Envejecer con salud: los mejores suplementos nutricionales0

A medida que nos hacemos mayores, nos damos cuenta de que no podemos realizar las mismas actividades de igual manera que lo hacíamos en nuestra juventud. El envejecimiento es un proceso continuo, heterogéneo, universal e irreversible que determina una pérdida de la capacidad de adaptación. En las personas sanas, muchas funciones fisiológicas se mantienen normales, pero un episodio de estrés (un traumatismo, una enfermedad o la pérdida de un ser querido,…) nos hace ver que ese equilibrio era frágil.

Envejecer con salud

La mejor manera de envejecer con salud y buena calidad de vida es mantener una dieta sana y equilibrada y reforzarla con suplementos nutricionales según las necesidades, para ayudar así a que el organismo trabaje lo más eficazmente posible y estimule su propio poder natural de autoreparación.

Suplementos para la tercera edad

La toma de suplementos nutricionales se debe personalizar y por eso es tan importante acudir a un profesional de la salud de nuestra confianza.

  • Productos apícolas. Tanto la jalea real como el polen incrementan las defensas del organismo y nos dan vitalidad. El polen, además, mejora las funciones intelectuales (atención, concentración, lucidez,…) y levanta el estado de ánimo.
  • Antioxidantes. Los podemos adquirir mediante la dieta y nos servirán para retrasar el envejecimiento celular (arrugas y manchas en la piel). Fortalecen los huesos y las articulaciones. También tienen una acción preventiva contra enfermedades degenerativas como el Alzheimer y Parkinson.
  • Ginkgo biloba. Su principal virtud es que mejora la circulación sanguínea. También se han demostrado sus beneficios para reducir la pérdida de memoria, mejorar los problemas de vértigo o los ruidos auditivos (tinitus).
  • Lecitina de soja. Es un aliado para cuerpo y mente. Refuerza el rendimiento físico a la vez que favorece la memoria y la capacidad de concentración. Además ayuda a regular los niveles de colesterol.
  • Levadura de cerveza. Nos aporta un mejor bienestar, reforzando el sistema nervioso frente a trastornos como la irritabilidad, la ansiedad, el insomnio y la depresión. Es muy rica en vitaminas del grupo B, zinc y aminoácidos que nos proporcionan brillo y fuerza en cabello, uñas y piel.
  • Alga espirulina. Rica en vitaminas y minerales, está considerada como un superalimento por su alto valor nutricional. Es un protector cardiovascular y celular. Protege el organismo de la degradación y el envejecimiento.
  • Enzimas digestivas. Al hacernos mayores son más habituales los problemas digestivos como la acidez y la pesadez de estómago. Existen suplementos de enzimas digestivas que nos ayudarán a asimilar mejor los alimentos pesados como las proteínas y las grasas.
  • Cartílago de tiburón. Es un suplemento para tratar el dolor en las articulaciones. Favorece el movimiento y reduce la inflamación de las articulaciones.
  • Coral calcio marino. Es un calcio altamente biodisponible que favorece la remineralización de los huesos (muy indicado en caso de osteoporosis). También reduce el dolor crónico de la artritis y la artrosis.
  • Isoflavonas. Pensadas especialmente para la mujer, las isoflavonas son unos estrógenos vegetales, que reducen las molestias propias de la menopausia. También mejoran la salud ósea, reduciendo la incidencia de la osteoporosis. Otros de sus beneficios son que regulan los niveles de colesterol, mejoran la salud cardiovascular y aumentan las defensas.
  • Onagra/borraja. También es un suplemento especialmente indicado para la mujer. Es una importante fuente de omega 6. Ayuda a mantener joven y fuerte el cabello, las uñas y la piel. También equilibra el sistema nervioso y previene trastornos cardiovasc
  • Espino Amarillo (omega-7). Especialmente indicado para la sequedad en la piel y las mucosas (ojos, boca y genitales).

Algunas de estas opciones naturales podrían mejorar alguno de los trastornos que suelen aparecer en la edad madura, por ello es importante conocerlos.

El magnesio, un mineral energizante y calmante para el organismo2

El magnesio es un elemento químico esencial para el ser humano. En primer lugar diremos que actúa como energizante y calmante del organismo. La pérdida de este mineral puede deberse a diferentes causas, aunque la más habitual es el estrés físico y mental. A mayor estrés, mayor es la pérdida de este mineral, que es liberado por las células al torrente sanguíneo y posteriormente eliminado del organismo a través de la orina o de las heces.

La mayor parte del magnesio se encuentra en los huesos y sus iones desempeñan papeles de importancia en la actividad de muchas coenzimas y en la obtención de energía celular. También tiene una función estabilizadora de la estructura de cadenas de ADN y ARN. Interviene, además, en la formación de neurotransmisores y neuromoduladores, en la repolarización de las neuronas y en la relajación muscular (destacando su acción en el músculo cardíaco).

Alimentos ricos en magnesio

Dependiendo del peso y la altura, la cantidad diaria recomendada es de 300-350 mg de magnesio. Es una cantidad que puede obtenerse fácilmente puesto que este mineral se encuentra en muchos alimentos:

  • Frutos secos: girasol, sésamo, almendras, pistachos, avellanas y nueces.
  • Cereales: mijo, arroz y trigo.
  • Legumbres: soja, alubias, garbanzos y lentejas.
  • Germen de trigo y levadura de cerveza.
  • Y en los germinados, ya que la clorofila contiene magnesio.
Frutos secos como las nueces son ricos en calcio.
Frutos secos como las nueces son ricos en magnesio.

Síntomas de la carencia de magnesio

Algunos de los síntomas asociados a la falta de magnesio son irritabilidad e inestabilidad emocional, disminución de los reflejos, descoordinación muscular, apatía y debilidad, estreñimiento, trastornos premenstruales, falta de apetito, nauseas, vómitos, diarreas, confusión y temblores. Otros síntomas son el mantenimiento de la osteoporosis, las caries y la reducción del calcio en la sangre.

El exceso de calcio disminuye la absorción de magnesio, por lo que no hay que abusar de la leche. El exceso de fósforo también produce una mala absorción, así como también los fosfatos de algunos tipos de salchichas, quesos, helados y refrescos de cola.

Beneficios del magnesio para el organismo

Es un tranquilizante natural que mantiene el equilibrio energético en las neuronas y actúa sobre la transmisión nerviosa. Está ampliamente recomendado en tratamientos antiestrés y antidepresión. Otros beneficios del magnesio son:

  • Es un relajante muscular, útil en casos de rampas y eficaz para deportistas para favorecer la recuperación.
  • Ayuda a fijar el calcio y el fósforo en huesos y dientes.
  • Previene los cálculos renales, ya que moviliza el calcio.
  • El magnesio en carbonato puede resultar un buen laxante.
  • Es efectivo en las convulsiones del embarazo: previene los partos prematuros, manteniendo el útero relajado.
  • Interviene en el equilibrio hormonal, disminuyendo los dolores premenstruales.
  • Controla la flora intestinal y nos protege de enfermedades cardiovasculares.
  • Es recomendable para aquellas personas que padezcan hipertensión.
  • Actúa sobre el sistema neurológico, favoreciendo el sueño y la relajación.
Magnesio en cápsulas.
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Alimentación en otoño e invierno: consejos dietéticos0

Detrás de muchas enfermedades físicas y emocionales, a menudo hay una dieta inadecuada. Una buena alimentación en otoño e invierno debe priorizar aquellos alimentos que nos proporcionan la energía específica necesaria para adaptarnos a los cambios de temperatura y a la humedad. También utilizamos la energía de estos alimentos para regenerar distintos órganos.

El otoño es tiempo de interiorización. Nuestro organismo, como la propia naturaleza, necesita recogerse, relajarse y volverse a concentrar en las tareas y estudios habituales. Es el momento de reforzar el sistema inmunitario y de generar calor interno para prevenir gripes y resfriados. Nuestra alimentación en otoño e invierno debe tener en cuenta que éstas son las estaciones para mimar pulmones, riñones, intestino grueso y vejiga. Todo lo que hagamos por ellos en estos meses tendrá un efecto preventivo y curativo. 

Principales productos de la alimentación en otoño e invierno

Cereales

  • Debemos consumir sobre todo mijo, quinoa, arroz de grano medio y corto, arroz salvaje, avena y trigo sarraceno. De manera más ocasional, tomaremos cuscús, bulgur, pan y pasta.
  • Estilos de cocción: en olla a presión, hervidos sin previo remojo, salteados con verdura y un poco de aceite una vez cocidos. Con restos de cereales se pueden hacer croquetas o enriquecer sopas y otros platos.

Alimentos proteicos

  • La alimentación en otoño e invierno debe incluir pescado, seitán y leguminosas: judías, lentejas, garbanzos, soja y sus derivados (azuki, tofu, tempeh…). Debe reducirse el consumo de carne, huevos y lácteos. De manera ocasional, podemos realizar algún frito.
  • Las cocciones tienen que ser más largas, más lentas y con menos agua. Cuanto más frío haga, añadiremos un poquito más de aceite de 1ª presión. Es época para hacer estofados y cocinar al horno. También podemos cocinar la carne a la plancha (después de haberla macerado con tamari y hierbas aromáticas).

Verduras

  • Aconsejamos principalmente las redondas y de raíz (zanahoria, nabo, chirivía, calabaza, cebolla, daikon…), complementándolas con verduras de hoja verde (perejil, berro, judía verde…). Es también un buen momento para el brócoli, la col, la coliflor y las algas. Hay que comer menos patata, boniato, tomate, berenjena y pimiento.
  • La alimentación en otoño e invierno debe incluir verduras al horno, consomés, caldos con algas, sopas remineralizantes y cremas de verduras. Hay que reducir las ensaladas crudas en favor de las ensaladas tibias con verduras escaldadas.
Verduras propias de la alimentación en otoño e invierno.
Verduras propias de la alimentación en otoño e invierno.

Aceites

  • De oliva de 1ª presión en frío. Aporta energía y calor al organismo, al mismo tiempo que favorece la salud cardiovascular.
  • Semillas: sésamo, calabaza, girasol… Con ellas podemos enriquecer los salteados, las cremas de verduras, etc.
  • Los frutos secos (avellanas, nueces, almendras, piñones…) preparan el organismo para el frío.

Frutas

Debemos apostar por las frutas del tiempo y tomar sólo ocasionalmente frutas tropicales. Es el momento de hacer compotas, tartas o cocinar frutas al vapor y al horno.

Otros alimentos

  • Hierbas aromáticas secas y especias: canela, jengibre, clavo y nuez moscada, ya que generan calor interno.
  • Bebidas calientes de leches vegetales (avena, arroz, soja, almendras o avellanas) sin azúcar y con café de cereales.

Complementos para reforzar la alimentación en otoño e invierno

  • Productos de la colmena (polen, jalea real, própolis, miel).
  • Oligoelementos.
  • Plantas medicinales (en infusiones, jarabes, viales, extractos líquidos, comprimidos o cápsulas) para prevenir y tratar afecciones típicas de la época de frío: alteraciones del sistema inmune, resfriados, bronquitis, laringitis, sinusitis… ¡Déjese asesorar por su herbolario para saber cuál es la mejor planta en cada caso!

Fuentes de proteína vegetal0

La Organización Mundial de la Salud (OMS) nos ha puesto en estado de alerta al relacionar el consumo de carne roja o carne procesada con un mayor riesgo de padecer cánceres terminales y enfermedades cardiovasculares. Algunos ejemplos de carnes procesadas son el jamón, el bacon y los embutidos, las salchichas, butifarra, morcilla, chistorra, lasañas precocinadas, patés, etc. Las hamburguesas y la carne picada se consideran carnes procesadas si se les ha añadido sal o aditivos químicos para su conservación. Lo cierto es que en nuestro país se abusa de este tipo de alimentos. Por eso hemos creído necesario presentarte algunas fuentes de proteína vegetal que pueden ayudar a equilibrar la dieta.

 

Proteínas de origen vegetal

  • Legumbres como las judías, los garbanzos, las lentejas o la soja y sus derivados. La soja puede tomarse como azuki (legumbre similar a la judía), como miso (fermentado natural de legumbres de soja), tofu (leche de soja con cloruro de magnesio en escamas: es ideal salteado en la sartén para luego acompañar ensaladas), tempeh (proteína de alto valor nutricional y con fibra) y lecitina de soja (ideal para reducir el colesterol), entre otros derivados.
  • Seitán. Es considerado como una auténtica carne vegetal, tanto por su alto contenido en proteínas como por su aspecto y su sabor. El seitán nos facilita el paso a una dieta más vegetariana. ¿Te acuerdas de nuestro artículo sobre recetas con seitán?
  • Semillas como la chía, el lino o el cáñamo. Las semillas de chía son ricas en omega 3, proteínas, fibra y minerales, y destacan por sus propiedades antioxidantes. Las semillas de lino también son ricas en omega 3, fibra, vitaminas y minerales, y en proteínas. Tienen un pobre contenido en hidratos de carbono. La proteína de cáñamo (no tiene propiedades psicóticas como la marihuana, aunque proceda de la misma planta) es un polvo rico en fibra y proteína de alta calidad. Se puede añadir a batidos, ensaladas y cereales.
  • Quinoa. Decimos que la quinoa es una proteína completa porque en ella encontramos todos los aminoácidos esenciales (los aminoácidos que forzosamente debemos obtener a través de la alimentación). Como explicamos en un artículo anterior, la quinoa aporta proteínas de alto valor biológico, es fácil de digerir y ayuda a mantener una buena salud cardiovascular, entre otros beneficios.
  • También son importantes fuentes de proteína vegetal los granos enteros (trigo, arroz, maíz…) y los frutos secos (almendras, anacardos, nueces…). Los frutos secos, además, ayudan a reducir el colesterol, fortalecen nuestras defensas y tienen propiedades antioxidantes. Para conocer con más detalle sus virtudes, puedes consultar el post que escribimos sobre los beneficios de los frutos secos.
Fuentes de proteína vegetal.
Fuentes de proteína vegetal.

 

Proteína vegetal y proteína completa

Todas las proteínas están hechas a base de aminoácidos. Estos actúan como componente estructural de las células, forman los músculos y los huesos, transportan nutrientes y actúan como enzimas y hormonas. Los aminoácidos también son fuente de energía, ya que cuando los digerimos son transformados en glucosa. Hay 20 tipos de aminoácidos. Los aminoácidos esenciales (leucina, metionina, isoleucina, lisina, fenilalanina, triptófano, valina, treonina, histidina y arginina) se obtienen sólo mediante la alimentación, mientras que los aminoácidos no esenciales (asparagina, alanina, ácido glutámico, ácido aspártico, glutamina, glicina, prolina, serina, cisteína y tirosina) los puede producir nuestro organismo.

Si un alimento contiene 8 de los 10 aminoácidos esenciales se considera una proteína completa o de alto valor biológico. Esto no siempre ocurre con la proteína vegetal. Por eso a menudo es necesario mezclar dos proteínas de origen vegetal para obtener una proteína completa (equivalente a la carne roja). Al unir un grano entero con una leguminosa, obtenemos una proteína completa. Es tan fácil como preparar un sándwich de pan de trigo integral con crema de cacahuete (que es leguminosa y no un fruto seco) o bien elaborar un plato de arroz con lentejas.

Isoflavonas y lignanos: para las molestias de la menopausia0

Las isoflavonas y los lignanos son una especie de estrógenos vegetales que actúan de manera similar a los estrógenos humanos (sin producir un efecto tan potente). Esto los convierte en la alternativa para combatir las molestias de la menopausia, especialmente la sudoración y los sofocos de aparición repentina.

La disminución de la producción de estrógenos durante la menopausia se produce hacia los 40 años y es la causa de muchos trastornos. Para compensar el descenso de estrógenos, la mujer segrega dos hormonas: la folículoestimulante (FSH) y la luteinizante (LH). La segregación se da por impulsos, provocando sofocos y crisis de sudoración. Por otro lado, la carencia de estradiol acelera la disminución de masa ósea. La reducción de la densidad del hueso es lo que conocemos como osteoporosis.

Isoflavonas y lignanos
Encontramos isoflavonas en los múltiples derivados de la soja.

Beneficios de las isoflavonas y los lignanos para la mujer

Las isoflavonas y los lignanos tienen un espectro de actividad similar a los estrógenos. La combinación de ambos es el mejor modo de dotar al organismo femenino de una óptima provisión de fitoestrógenos vegetales.

Las dos clases de isoflavonas más habituales son la genisteína y la adidzeína. Encontramos isoflavonas en las habas de soja, harina de soja, leche de soja, tofu, tempeh, miso… Los lignanos son compuestos químicos de menor peso molecular. Los hallamos en las semillas de lino, salvado de trigo, grano integral… Isoflavonas y lignanos producen diferentes efectos beneficiosos:

  • Efecto estrogénico. Gracias al efecto estrogénico, muchas mujeres orientales que consumen productos ricos en fitoestrógenos padecen mucho menos las molestias de la menopausia: estimulan el metabolismo óseo y disminuyen los sofocos.
  • Anticancerígeno. Impiden la actividad de la tirosincinasa, enzima que estimula el crecimiento de células cancerosas. Además, la genisteína retrae la formación de nuevos vasos sanguíneos, necesarios para que los tumores sean abastecidos de sangre. Las dietas tradicionalmente ricas en productos de soja, lino y brécol raramente experimentan cáncer de mama, de útero y de próstata.
  • Antioxidante. Dejan inactivas las moléculas reactivas de oxígeno, esto es, los llamados radicales libres.
  • Inmunoestimulante. Diferentes estudios han demostrado que la daidzeína activa las células defensivas, estimulando sobre todo los macrófagos y los linfocitos, imprescindibles para mantener un sistema inmunitario en perfecto estado.

 

Tus recetas con quinoa0

Quinoa es una palabra que proviene del quechua, el idioma de los Incas. Los antiguos Incas llamaban “chisaya mama” a la quinoa, que significa la madre de todos los granos. Hoy en día, la quinoa se comercializa en grano, copos, como pasta, harina y en forma de tortitas con grano inflado. En este artículo te damos algunas indicaciones para introducir la quinoa en la cocina.

Quinoa en grano

Cuando utilizamos quinoa en grano se aconseja lavarla antes de cocinarla, para eliminar la saponina. Se ponen dos medidas de agua o caldo a calentar y cuando rompe a hervir se echa una medida de quinoa, se tapa y se cuece a fuego suave durante 15 minutos (se puede añadir una hojita de laurel u otras hierbas aromáticas) hasta que los granos se vuelvan un poco transparentes y aparezca el germen en forma de coronita blanca. Es mejor poner la sal al final y en poca cantidad. Una vez finalizada la cocción, hay que remover los granos con un tenedor para que queden sueltos. También se podría sofreír ligeramente y cocinar junto con verduras, como si fuera arroz blanco. Puede sustituir a la mayoría de cereales tradicionales y acompañar salteados o estofados de verduras, formar parte de rellenos, hacer croquetas, añadir a sopas… y, como es muy versátil, si se cocina con leche o licuados vegetales o zumos puede servirnos para hacer platos dulces.

Quinoa en copos

También podemos utilizar la quinoa en copos para hacer deliciosos müeslis y añadirlos a la leche, al yogur, a zumos o licuados vegetales, así como mezclarlos con fruta fresca, seca o desecada. Nos puede servir para hacer pasteles, tanto dulces como salados. Podríamos mezclarlos con verduras salteadas, semillas… y cubrir con leche o licuados vegetales aromatizado previamente con hierbas o especias y meterlo en el horno. Tendremos de esta forma un delicioso pastel vegetal. Asimismo, la quinoa se pueden añadir a sopas, purés o cremas de verduras o bien mezclarlos con otros cereales y hacer hamburguesas, croquetas…

Quinoa con salsa de soja
Quinoa con salsa de soja.

Receta: Quinoa con salsa de soja

A continuación os proponemos una receta muy fácil, para 1 ó 2 personas, que hemos extraído de www.quinoarecetas.es.

Ingredientes: 1 taza de quinoa, 1 taza de verduras (al gusto), 2 cucharaditas de salsa de soja, 1 cucharada de aceite de oliva virgen, sal y pimienta.

Preparación: coceremos la quinoa y freiremos las verduras. Una vez preparado sólo tienes que mezclar en la sartén la quinoa con las verduras, añades la salsa de soja al gusto y condimentarlas con sal y pimienta.

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Isoflavonas de soja, nuestras aliadas durante la menopausia0

El interés por las isoflavonas de soja empezó al observarse que las mujeres japonesas y de otros países asiáticos suelen tener una menopausia más tardía respecto de las mujeres occidentales, así como menores trastornos y un menor índice de osteoporosis. Se creyó que la alimentación, concretamente el consumo de soja, tiene una marcada influencia en este hecho ya que la soja es una fuente importante de vitaminas, proteínas, minerales, fibras vegetales, lípidos e isoflavonas. La soja es un alimento muy presente en la dieta de los países orientales, en cambio casi ausente en la dieta de los países occidentales. Aunque se conocía con anterioridad que los componentes de ciertas plantas presentaban efectos estrogénicos, no fue hasta 1946 que se produjo la primera observación científica.

Una de las características más interesantes de los fitoestrogénos en general y de las isoflavonas de soja en particular es que en su forma original, es decir, tal y como se encuentran en la planta, son inactivas. Requieren de la acción enzimática de las bacterias intestinales para pasar a su forma activa y poder ser absorbidas.

Los fitoestrógenos se encuentran en plantas como las lentejas, los cereales, la alfalfa o las coles, y poseen una actividad similar a la de los estrógenos, siendo las isoflavonas de soja las que presentan una mayor concentración de este elemento.

Isoflavonas de soja y menopausia

La ingestión de isoflavonas de soja durante la etapa anterior a la menopausia resulta muy beneficiosa ya que aumenta la duración del ciclo menstrual.

Durante la menopausia, los efectos de las isoflavonas  son útiles en: sofocos, riego cardiovascular, osteoporosis y atrofia genitourinaria. Asimismo, existen estudios que demuestran que el consumo de isoflavonas y concentrados de soja hace disminuir el colesterol LDL (lo que conocemos como colesterol malo) y los triglicéridos mientras que aumenta el HDL (colesterol bueno), lo que se traduce en un menor riesgo de enfermedades cardíacas y cardiovasculares.

Además, las isoflavonas de soja presentan una intensa actividad antioxidante (contrarrestando la actividad de los radicales libres). También una actividad antiagregante plaquetar al inhibir la síntesis de protombina en la placa aterosclerótica, una actividad protectora a nivel vascular.

Isoflavonas de soja.
Las isoflavonas de soja ayudan a disminuir los síntomas de la menopausia y fortalecen la salud de los huesos.

Isoflavonas de soja y osteoporosis

En cuanto a la osteoporosis, se ha demostrado que las isoflavonas de soja tienen actividad in vitro sobre los osteoblastos y osteoclastos. Diversos estudios han argumentado que el consumo de isoflavonas aumenta la densidad ósea al disminuir la reabsorción ósea que se acentúa durante la menopausia.

En el ámbito de la atrofia genitourinaria, las isoflavonas de soja tienen un efecto estrogénico muy positivo en la citología vaginal.

Beneficios de las isoflavonas de soja para la salud

Por lo tanto, podemos resumir que el consumo de isoflavonas de soja proporciona los siguientes beneficios para la salud:

  • Disminuye el colesterol malo y aumenta el colesterol bueno.
  • Reduce el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.
  • Beneficia la salud de los huesos, reduciendo la incidencia de la osteoporosis.
  • Ayuda a disminuir los síntomas propios de la menopausia.

Foto: www.diariofemenino.com

La lecitina de soja: un complemento para absorber las grasas y reducir el colesterol0

La lecitina de soja es un producto natural obtenido del germen de la soja. Se emplea como complemento gracias a sus propiedades nutricionales. Uno de los principales beneficios de la lecitina de soja es que contribuye a la disolución de las grasas en agua. Si tenemos en cuenta que los líquidos del organismo, el plasma y las secreciones digestivas son medios acuosos, nos daremos cuenta de la importancia de la lecitina. También reduce el colesterol y, con ello, el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.

De hecho, la lecitina ya se encuentra ampliamente distribuida en nuestro cuerpo. Es un fosfolípido imprescindible que forma parte de las membranas celulares. El organismo produce la lecitina en el hígado, pero su producción se ve limitada si falta alguno de los componentes básicos, como el fósforo o algunas vitaminas. Es recomendable entonces que la dieta se complemente con lecitina de soja.

Lecitina de soja
La lecitina de soja contribuye a mejorar el aprendizaje y la memorización.

La lecitina es necesaria en el organismo porque:

  • Participa en la digestión de las grasas de la dieta.
  • Facilita la absorción de las vitaminas liposolubles A, D, E y K.
  • La lecitina, en la sangre, ayuda a mantener los lípidos en general y el colesterol en particular, evitando que se deposite en las paredes de los vasos sanguíneos. Así se reduce el riesgo de padecer arteriosclerosis y sus complicaciones.
  • Favorece la síntesis hepática de lipoproteínas de alta densidad (más conocidas como colesterol bueno), que transportan el colesterol que ha quedado depositado en las paredes vasculares y lo devuelven al hígado para ser reciclado. Una dieta complementada con lecitina de soja reduce el colesterol total en sangre y disminuye el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
  • La lecitina es una fuente importante de fosfatidilcolina, que aporta colina y fósforo, ambos implicados en la función cerebral y en la mejora del aprendizaje y la memorización.
  • La colina es también indispensable para el normal funcionamiento del hígado. La lecitina es un excelente protector de la célula hepática.

Cantidad recomendada de lecitina de soja

Al no tratarse de un nutriente esencial, no existen necesidades cuantificadas. La dosis mínima, según los expertos, sería unos 2 gramos diarios de lecitina de soja, cantidad suficiente para que la lecitina ejerza sus efectos en los diferentes órganos y sistemas de nuestro cuerpo. No obstante, las necesidades de lecitina varían en función del estado de salud, la edad, el esfuerzo intelectual o el grado de actividad física. Así, en determinados casos, sería aconsejable incrementar la ingesta de lecitina de soja hasta 10 ó 12 gramos diarios, o asociar a la lecitina otras sustancias específicas, como por ejemplo el germen de trigo.

Foto: www.eslasalud.com

La soja y sus beneficios0

La soja es una legumbre presente en la mayoría de las recetas de la cocina oriental. Aunque forma parte de la cocina asiática desde hace milenios, ha sido durante los últimos años cuando diferentes estudios han demostrado los beneficios de la soja si se consume de manera habitual. Entre sus bondades, está el hecho de no contener lactosa, el no aportar colesterol a la dieta y la capacidad como proteína vegetal de poder suplir la carne animal. Hoy en día la soja es la legumbre más consumida del mundo y sus derivados están cada vez más presentes en nuestros hogares. Presentamos diferentes formas de consumirla.

  • Soja verde Mungo. Es la variedad más conocida y una importante fuente de proteína vegetal. Es de fácil cocción (recomendamos un remojo de 12 horas). Como todas las legumbres, su piel contiene fitina, un componente que dificulta la digestión e incluso la absorción de ciertos minerales como el calcio. Para evitarlo, después de las 12 horas de remojo, debemos hervir la soja junto con un trozo de alga Kombu, cuyo ácido algínico favorecerá la descomposición de la fitina y la digestión de la legumbre. De las diferentes sojas verdes, la variedad Mungo es la visualmente más blanca y apetitosa.
  • Soja blanca. Se utiliza para hacer la bebida de soja. Para ello, se deja remojar con agua a lo largo de toda la noche. Al día siguiente se hierve durante 15 minutos con un trozo de alga Kombu y después se cuela. Acto seguido se tritura junto con cuatro veces su volumen de agua y ya está lista para colar y tomar, endulzándola con miel o sirope de agave.
  • Soja roja o Azuki. Es similar a una judía y su forma recuerda a un riñón. Por analogía, la medicina tradicional china ha empleado la soja roja para personas con problemas renales. Se debe remojar durante 12 horas y hervir durante 30 minutos y se puede consumir como caldo. 
  • Lecitina de soja. Es un aceite que contiene la soja. Una vez procesado, se presenta en pequeñas bolitas de color blanco o en perlas del mismo aceite. Su consumo habitual debe ser de 2 gramos (aproximadamente 2 perlas) o una cucharada sopera al día de lecitina granulada tomada directamente o mezclada con cualquier líquido. La lecitina de soja es favorable para el buen control del colesterol.
Campo de cultivo de soja
La soja es, hoy en día, la legumbre más consumida en el mundo.
  • Miso. Es un fermentado natural de las legumbres de soja, que aporta una base de proteína a nuestra alimentación. Existen diferentes variedades: miso de cebada (llamado mugi miso o barley miso); miso de arroz (aka miso, de sabor salado y fuerte, y shiro miso, de sabor más suave); miso de arroz integral (genmai miso); miso de soja puro (hatcho miso); o miso de garbanzos (yellow miso). Se presenta en una pasta que debemos conservar en frío, o bien en sobres de miso en polvo, que se disuelven rápidamente en agua caliente, convirtiéndose en un consomé ideal para las noches de otoño.
  • Tamari. Es una salsa de soja que acompaña diferentes platos de la cocina oriental. Se obtiene de la soja fermentada en agua y sal. Se utiliza como condimento del tofu o del tempeh y también está indicado para guisos.
  • Shoyu. Similar al tamari, pero de sabor más suave. Se obtiene a partir de la soja y trigo tostado y, por lo tanto, contiene gluten. Se recomienda para condimentar sin cocinar.
  • Tofu. Es la leche de soja cuajada con cloruro de magnesio en escamas (llamado popularmente Nigari). Es exquisito ligeramente salteado en la sartén y aderezado con tamari o acompañando ensaladas como si fuera queso fresco.
  • Tempeh. Se obtiene por la fermentación de la soja, en este caso por la acción de un hongo del género Rhizopus. Destaca por su valor nutricional, con proteínas de alta calidad, vitaminas del grupo B y fibra. El tempeh tiene un aspecto de conglomerado blanquecino donde se distinguen aún los trozos de soja. Por su consistencia, se puede cortar y hacer filetes. El tempeh es originario de Indonesia, donde se le atribuyen propiedades terapéuticas para tratar enfermedades intestinales. 

Foto: www.hola.com