Sal del Himalaya: la sal que necesita nuestro cuerpo0

La sal del Himalaya procede de la cordillera asiática donde aún hoy se encuentra sal en estado puro y natural, producto de los mares primarios que se secaron hace millones de años por la energía solar. A diferencia de la sal de mesa convencional, la sal cristalina del Himalaya está formada por exactamente los mismos 84 elementos que componen el cuerpo humano y en la proporción justa que el organismo necesita.

Entre los beneficios de la sal del Himalaya cabe destacar que mejora la salud cardiovascular, mantiene baja la presión arterial, previene los calambres musculares, mejora la libido, regula el sueño y reafirma la estructura del esqueleto (puede aparecer osteoporosis cuando el cuerpo necesita más sal y la extrae de los huesos).

Sal del Himalaya
Sal del Himalaya

Sin sal no hay vida, pero el consumo elevado de sal de mesa común es perjudicial para la salud. Se trata básicamente de cloruro sódico y no es el tipo de sal que necesitamos para vivir. La sal procesada puede causar patologías como hipertensión, ácido úrico, esclerosis, celulitis, etc.

La sal del Himalaya, debido a la enorme presión que las montañas han ejercido sobre ella, se ha convertido en una sal de cristal, con una composición orgánica y una biodisponibilidad muy superior a la sal de mesa común. Es precisamente su composición orgánica la que garantiza la biodisponibilidad bioquímica de los elementos para nuestras células. La sal cristalina contiene todos los elementos que se encuentran en nuestro cuerpo y, debidamente mezclada con agua, nos puede ofrecer toda su energía acumulada. La solución salina a base de sal cristalina del Himalaya representa un auténtico mar de energía.

La solución salina, una simbiosis de la vitalidad

La solución salina es una simbiosis de la vitalidad. Esta mezcla de agua y sal es energía solar en estado líquido. Cuando el agua combina químicamente con la sal cristalina, cambia la estructura geométrica del agua y la sal, creando algo completamente nuevo: la solución salina. Con la solución salina a base de sal cristalina del Himalaya podemos conseguir justamente “las frecuencias” que nuestro cuerpo necesita cuando está enfermo.

Preparación de la solución salina

Colocamos unos fragmentos de sal cristalina en un recipiente con tapa. Añadimos agua mineral baja en minerales hasta que estén cubiertos los trozos de sal. Al cabo de una hora éstos se habrán disuelto en el agua de manera que habrán producido una solución de agua salina con una concentración de un 26%, lista para ser utilizada. Una vez el agua esté saturada de sal, los cristales de sal no se disuelven más. De esta solución puedes sacar cada día las cantidades de solución salina que necesites.

Preparación para una cura bebiendo solución salina

Disolvemos una cucharadita de café de solución salina en un vaso con agua mineral baja en minerales. Esta solución diluida se toma cada mañana en ayunas. El tratamiento puede prolongarse añadiendo una cucharadita de solución salina en un litro de agua y bebiendo esta mezcla durante todo el día. No es tan importante la cantidad que se toma como la regularidad de la ingestión. Desde el punto de vista bioquímico, esta ingestión estimula en pocos minutos la actividad gastrointestinal y esta activación a su vez estimula el metabolismo y la digestión.

La solución salina para un equilibrio alcalino en el cuerpo

La solución salina es un medio excelente para conseguir un equilibrio entre el ácido y lo alcalino. Con la solución salina podemos eliminar metales pesados, depósitos calcáreos y otros residuos, previniendo así enfermedades como la esclerosis. Aparte de enfermedades reumáticas como gota, artritis o artrosis, piedras renales, celulitis, hipertensión y otras. Asimismo, la utilización de la solución salina resulta un auténtico bálsamo para la piel irritada o enferma.

Hipertensión arterial: consejos dietéticos y nutricionales1

Antes de hablar de hipertensión, diremos que la presión arterial es la fuerza con la que la sangre circula por el interior de las arterias y del corazón. La presión se expresa por medio de dos valores: presión arterial máxima o sistólica (es cuando el corazón se contrae y la sangre es expulsada hacia las arterias) y presión arterial mínima o diastólica (es cuando el corazón se relaja y se llena de sangre).

Sólo un 3% de los casos de hipertensión arterial tienen que ver con problemas renales o cardíacos. En un 97% de las ocasiones, la hipertensión está relacionada con los hábitos de vida: una alimentación inadecuada que favorece el sobrepeso o el colesterol, el consumo excesivo de café, alcohol y tabaco, y factores como el estrés, la edad, la vida sedentaria y la toma de determinados medicamentos.

Niveles de presión arterial

Niveles de referencia Presión máxima Presión mínima
Ideales 120 mm de Hg 70 mm de Hg
Normales hasta 140 mm de Hg 90 mm de Hg
Patológicos >140 mm de Hg 90/95 mm de Hg
Graves >180 mm de Hg >110 mm de Hg

Es importante que ambas presiones estén compensadas. Popularmente se suele decir que si la mínima es la mitad + aproximadamente 10 del valor de la máxima, la presión arterial está compensada.

Síntomas y posibles complicaciones de la hipertensión

Los síntomas de la hipertensión arterial, sobre todo al principio, son poco manifiestos e incluso asintomáticos. Debemos estar atentos a indicios como dolores de cabeza persistentes, acúfenos, hemorragias nasales, vértigos, mareos…

Las complicaciones a largo plazo de la hipertensión arterial suelen ser debidas a la pérdida de la elasticidad de las arterias (arterioesclerosis). Las arterias se obstruyen, disminuye su diámetro y la sangre tiene menos espacio para pasar. Esto puede tener consecuencias como infartos de miocardio, embolias y afectaciones de los pequeños capilares renales y de la retina, que pueden conducir a una insuficiencia renal o a una pérdida de visión.

Hipertensión arterial
Hipertensión arterial: es importante que la presión arterial máxima y la mínima estén compensadas.

Recomendaciones y pautas dietéticas generales

  • Vigilar el peso. Obesidad e hipertensión suelen estar relacionados.
  • Hacer una dieta baja en sodio y, en consecuencia, baja en sal. Sólo es necesario 0,5 gramos diarios de sodio para el correcto funcionamiento del organismo. Las personas con hipertensión deberán reducir la sal a la hora de cocinar y evitar los alimentos que en el proceso de elaboración contengan sal (conservas, salazones, embutidos, aceitunas, pan, bollería, aperitivos salados…). La dieta será más o menos estricta según el paciente.
  • Hacer una ingesta adecuada de alimentos ricos en potasio, calcio y magnesio (evitan la hipertensión).
  • Reducir el consumo de grasas saturadas y vigilar las grasas ocultas que se hallan en las comidas preparadas, sobre todo en la bollería.
  • Aumentar el consumo de grasas buenas, como el Omega 3 del pescado azul.
  • Aumentar el consumo de fibra: fruta, verdura, alimentos integrales, salvado de avena…
  • Utilizar un buen aceite de oliva (preferiblemente de primera presión en frío), tanto para cocinar como para tomar en crudo.
  • Enriquecer el sabor de las comidas con especias y hierbas aromáticas: canela, clavo, nuez moscada, perejil, orégano, tomillo, estragón, hinojo, laurel, comino, curry, mejorana, albahaca, cebollino, eneldo…
  • Alegrar el sabor de las comidas utilizando distintos estilos de cocción, combinando texturas (crudo y cocido), añadiendo a las ensaladas alguna semilla, frutos secos crudos, pasas o trocitos de manzana.
  • Preparar aliños sabrosos con aceite de oliva, jugo de limón o vinagre de buena calidad, hierbas aromáticas, especies, ajo o cebolla tierna picada.
  • Consumir algas deshidratadas como la dulse en copos o wakame. Las algas tienen una relación potasio-sodio excelente (potasio superior a sodio), por lo que las personas con hipertensión pueden tomarlas, siempre y cuando eviten las algas que vengan en conserva o en salazón.
  • Dejar de fumar. El tabaco aumenta el ritmo cardiaco y deteriora el revestimiento de las arterias.
  • Evitar el estrés, gran enemigo de la hipertensión. Para reducirlo, podemos practicar yoga, taichí, meditación o hacer actividades que nos resulten relajantes y placenteras (pintar, tocar algún instrumento, cuidar de las plantas, leer, cocinar…).
  • Hacer ejercicio regular y moderado (pasear, nadar…) también repercute positivamente en otros factores relacionados con la hipertensión arterial, como son la obesidad, el colesterol alto o la diabetes.

Foto: Revista Exclusiva Integral