Estreñimiento: los mejores laxantes naturales6

Dedicamos este post a los laxantes naturales debido a las múltiples consultas que recibimos de personas que necesitan regular su tránsito intestinal. El origen del estreñimiento puede tener diferentes causas, casi todas ellas están relacionadas con el estilo de vida y la alimentación.

Posibles causas del estreñimiento

  • Alimentación inadecuada: siempre decimos que uno de los pilares de la salud es hacer una dieta equilibrada y variada, rica en fibra, frutas y verduras.
  • Poco consumo de agua: deberíamos beber un mínimo de 1,5 litros de agua al día.
  • Mala digestión: puedes recuperar el artículo sobre plantas digestivas. Las infusiones de hojas de boldo (Peumus boldus) son efectivas para digestiones lentas y pesadas. En ese post también hablamos de plantas útiles en caso de flatulencias y ardor o acidez de estómago.
  • Sedentarismo: siempre es recomendable hacer algún tipo de deporte suave, como caminar, ir en bicicleta, nadar o el que mejor se adapte a ti.

Aparte de incorporar hábitos de vida saludables, debes saber que también disponemos de remedios naturales para regular el tránsito intestinal y evitar que el estreñimiento se convierta en crónico.

Laxantes naturales

  • Probióticos. Son unos preparados que contienen microorganismos vivos que ayudan a reequilibrar la flora intestinal deteriorada por factores como el tipo de dieta, determinadas medicaciones o el estrés. Los probióticos son considerados también unos laxantes naturales, puesto que regulan el tránsito intestinal.
  • Semillas de lino (Linum usitatissimum) —también conocidas como linaza marrón— y semillas de psylium (Plantago psyllium) o zaragatona. Son dos buenos remedios contra el estreñimiento. Las puedes añadir en ensaladas, purés, yogur… Ambas semillas generan un mucílago en la pared intestinal, favoreciendo el movimiento del bolo fecal.
  • Fibra (salvado de trigo, salvado de avena o cáscara de zaragatona). Hace aumentar el tamaño de las heces, facilitando así que los alimentos transiten más rápido a través de los intestinos.
Las semillas de lino son un laxante natural a tener el cuenta en caso de estreñimiento.
Las semillas de lino son un laxante natural a tener el cuenta en caso de estreñimiento.

Tanto las semillas de lino como la zaragatona como la fibra se pueden tomar una cucharada mezclada con agua, zumo, yogur o purés, pero es muy importante tomarlo acompañado de un buen vaso de agua para que haga su efecto. Tanto las semillas para hacer el mucílago como la fibra para hincharse requieren agua y, si no se la damos, la cogerán del intestino, pudiendo así hacer el efecto contrario al deseado.

  • Magnesio. Actúa de manera mecánica relajando el esfínter anal.
  • Laxantes naturales a base de plantas como el sen (Cassia angustifolia) o la frángula (Rhamnus frangula) tienen propiedades laxantes muy efectivas, pero debes utilizarlos sólo de forma ocasional o por períodos cortos de tiempo.

Al dejar los laxantes naturales, un regulador intestinal a base de lino, salvado y cáscara de zaragatona tomado a diario puede ayudar a que tu organismo funcione de manera regular. En Manantial de Salud tenemos un regulador intestinal que mezcla lino, semilla de zaragatona, salvado de trigo y cáscara de zaragatona. Recomendamos tomar al menos una cucharada al día acompañada de un vaso de agua.

Frutos secos y sus bondades para la salud4

Incorporar frutos secos en nuestra dieta habitual nos ayudará a reducir el colesterol y a disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, mejorará nuestro sistema inmunológico y evitará el envejecimiento prematuro. Además nos da un aporte extra de energía para enfrentarnos a las temperaturas más bajas clásicas de la estación invernal.

La naturaleza es sabia. Nos da lo que necesitamos en el momento que lo necesitamos. Todos los frutos de otoño son muy buenos paras la salud. Los de color rojizo, violeta o amoratado, como los arándanos, las moras, los escaramujos, las bayas de sauco o los frutos del granado son ricos en antioxidantes y antocianósidos. Los frutos secos (nueces, almendras, avellanas, piñones, etc.) son ricos en nutrientes, muy especialmente en ácidos grasos omega 3 y omega 6. También son una fuente de vitaminas (principalmente de vitamina E) y ricos en minerales (calcio, magnesio, fosforo y zinc). Hay que destacar, además, que los frutos secos contienen fibra de alta calidad, que nos ayuda a regular el tránsito intestinal. La característica común de todos los frutos secos es que en su composición natural tienen menos de un 50% de agua.

Los frutos secos son fuente de proteínas, vitaminas, minerales y oligoelementos.
Los frutos secos son fuente de proteínas, vitaminas, minerales y oligoelementos.

Frutos secos de cáscara dura

  • Almendras. Son ricas en proteínas, además de una de las pocas fuentes de proteínas vegetales que contiene arginina, aminoácido esencial para los niños. Aportan ácido oleico, que disminuye el colesterol y por tanto ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares. Por su alto contenido en fibra y bajo en azúcares, son ideales para personas con diabetes. También son ricas en minerales (calcio, magnesio, potasio, cobre, fósforo y zinc).
  • Anacardos. Son ricos en proteínas, fibra y ácidos grasos insaturados y contienen vitaminas B-1 y B-2, vitamina E, omega 3, omega 6, calcio, ácido fólico y magnesio. Son energéticos, fortalecen la memoria y disminuyen el nerviosismo. Reducen el colesterol y los triglicéridos, son beneficiosos para el corazón, fortalecen el sistema inmunológico, favorecen el tránsito intestinal, previenen el cáncer de colon, evitan el envejecimiento y ayudan a controlar la obesidad.
  • Avellanas. Contienen ácidos grasos monoinsaturados (ácido oleico) y vitamina E. Ayudan a reducir el colesterol y disminuyen el riesgo de enfermedades cardiacas. Son energéticas y una buena fuente de calcio para luchar contra la descalcificación y la osteoporosis.
  • Nueces. Destacan por sus aceites vegetales poliinsaturados y son una buena fuente de vitamina E, vitamina C, vitamina B, omega-3, omega-6, zinc y calcio. Rebajan el colesterol y ayudan a prevenir hasta un 50% las enfermedades cardiovasculares. Mantienen el buen estado de la piel, el cabello y los huesos. Se recomiendan para prevenir la osteoporosis.
  • Pistachos. Destacan por su alto contenido en ácido fólico (vitamina B-9) y su nivel proteico. Es el fruto seco con más vitamina A. Son ricos en potasio, calcio, hierro y fósforo. Reducen el colesterol y el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Por su contenido en fibra y tomados con moderación, son ideales para regular el tránsito intestinal.
  • Piñones. Aportan energía y nutrientes. Son ricos en ácidos grasos y minerales (calcio, potasio, fósforo, magnesio, hierro y ácido fólico). Son aconsejables en las etapas de crecimiento como complemento a los lácteos. También están indicados para combatir el colesterol y las enfermedades cardiovasculares, así como para estados carenciales, cansancio y anemias.

Frutos secos provenientes de frutas desecadas

  • Uvas pasas. Ricas en hidratos de carbono simples y azúcares, así como en minerales (potasio, calcio y hierro). Son una fuente excelente de provitamina A (beta-caroteno), esencial para la visión, buen estado de la piel, del cabello, de los huesos, de las mucosas y del buen funcionamiento del sistema inmunológico, además de tener propiedades antioxidantes.
  • Higos secos. Son nutritivos y ricos en hidratos de carbono, ácidos orgánicos y sales como potasio, calcio y vitaminas A, B-1, B-2, B-3 y C. Mejoran el tránsito intestinal.
  • Orejones. Representan un concentrado de vitaminas, minerales y nutrientes. Un puñado de orejones puede ser una alternativa a la ingesta de pastillas de vitamina A. Contienen hierro, muy beneficioso para la prevención de la anemia. Su riqueza en potasio ayuda a los problemas de hipertensión y circulatorios, facilitando la expulsión de líquidos. Están considerados como una medicina natural para el sistema nervioso, gracias a la vitamina B-3, que combate el nerviosismo, la ansiedad, la depresión y el insomnio. 

Probióticos y prebióticos: reequilibra la flora intestinal0

Los probióticos son preparados o productos que contienen microorganismos vivos, que equilibran la microflora del tracto digestivo, provocando efectos beneficiosos para la salud. El consumo de probióticos puede reequilibrar la flora intestinal deteriorada por factores como el tipo de dieta, determinada medicación, infecciones, envejecimiento o estrés.

Entre los beneficios de los probióticos, cabe destacar:

  • Desempeñan un importante papel en el proceso digestivo. Los probióticos reducen las tasas de colesterol y mejoran la intolerancia a la lactosa. También tienen efectos beneficios en el metabolismo mineral, puesto que disminuyen el contenido de ácido fítico (presente en la mayoría de legumbres, cereales integrales y semillas) que dificulta la absorción de hierro, zinc y otros minerales. Los probióticos reducen las tasas de colesterol. Además, descomponen gran parte de los hidratos de carbono de las leguminosas, evitando la fermentación en el intestino grueso y por tanto la formación de gases.
  • Regulan el tránsito intestinal.
  • Intervienen en la síntesis de la vitamina K y B12.
  • Protegen el tracto digestivo. Los probióticos constituyen una barrera natural contra las infecciones, ya que producen sustancias que inhiben el desarrollo de bacterias patógenas. Reducen las infecciones por Helicobacter pylori, causante de úlceras. Alivian las infecciones vaginales, como la candidiasis vaginal. Los probióticos también mejoran la evolución del herpes simple.
  • Estimulan la inmunidad de las células intestinales. 
  • Reducen los síntomas alérgicos.
probióticos
Los probióticos mejoran el tránsito intestinal y constituyen una barrera natural contra infecciones.

Los prebióticos, por su parte, son ingredientes no digeribles de los alimentos que afectan beneficiosamente al organismo al estimular determinadas bacterias del colon. El consumo de fibra soluble (prebióticos) es importante porque es fermentada por la flora intestinal, formándose sustancias beneficiosas para la salud del colon, como el butirato, que protege las células del colon de tumoraciones y favorece la regeneración de las células sanas.

Los probióticos y los prebióticos están especialmente indicados para:

  • Equilibrar la flora intestinal.
  • Reducir la frecuencia y la duración de la diarrea asociada al uso de antibióticos, infección por rotavirus o quimioterapia.
  • Aliviar el síndrome de colon irritable.
  • Estados de estrés que debilitan el sistema inmunitario.
  • Estados de malnutrición.
  • Problemas digestivos: flatulencia, acidez de estómago, úlceras, alteraciones intestinales (estreñimiento, diarrea) y aerofagia.
  • Infecciones microbianas: aftas bucales, cistitis, vaginitis y candidiasis.
  • Alergias.
  • Intolerancias alimentarias.
  • Intoxicaciones.
  • Halitosis.
  • Convalecencias: después de enfermedades infecciosas y tratamientos con antibióticos.
  • Fatiga muscular o nerviosa.
  • Apatía.
  • Hemorroides.
  • Enfermedades cutáneas, acné, piel áspera o seca.