Aloe Vera, para cuidarnos por dentro y por fuera1

El Aloe Vera –o sábila– es un gran conocido en la cosmética natural, pero quizás no son tan populares sus propiedades protectoras y regeneradoras para tratar alteraciones como las úlceras de estómago, su capacidad para regular el colesterol o el papel que desempeña para estimular las defensas del organismo, por citar algunas de sus virtudes.

El uso medicinal del Aloe Vera se remonta a los orígenes de la humanidad y ha sido usado por grandes civilizaciones de la antigüedad: asirios, babilonios y egipcios. También aparece en los textos chinos y en tradiciones hebreas, hindúes y africanas. En España, el valor terapéutico del Aloe Vera fue olvidado durante décadas. En Europa, se recuperó su uso durante la II Guerra Mundial, por su acción regeneradora epitelial.

Del Aloe Vera se utilizan las hojas basales  de la planta adulta (más de tres años), de las cuales se obtiene el acíbar y el gel.

  • El acíbar es el látex que se obtiene por incisión de la hoja fresca. Cuando es desecado, queda cristalizado en piedrecitas oscuras con un alto contenido en antraquinonas, un principio activo de acción laxante o purgante.
  • El gel de Aloe Vera, de gran interés medicinal, es una sustancia blanquecina mucilaginosa. Se extrae del parénquima central de las hojas del Aloe Vera (la pulpa). Está formado por mucopolisacáridos (MPS) que le dan la textura de gel. Esta fracción del aloe no debe contener antraquinonas laxantes.
Aloe Vera
Aloe Vera.

Propiedades del Aloe Vera

  • Protector de la mucosa gástrica e intestinal.
  • Efecto antiinflamatorio intestinal, gástrico y artrítico.
  • Antiulceroso por su efecto cicatrizante y amortiguador del pH gástrico.
  • Antibacteriano. El Aloe Vera inhibe el crecimiento de la bacteria Helicobacter pylori por la presencia de pequeñas cantidades del principio activo aloe-emodina.
  • Hipoglucemiante. Controla los niveles de azúcar en la sangre.
  • Depurativo y tonificante. Actúa como desintoxicante de residuos metabólicos y toxinas en afecciones hepato-biliares, reumatismos, artritis, procesos alérgicos, dermatitis, eczemas…
  • Facilita la eliminación del exceso de colesterol y regula los niveles de triglicéridos en sangre.
  • Analgésico. Controla la producción de leucotrienos y prostaglandinas inflamatorias.
  • Inmunoestimulante frente a un amplio número de microorganismos. El Aloe Vera bloquea la producción de bacterias (Staphylococcus aureus, Streptococcus pyogenes…), hongos y virus como el del herpes. Estimula la actividad de monocitos, macrófagos y bloquea la producción de leucotrienos y prostaglandinas, evitando las inflamaciones. Previene estados de inmunopresión inducidos por radiación ultravioleta y tratamientos de radioterapia.

Uso del Aloe Vera para la piel

  • Protector cutáneo. Protege de las lesiones producidas por tratamientos de radioterapia.
  • Cicatrizante en lesiones epidérmicas, dada su gran capacidad de regeneración celular. Favorece el correcto entrelazado de las fibras de colágeno y una mayor rapidez en la curación de lesiones, además de una mejoría en el flujo sanguíneo y en la sensibilidad de la zona afectada.
  • Mitigador de las molestias cutáneas como quemaduras, sarpullido, erupción cutánea, picadura de insectos, escoceduras, acné…
  • Humidificador de la piel. El Aloe Vera actúa facilitando la absorción de nutrientes y agua, a la vez que crea una barrera que previene la pérdida de humedad de la piel.
  • Sobre las placas de psoriasis, favorece la humectación y regeneración de la zona afectada. Mejora la curación de brotes de psoriasis.
  • Efecto antiedad, ya que el Aloe Vera previene del fotoenvejecimiento cutáneo. Estimulando la síntesis de colágeno y de elastina, previene la acumulación de melanina en la piel, evitando la aparición de zonas hiperpigmentadas.

Foto: www.lareserva.com

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