Productos apícolas para afrontar el cambio estacional0

El consumo de productos apícolas es habitual al llegar el otoño y la primavera, épocas en las que a menudo necesitamos un aporte extra de energía, ya sea para reincorporarnos al trabajo, para la vuelta al cole o para vencer la astenia. Las abejas nos proporcionan sustancias capaces de levantar el estado anímico, hacernos rendir más intelectualmente y aumentar nuestras defensas para evitar enfermedades. En este post hablamos de la jalea real, el polen, la miel y el propóleo. Encontrarás una amplia gama de productos apícolas en nuestra tienda on line.

Jalea real

La jalea real es una sustancia producida por las glándulas faríngeas de las abejas obreras exclusivamente para alimentar la abeja reina. Es el único nutriente de la abeja reina, que suele vivir unos seis años, mientras que el resto de habitantes de la colmena vive unas seis semanas. La jalea real contiene una gran concentración de vitaminas, aminoácidos y minerales. Entre los beneficios de la jalea real, cabe destacar que:

  • Incrementa la energía.
  • Aumenta la resistencia al cansancio.
  • Mejora la capacidad sexual.
  • Ayuda al organismo a defenderse de las enfermedades.

Es importante tomarla a diario durante periodos de dos o tres meses, aunque sus efectos empiecen a notarse a las tres semanas. Pueden consumir jalea real los niños en edad escolar, jóvenes en etapas de crecimiento, adultos en convalecencia, mujeres en todo tipo de circunstancias y personas de la tercera edad.

Polen

El polen que las abejas recolectan de las flores es un gran revitalizador físico y mental. Podemos decir que este producto apícola:

  • Aumenta la vitalidad y el vigor muscular.
  • Levanta el estado de ánimo.
  • Tonifica las funciones intelectuales (es adecuado en casos de fatiga mental, falta de concentración y problemas de insomnio).
  • Refuerza el sistema inmunitario (mejora las defensas ante infecciones microbianas y víricas).

Lo ideal es tomar el polen en ayunas: una cucharada sopera rasa al día (10-15 gramos), sola o mezclada con zumo. Se pueden tomar hasta 30 gramos de polen repartidos en tres tomas. Para niños de entre 3 y 5 años, la dosis tiene que ser menor: una cucharada de postre al día.

Miel

La miel es conocida como un endulzante saludable que añadimos a la leche, al yogur, a la ensalada y a otros muchos platos que podemos preparar. Las características de la miel (color, consistencia, sabor, aroma…) y su valor nutricional vienen determinados por factores como el tipo de abejas productoras, la especie vegetal de la que recolectan el néctar, la época del año y el clima. Dependiendo de estas circunstancias variará la proporción de vitamina B y C, las sales minerales y los oligoelementos, el polen o las sustancias antibióticas.

Entre las propiedades terapéuticas de la miel, podemos destacar que:

  • Facilita la digestión y tiene una acción positiva sobre la flora intestinal.
  • Posee propiedades antisépticas y es útil en afecciones respiratorias (tos, bronquitis, faringitis, sinusitis…).
  • Tonifica en caso de astenia o agotamiento.
  • Proporciona mayor resistencia y ayuda a recuperarse de la fatiga muscular.
  • Es recomendable en caso de agotamiento nervioso o para favorecer el rendimiento intelectual.
La miel es uno de los productos apícolas más populares, como endulzantes y por sus propiedades nutritivas y terapéuticas.
La miel es uno de los productos apícolas más populares, como endulzante y por sus propiedades nutritivas y terapéuticas.

Propóleo o própolis

El propóleo es considerado un antibiótico natural muy recomendable para evitar y tratar resfriados. También tiene propiedades bactericidas, antiinflamatorias y cicatrizantes. Este producto apícola está compuesto por resinas que las abejas recolectan de las yemas y las cortezas de determinados árboles como el álamo, el castaño, el pino, el sauce, el abeto, la encina, el roble y el abedul. Además, las abejas enriquecen estas resinas añadiéndoles otras sustancias elaboradas por ellas mismas. El própolis contiene vitaminas, minerales, oligoelementos y flavonoides. El propóleo es utilizado no sólo para elaborar remedios para prevenir y tratar resfriados sino también para hacer productos para el cuidado de la piel y el cabello y para hidratar los labios.

Própolis: un antibiótico natural0

El própolis  (o propóleo) es un producto de la colmena fabricado por un número relativamente pequeño de abejas especializadas. El própolis destaca por sus propiedades bactericidas, antiinflamatorias y cicatrizantes. Podríamos decir que es un antibiótico natural, un producto eficaz para evitar o tratar resfriados. El propóleo está compuesto por resinas que las abejas recolectan de las yemas y cortezas de determinados árboles como el álamo, el castaño, el pino, el sauce, el abeto, la encina, el roble o el abedul. Además, las abejas enriquecen estas resinas añadiéndoles sustancias elaboradas por ellas mismas.

El color del própolis es variable y va desde el amarillo verdoso hasta el pardo rojizo o el marrón oscuro. El olor del propóleo recuerda al incienso y su sabor es acre-amargo. El própolis es sólido (se funde entre los 60 y 70 grados centígrados) e insoluble en agua fría.

Composición del própolis

  • Resinas y bálsamos (50%)
  • Cera (25-35%)
  • Aceites esenciales (10%)
  • Polen (5%)
  • Otras sustancias (5%), entre las cuales destaca:
  • Vitaminas: provitamina A y vitamina B3 (niacina)
  • Minerales y oligoelementos (aluminio, bario, calcio, cromo, cobalto, cobre, estaño, hierro, manganeso, níquel, silicio, estroncio, titanio, vanadio y zinc).
  • Flavonoides: acetanina, ácido benzoico, ácido caféico, ácido cinámico, ácido fenólico, crisina, dimetoxiflavona, galangina, quercetina…

Beneficios terapéuticos del própolis

  • Estimula las defensas para prevenir y tratar infecciones (infecciones de orina, infecciones bucales…), estados febriles y afecciones de otorrinolaringología (anginas, faringitis, laringitis, rinitis, sinusitis y otitis). Favorece la producción de anticuerpos.
  • Tiene una acción antimicrobiana, antibactericida, antiviral (gripe, resfriados…) y antifúngica. Es eficaz contra hongos como la Candida albicans, que en exceso produce la candidiasis.
  • Es regenerador y cicatrizante. Es muy indicado en enfermedades de la piel: contusiones, heridas, sabañones, grietas, quemaduras, abscesos, llagas, forúnculos, supuraciones, úlceras, lesiones anales y perianales, verrugas, durezas, callosidades, eczemas, psoriasis, micosis y herpes.
  • Es un antioxidante muy utilizado en cosmética como conservante.
  • Es antiinflamatorio y posee una acción de anestesia local.
  • Da buenos resultados en afecciones genitourinarias: infecciones e inflamaciones (cistitis y vaginitis).
  • Es eficaz en afecciones de boca y dientes: higiene bucal, aftas, gingivitis y dolores e infecciones bucales.
  • También en afecciones gastrointestinales: gastritis, úlceras, colitis, disquinesias biliares, colecistitis crónica…
  • Y en inflamaciones del ojo y anexos: orzuelos y blefaritis.
  • También es utilizado en casos de reumatismo.
El própolis  lo elaboran un pequeño número de abejas especializadas.
El própolis lo elaboran un pequeño número de abejas especializadas.

Presentaciones comerciales de propóleo

  • Jarabe de própolis. Previene y protege las vías respiratorias y fluidifica las mucosidades. Un adulto debe tomar una cucharada sopera antes de cada comida. En el caso de los niños, una cucharada de postre antes de cada comida. Está compuesto por sirope de trigo, agua, miel, zumo concentrado de sauco y limón, extracto de própolis, de salvia, de plántago y de tomillo, pectina y ácido.
  • Cápsulas de equinácea, própolis y vitamina C. Excelente aliado para prevenir y tratar resfriados. Está compuesto por extracto de equinácea, que ayuda a aumentar las defensas, extracto de própolis y vitamina C. Su formulación lo hace un complemento ideal para afrontar los cambios de estación o para personas que trabajan en un entorno con mucho contacto físico (como profesores, personal hospitalario o personal geriátrico…). Se recomienda la toma de dos cápsulas al día con un buen vaso de agua.
  • Tintura de própolis. Indicado como protector natural de la cavidad buco-faringe (hacer gárgaras 3 veces al día con 12 gotas en medio vaso de agua tibia, tragando el último sorbo). También es eficaz para desórdenes gastrointestinales (12 gotas en un vaso de agua tibia, 2 veces al día). Contiene etanol y própolis. También disponemos de una tintura sin alcohol).
  • Spray de própolis. Indicado para la higiene de la cavidad buco-faringe, problemas de las vías respiratorias superiores y mal aliento. Actúa como antiséptico bucal. Está compuesto por agua, glicerina, extractos de própolis, salvia, limón, árbol de té y miel.
  • Ungüento de própolis.  Se utiliza como cicatrizante, regenerador celular y problemas de piel. Se debe aplicar 1 ó 2 veces al día en la zona afectada. Está compuesto por aceite de oliva y karité, cera de abeja y própolis.

El propóleo se conserva fácilmente, aunque es preferible guardarlo en frascos de color topacio, bien cerrados y en lugares frescos. Permanece durante largos periodos sin alterar su composición química ni sus propiedades antibacterianas.

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Foto: www.thenonblonde.com