Roser Vargas: “Si trabajamos sobre la personalidad y las emociones, evitaremos caer en muchas enfermedades”1

Roser Vargas se licenció en Psicología por la Universidad de Barcelona en 2001. Ella misma confiesa que encontró “fría” la práctica profesional y por eso decidió combinarla con terapias naturales. Estudió la terapia floral del Dr. Edward Bach en la Bach Foundation España en 2002 y desde entonces se ha ido formando en otras disciplinas. Muchos de vosotros la conoceréis porque os ha atendido en la tienda Manantial de Salud de la calle Mercaders, en Barcelona, u os haya pasado consulta en alguno de los establecimientos de la marca.

—Sabemos que la terapia floral es un sistema de 38 esencias florales, cada una de las cuales es capaz de corregir una emoción negativa, pero ¿cuáles son las emociones que perjudican la salud de las personas?

—Las personas, a nivel emocional, no somos una línea plana, recta, sin cambios. En nuestro día a día tenemos altibajos normales: un día estamos más animados y otros estamos más tristones, sin que esto suponga un grave inconveniente para nuestra rutina diaria. El problema se presenta cuando esas emociones son tan intensas que repercuten en nuestra relación con nosotros mismos, con los demás o con el entorno. La emoción base que más nos perjudica es el miedo descontrolado, aunque el hecho de sentirnos exageradamente alegres, fuertes e imparables también puede ser contraproducente. Las emociones en sí mimas no nos perjudican; el problema deriva del nivel de la emoción y de cómo la gestionamos.

—El Dr. Edward Bach (1886-1936), a pesar de ser médico, se mostró crítico con la medicina moderna porque ésta “trata los síntomas y no las causas” de las enfermedades. ¿Cómo actúan las flores de Bach para llegar al origen de la enfermedad?

Para el Dr. Bach, el origen de toda enfermedad estaba en un conflicto entre nuestra esencia y cómo nos posicionamos o cómo actuamos: “La enfermedad es, en esencia, el resultado de un conflicto entre el Alma y la Mente (…) Cuando nuestras personalidades se desvían del camino trazado por nuestra Alma, o bien por nuestros deseos mundanos o por la persuasión de otros, surge el conflicto” (cita extraída del libro Cúrese Usted mismo, del Dr. Edward. Bach). Lo que encontramos en el cuerpo es un síntoma (una consecuencia, un aviso físico) y, si no cambiamos la forma de pensar, de sentir, de entender las situaciones y de hacer (el origen de la enfermedad), cualquier tratamiento será un alivio momentáneo, pero el problema volverá una y otra vez. Las flores de Bach actúan especialmente sobre las emociones y nos permiten ese cambio de chip mental, para romper con la causa de la enfermedad. Tras verlo en su práctica médica, el Dr. Bach llegó a esa conclusión que ciertos tipos de personalidad predisponen a padecer ciertos tipos de enfermedad. Así que, si trabajamos sobre la personalidad, las emociones, etc., evitaremos en gran medida caer en esas enfermedades.

Roser Vargas, psicóloga y terapeuta floral en Manantial de Salud
Roser Vargas pasa consulta de terapia floral en el Espacio de Salud del Manantial (ESMA)

—De tu respuesta podemos deducir que las flores de Bach ayudan a curar enfermedades físicas.

—Quisiera aclarar que las flores de Bach no curan, sino que la que se cura es la persona. La terapia floral contribuye al proceso de curación del individuo, ayudándole a encontrar el camino para sanar. Dicho esto, sí que podemos afirmar que las flores de Bach pueden tratar enfermedades físicas aunque, en función de la patología, personalmente aconsejo combinar las flores de Bach con otro tratamiento o terapia. El objetivo es el bienestar de la persona y por ello utilizamos todas las técnicas que tenemos a nuestro alcance. Los resultados más espectaculares son con patologías cuyo componente emocional es muy elevado (las llamadas enfermedades psicosomáticas) y en aquellas personas que tienen voluntad de revisión de sus patrones de pensamiento y comportamiento y están dispuestas a cambiar aquello que les están generando la enfermedad. Un ejemplo sencillo: Una persona con acidez de estómago crónico originado por su tendencia a fijar la atención sólo en las cosas negativas de su vida y su entorno, podrá notar mejoría con algunos tratamientos pero, cuando los deje, reaparecerán los síntomas. Esta persona sólo se curará si cambia su forma de ver las cosas. Es en este caso en el que la terapia floral hará un gran trabajo.

—¿Cómo se preparan las esencias florales?

—Hay dos tipos de preparación para la tintura madre: insolación y ebullición. La preparación por insolación (utilizada para 20 esencias) se inicia con la recogida de las flores deseadas, que se ponen en cuencos de vidrio llenos de agua de manantial y se exponen al sol  durante unas 3 o 4 horas (o antes, si se empiezan a marchitar). En este proceso, el sol hace que haya un traspaso de las propiedades de las flores al agua. La ebullición (utilizada en las otras 18) es la misma preparación que para fitoterapia. Se recogen las flores deseadas y se hierven durante media hora con agua de manantial, antes de que pase media hora desde su recolección. El siguiente paso es común en ambas preparaciones: se retiran las flores y se hace una solución hidroalcohólica, para que no se estropee. Esta es la tintura madre. Sobre ésta se hace una dilución y se envasa en medidas de 10 a 20ml. Son las que utilizamos los terapeutas y las que compramos cuando pedimos una flor de Bach de stock.

—A partir de ahí, cada paciente necesita su fórmula personalizada…

—Sí. Cuando los terapeutas hacemos un gotero personalizado, ponemos en un frasco 2 gotas de las flores de Bach que hemos elegido durante la consulta (si es Rescue Remedy, ponemos 4). A continuación añadimos un conservante para no tener que guardarlas en la nevera: un poco de brandy —como hacía el Dr. Bach—, unas gotas de glicerina vegetal o un poco de vinagre de manzana. Las alternativas al brandy las solemos utilizar cuando la fórmula es para un niño o una persona que toma mucha medicación de farmacia. Finalmente rellenamos con agua embotellada de buena calidad y… ¡ya están listas para ayudarnos!

—Hay personas que confían mucho en la ciencia y nunca creerían una cosa así. ¿Qué les dirías?

—Les animaría a probar las flores de Bach en algún momento de su vida que puedan necesitarlas, siempre acompañados de la mano de un profesional. Al fin y al cabo, el método científico también se basa en la experimentación. Es cierto que la ciencia ha avanzado mucho en los últimos 150 años, pero también es verdad que se sigue investigando y descubriendo información. Para lo que hace años podía parecer superstición o casualidad, hoy existen instrumentos que pueden captarlo y medirlo. Pasará lo mismo con la acción de la terapia floral sobre el organismo.

Roser Vargas, en la tienda de Mercaders
Roser Vargas, psicóloga y terapeuta floral, en la tienda de Mercaders

—¿En qué estados aconsejarías recurrir a las flores de Bach?

—Siempre podemos recurrir a las ellas. Se recomiendan especialmente en aquellos casos que notemos que las emociones nos están dificultando el quehacer diario y para casos que algún acontecimiento puntual nos esté  alterando: desde problemas para dormir, timidez, frustración, tristeza,… hasta nervios por un examen, bloqueo por un fallecimiento repentino en la familia, etc.

—¿Qué cambios puede notar la persona y en cuánto tiempo?

—No hay un tiempo estipulado de reacción. Depende de cada caso: puede ser desde unos minutos hasta unas semanas. Aún así podríamos generalizar que, si lo que tratamos es puntual (situacional), su acción será más rápida que si es crónico (de estilo de personalidad que está muy interiorizado). Pero cada persona es un mundo. Aún así un ejemplo sería: Si yo estoy trabajando sobre mi capacidad de toma de decisiones sin dejarme influir por los demás, sentiré que las opiniones de fuera las recibo como opiniones y no como verdades absolutas, y me será más fácil escuchar a mi yo interno para decidir lo que yo quiero, habiendo tenido en cuenta toda la información recogida.

—¿En qué casos las aconsejarían para niños y adolescentes?

—Se las podemos aconsejar siempre. Ellos también pasan por situaciones que les pueden alterar: la llegada de un nuevo hermano, exámenes finales, cambio de centro de estudios… Y también tienen un estilo de personalidad y emocional que quizá necesitan trabajar para que no suponga dificultades en su día a día: falta de confianza en sus capacidades, patrón agresivo de comportamiento…

—Las flores de Bach son inocuas. Así pues, ¿se pueden administrar siempre?

—Hay dos casos en los que no se administran las flores de Bach por uso interno. El primero es cuando son personas que están en deshabituación alcohólica acompañada de medicamentos. Estas personas a veces toman una medicación que les hará encontrarse francamente mal si consumen cualquier producto alcohólico. En este caso las flores de Bach se aplican en toques sobre la piel (muñecas, codos) o vaporizadas en el ambiente. También se ha de revisar la toma de flores de Bach cuando la persona toma una medicación para fluidificar la sangre (tipo Simtrom, Adiro, etc). En esta circunstancia, siempre hay que consultar al médico de cabecera antes de iniciar un tratamiento de uso interno. O bien aplicarla en uso externo.

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