Cómo preparar un té: todo lo que necesitabas saber0

El es originario de China, aunque progresivamente fue extendiéndose su cultivo por Japón, Java, Ceilán y la India. Todos los tés proceden de la misma especie botánica (Thea sinensis) y las diferencias entre ellos se deben al tipo de procesado (grado de oxidación o fermentación), a la zona de origen (clima y tierra de cultivo) y a la parte de la planta utilizada (brotes más tiernos, hojas más viejas o ramitas).

Cómo prepararlo

Si lo preparamos en una tetera, hay que calentar la tetera y después poner una cucharada de por taza, más una cucharada extra. Hay que tapar la tetera y dejar reposar el té sin agua durante 5 minutos. Transcurrido ese tiempo, añadiremos agua a una temperatura de 70-80 grados centígrados (que no llegue a hervir). Después lo dejaremos reposar durante 1-2 minutos (té verde) o 4 minutos (té negro). Por último, se retirarán las hojas de y ya estará listo para servir.

Si lo preparamos en la taza, hay que calentarla. Después habrá que poner una cucharadita (tamaño de postre) de en un colador de bola, cerrarlo y dejarlo en la taza. Luego añadiremos agua caliente sin que llegue a la ebullición (70-80 grados). Finalmente lo dejaremos reposar el tiempo necesario según el tipo de .

Recuerda que el debe guardarse en un lugar seco y fresco, alejado de olores fuertes, ya que absorbe los aromas con gran facilidad.

Taza de té
El té debe guardarse en un lugar seco y fresco, alejado de olores fuertes.

Qué té elegir

Para quienes aprecian las cualidades refrescantes y aromáticas del té verde, son ideales los tés de China y Japón. El té verde es de color claro, de tonalidad dorada. Su sabor es suave y delicado, pero con personalidad. Entre sus propiedades, destaca su acción antioxidante y desintoxicante, así como su capacidad para mejorar la eficiencia celular para quemar grasas.

Los que son aficionados a las infusiones más fuertes, pueden elegir un té negro. Y quienes deseen disfrutar de los sentidos, pueden optar por mezclas aromatizadas con frutos secos y flores.

Selección de tés

  • Té negro (de Ceilán). Su consumo está muy extendido. El color de la infusión es oscuro, con tonalidades rojizas. El aroma es más fuerte y denso que el té verde. Se puede tomar solo, con leche o con limón.
  • Té Darjeeling. Procede de una región de India situada a 2.200 metros de altitud. De sabor a nuez moscada, también picante, fresco y áspero, es un excelente energético.
  • Té Earl Grey. Té negro aromatizado con aceite esencial natural de bergamota. Sabor cítrico y refrescante. Ideal para cualquier hora del día. Se puede tomar solo o con leche.
  • Té a la menta. Mezcla de té con hojas de menta, al estilo marroquí. Muy aromático, refrescante, digestivo y tónico. Se toma solo.
  • Té de canela. Mezcla de té con trocitos de canela. De agradable sabor especiado.
  • Té de frutas del bosque. Té negro de China, enriquecido con fresa, frambuesa y mora. Sabor afrutado. Se toma solo o con leche.
  • Té mil y una noches. Mezcla de té negro y té verde con flores y frutas tropicales. Sabor suave y aromático. Se toma solo o con leche.
  • Té verde (Gunpowder). En su elaboración, las hojas se enrollan en pequeñas bolas que parecen perlas o que recuerdan a las bolas de pólvora (“Gunpowder”, en inglés). Contiene poca teína y tiene un sabor suave.
  • Sen Cha (Té verde). Es la modalidad más popular en Japón. Sus hojas son grandes, de un tono verde oscuro y con forma de aguja. Contiene poca teína, tiene un sabor de verduras y ligeramente astringente (acción antiinflamatoria y antihemorrágica).
  • Kukicha. Se extrae de las ramas de la planta del té. Sabe ligeramente a heno. Se toma solo.
  • Té Mao Feng (Té Blanco). Su producción es limitada por su elaboración especial. Las yemas nuevas se recolectan antes de que se abran, se dejan que pierdan la humedad de forma natural y después se desecan. Se obtiene una infusión de color pálido y sabor suave.
  • Té desteinado (de Ceilán). Conserva las características de los grandes tés sin contener teína. El método de desteinado se realiza empleando vapor a alta temperatura. Es ideal para horas de la tarde y noche.
  • Té rojo o Pu Erh. Es original de la provincia de Yunnan, conocida como la región de la eterna primavera. Se conoce como el té de la salud por sus propiedades curativas. Actúa sobre las energías que regulan las funciones del cuerpo y recientes estudios científicos indican que es un té bajo en ácidos tánicos y teína y, por lo tanto, lo pueden tomar las personas con el estómago delicado. En China se bebe tradicionalmente para reducir grasas y el nivel de colesterol al activar el metabolismo del hígado. Refuerza el hígado y el bazo, desintoxica y depura, y estimula la secreción de todas las glándulas digestivas.

Mezclas especiales

  • Té Chay. Té negro, canela, vainilla, cardamomo verde, amapola, jengibre y clavo.
  • Yogi té. No contiene té. Es una mezcla reequilibrante con canela, jengibre, cardamomo, pimienta negra y clavo.
  • Té de la polaridad. No contiene té. Es una mezcla de lino, regaliz, anís verde, fenogreco, menta y jengibre.
  • Té Mu. No contiene té. Mezcla de raíz de peonía, raíz de perejil japonés, canela, raíz de jengibre, palo de regaliz, ralladura de mandarina, ciprés, clavo y ginseng. Es beneficiosa para problemas respiratorios, circulatorios, enfermedades del aparato genital femenino, debilidad, cansancio y alteraciones del sistema nervioso central. Purifica la sangre, es diurético, tonifica y vigoriza el cuerpo.

Otras infusiones

  • Té rooibos. No procede de la planta del té, sino de un arbusto que crece en Sudáfrica (Aspalathus lineraris). Su infusión es suave y digestiva, antioxidante y tiene la capacidad de frenar la producción de histamina en procesos alérgicos.

Mezclas de frutas y flores para infusionar solas o para aromatizar los tés

  • Frutos silvestres: Hibisco, uvas pasas, piña, papaya, arándano, limón, mango y rosal silvestre.
  • Karcadé: pétalos de flor de Hibisco.

Foto: El alma zen verde

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