarios de lecitina de soja, cantidad suficiente para que la lecitina ejerza sus efectos en los diferentes órganos y sistemas de nuestro cuerpo. No obstante, las necesidades de lecitina varían en función del estado de salud, la edad, el esfuerzo intelectual o el grado de actividad física. Así, en determinados casos, sería aconsejable incrementar la ingesta de lecitina de soja hasta 10 ó 12 gramos diarios, o asociar a la lecitina otras sustancias específicas, como por ejemplo el germen de trigo.

Foto: www.eslasalud.com