10 consejos para mantener la salud en invierno1

Con la llegada del invierno nuestro sistema inmunitario se resiente, ya que las bajas temperaturas y el hecho de quedarnos más tiempo en casa pueden disminuir nuestra vitalidad diaria y propiciar un desequilibrio en las funciones del organismo. Así pues, debemos tomar medidas. Hoy te ofrecemos los diez consejos que pueden ayudarnos a prevenir contratiempos así como a mejorar nuestra salud física y emocional.

¡Cuida la salud en invierno!

Evita permanecer mucho tiempo en lugares cerrados o mal ventilados. Aunque haga frío, es aconsejable salir y respirar aire puro. Para ello, elige las horas centrales del día, ya que es cuando hay más sol (las temperaturas son más elevadas que a primera hora de la mañana o después del atardecer). Así pues, abrígate y sal.

Mantente activ@. El sol nos proporciona energía y el hecho de disfrutar de los rayos solares durante unos minutos cada día nos ayuda a combatir el agotamiento invernal. El contacto con la naturaleza y tratar con otras personas te ayuda a mejorar el estado de ánimo y eso repercute en tu bienestar físico.

Abrigarte y salir para que te toque el aire y el sol también es necesario para mantener la salud en invierno.
Abrigarte y salir para que te toque el aire y el sol también es necesario para mantener la salud en invierno.

Ventila bien la casa. Hay que abrir las ventanas 15 minutos cada día, por la mañana. También debes evitar que el ambiente de las estancias se reseque en exceso debido a la utilización de la calefacción. Utiliza humidificadores si es necesario.

Haz ejercicio físico.Te ayudará a mantenerte en forma y a tener una actitud más positiva frente a las adversidades. No olvides hacer ejercicios respiratorios, con respiraciones lentas y profundas para ventilar el árbol bronquial.

Sigue una dieta rica en vitaminas y minerales. Consume varias piezas de fruta y verdura al día. Si tomas más alimentos ricos en vitamina C (naranjas, limones, coles de Bruselas, brócoli, pimientos, espinacas…), reforzarás el sistema inmunitario. Si es necesario, puedes tomar algún complemento natural. La miel también te ayudará a mantener un buen nivel de defensas en tu organismo.

Evita el exceso de carbohidratos y grasas saturadas. Sigue una dieta equilibrada. Las bajas temperaturas requieren de un aporte calórico mayor. Intenta que estas calorías sean fáciles de metabolizar: el consumo de frutos secos es una buena opción. Se recomiendan varias comidas ligeras al día en lugar de dos comidas en exceso. Nos mantendremos energéticos toda la jornada, evitaremos bajadas de azúcar y evitaremos un apetito voraz.

Trata los primeros síntomas del resfriado hasta su totalidad. Puedes tomar infusiones calientes y hacer inhalaciones de plantas aromáticas. Flor de Malva, raíz de Malvavisco, Pulmonaria, Liquen, yemas de Pino, Eucalipto, Tomillo, y un largo etcétera de plantas tradicionalmente utilizadas para normalizar la función del sistema respiratorio y evitar complicaciones.

Mantén la piel bien hidratada.Las bajas temperaturas y el aire seco pueden perjudicar la piel. Contribuiremos a su bienestar bebiendo 2 litros de agua al día, como mínimo, así como poniendo en práctica remedios naturales para hidratarla. Únete a la cosmética natural para recuperar la belleza natural de la piel evitando el uso de sintéticos que pueden perjudicarla. Aloe vera, caléndula, manteca de karité, aceite de coco, aceite de argán, aceite de rosa mosqueta… y un sinfín de elementos de origen vegetal que protegen, nutren e hidratan la piel.

Activa la circulación caminando. Es muy aconsejable salir a caminar cada día utilizando un calzado cómodo. Asimismo, puedes realizar pequeños masajes ascendentes, desde los pies hacia las caderas, con una crema hidratante y tonificante.

Reserva un tiempo para ti. No es particularmente un consejo de invierno sino una sugerencia para todo el año. Tener un poco de tiempo para uno mismo, reencontrarse, disfrutar de una afición, un libro y evadirse por un momento del entorno puede ayudarnos a relajarnos, aliviar tensiones e indirectamente mejorar nuestro ánimo para relacionarnos con los demás. ¡Cuidemos de nosotros mismos para ser mas felices!

Alimentación en otoño e invierno: consejos dietéticos0

Detrás de muchas enfermedades físicas y emocionales, a menudo hay una dieta inadecuada. Una buena alimentación en otoño e invierno debe priorizar aquellos alimentos que nos proporcionan la energía específica necesaria para adaptarnos a los cambios de temperatura y a la humedad. También utilizamos la energía de estos alimentos para regenerar distintos órganos.

El otoño es tiempo de interiorización. Nuestro organismo, como la propia naturaleza, necesita recogerse, relajarse y volverse a concentrar en las tareas y estudios habituales. Es el momento de reforzar el sistema inmunitario y de generar calor interno para prevenir gripes y resfriados. Nuestra alimentación en otoño e invierno debe tener en cuenta que éstas son las estaciones para mimar pulmones, riñones, intestino grueso y vejiga. Todo lo que hagamos por ellos en estos meses tendrá un efecto preventivo y curativo. 

Principales productos de la alimentación en otoño e invierno

Cereales

  • Debemos consumir sobre todo mijo, quinoa, arroz de grano medio y corto, arroz salvaje, avena y trigo sarraceno. De manera más ocasional, tomaremos cuscús, bulgur, pan y pasta.
  • Estilos de cocción: en olla a presión, hervidos sin previo remojo, salteados con verdura y un poco de aceite una vez cocidos. Con restos de cereales se pueden hacer croquetas o enriquecer sopas y otros platos.

Alimentos proteicos

  • La alimentación en otoño e invierno debe incluir pescado, seitán y leguminosas: judías, lentejas, garbanzos, soja y sus derivados (azuki, tofu, tempeh…). Debe reducirse el consumo de carne, huevos y lácteos. De manera ocasional, podemos realizar algún frito.
  • Las cocciones tienen que ser más largas, más lentas y con menos agua. Cuanto más frío haga, añadiremos un poquito más de aceite de 1ª presión. Es época para hacer estofados y cocinar al horno. También podemos cocinar la carne a la plancha (después de haberla macerado con tamari y hierbas aromáticas).

Verduras

  • Aconsejamos principalmente las redondas y de raíz (zanahoria, nabo, chirivía, calabaza, cebolla, daikon…), complementándolas con verduras de hoja verde (perejil, berro, judía verde…). Es también un buen momento para el brócoli, la col, la coliflor y las algas. Hay que comer menos patata, boniato, tomate, berenjena y pimiento.
  • La alimentación en otoño e invierno debe incluir verduras al horno, consomés, caldos con algas, sopas remineralizantes y cremas de verduras. Hay que reducir las ensaladas crudas en favor de las ensaladas tibias con verduras escaldadas.
Verduras propias de la alimentación en otoño e invierno.
Verduras propias de la alimentación en otoño e invierno.

Aceites

  • De oliva de 1ª presión en frío. Aporta energía y calor al organismo, al mismo tiempo que favorece la salud cardiovascular.
  • Semillas: sésamo, calabaza, girasol… Con ellas podemos enriquecer los salteados, las cremas de verduras, etc.
  • Los frutos secos (avellanas, nueces, almendras, piñones…) preparan el organismo para el frío.

Frutas

Debemos apostar por las frutas del tiempo y tomar sólo ocasionalmente frutas tropicales. Es el momento de hacer compotas, tartas o cocinar frutas al vapor y al horno.

Otros alimentos

  • Hierbas aromáticas secas y especias: canela, jengibre, clavo y nuez moscada, ya que generan calor interno.
  • Bebidas calientes de leches vegetales (avena, arroz, soja, almendras o avellanas) sin azúcar y con café de cereales.

Complementos para reforzar la alimentación en otoño e invierno

  • Productos de la colmena (polen, jalea real, própolis, miel).
  • Oligoelementos.
  • Plantas medicinales (en infusiones, jarabes, viales, extractos líquidos, comprimidos o cápsulas) para prevenir y tratar afecciones típicas de la época de frío: alteraciones del sistema inmune, resfriados, bronquitis, laringitis, sinusitis… ¡Déjese asesorar por su herbolario para saber cuál es la mejor planta en cada caso!