Isoflavonas y lignanos: para las molestias de la menopausia0

Las isoflavonas y los lignanos son una especie de estrógenos vegetales que actúan de manera similar a los estrógenos humanos (sin producir un efecto tan potente). Esto los convierte en la alternativa para combatir las molestias de la menopausia, especialmente la sudoración y los sofocos de aparición repentina.

La disminución de la producción de estrógenos durante la menopausia se produce hacia los 40 años y es la causa de muchos trastornos. Para compensar el descenso de estrógenos, la mujer segrega dos hormonas: la folículoestimulante (FSH) y la luteinizante (LH). La segregación se da por impulsos, provocando sofocos y crisis de sudoración. Por otro lado, la carencia de estradiol acelera la disminución de masa ósea. La reducción de la densidad del hueso es lo que conocemos como osteoporosis.

Isoflavonas y lignanos
Encontramos isoflavonas en los múltiples derivados de la soja.

Beneficios de las isoflavonas y los lignanos para la mujer

Las isoflavonas y los lignanos tienen un espectro de actividad similar a los estrógenos. La combinación de ambos es el mejor modo de dotar al organismo femenino de una óptima provisión de fitoestrógenos vegetales.

Las dos clases de isoflavonas más habituales son la genisteína y la adidzeína. Encontramos isoflavonas en las habas de soja, harina de soja, leche de soja, tofu, tempeh, miso… Los lignanos son compuestos químicos de menor peso molecular. Los hallamos en las semillas de lino, salvado de trigo, grano integral… Isoflavonas y lignanos producen diferentes efectos beneficiosos:

  • Efecto estrogénico. Gracias al efecto estrogénico, muchas mujeres orientales que consumen productos ricos en fitoestrógenos padecen mucho menos las molestias de la menopausia: estimulan el metabolismo óseo y disminuyen los sofocos.
  • Anticancerígeno. Impiden la actividad de la tirosincinasa, enzima que estimula el crecimiento de células cancerosas. Además, la genisteína retrae la formación de nuevos vasos sanguíneos, necesarios para que los tumores sean abastecidos de sangre. Las dietas tradicionalmente ricas en productos de soja, lino y brécol raramente experimentan cáncer de mama, de útero y de próstata.
  • Antioxidante. Dejan inactivas las moléculas reactivas de oxígeno, esto es, los llamados radicales libres.
  • Inmunoestimulante. Diferentes estudios han demostrado que la daidzeína activa las células defensivas, estimulando sobre todo los macrófagos y los linfocitos, imprescindibles para mantener un sistema inmunitario en perfecto estado.

 

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