CUIDADOS DURANTE EL EMBARAZO Y LA LACTANCIA
Qué es el Helicobacter pylori y cómo podemos actuar de forma natural
Cuidado facial con aceites vegetales
PLANTAS PARA LA GRIPE
ALIMENTOS PARA EL APARATO RESPIRATORIO

CUIDADOS DURANTE EL EMBARAZO Y LA LACTANCIA0


Durante la gestación somos partidarios de seguir una dieta sana y equilibrada y tomar la menor cantidad de suplementos posible. Ante la falta de información de seguridad de muchos activos (no se realizan ensayos toxicidad durante el embarazo) no se recomienda su ingesta por precaución. De todos modos existen una serie de consejos o remedios tradicionales probados durante generaciones que pueden sernos de utilidad ante leves molestias que puedan aparecer en esta hermosa etapa de plenitud.

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Qué es el Helicobacter pylori y cómo podemos actuar de forma natural0

La Helicobacter Pylori es una bacteria que vive en el estómago y en el duodeno de los humanos y otros animales desde el principio de la humanidad como demuestran estudios genéticos. Posee la capacidad de establecerse en uno de los medios más hostiles de nuestro cuerpo ya que es capaz de resistir en un medio extremadamente  ácido, con un Ph inferior a 4, como es el estómago. Sin embargo la Helicobacter  produce unas sustancias que le permiten neutralizar el ácido y además tiene la capacidad de penetrar la mucosa gástrica, donde esta acidez es menos agresiva.

 

Los síntomas de la infección son dolor o hinchazón en la parte superior del abdomen, saciedad rápida con muy poco alimento, náuseas, vómitos, ardor o acidez.

El reino vegetal nos ofrece una amplia gama de plantas con  acción antibacteriana, antiséptica, alcalinizante, hemostática, regeneradora de la mucosa gástrica especialmente indicadas para erradicar y paliar las molestias producidas por esta bacteria.

JENGIBRE

Sus propiedades medicinales se conocen desde la antigüedad, es un excelente digestivo que ayuda a reducir la acidez estomacal y además su poder bactericida ayuda a erradicar la bacteria. Sus propiedades  digestivas lo hacen un excelente aliado contra la gastritis, se recomienda tomar un vaso después de las comidas.

CÚRCUMA

Esta especie de origen asiático nos aporta muchos beneficios a nivel digestivo. Estimula la producción de jugos gástricos y protege la mucosa estomacal inhibiendo la acción de Helicobacter P.

MIEL DE MANUKA

De este arbusto de la familia de las Mirtáceas que crece  en las tierras vírgenes de Nueva Zelanda las abejas elaboran una miel de extraordinarias propiedades antisépticas y antibacterianas. “Donde no llegan los antibióticos, llega la miel de Manuka”  dice un viejo proverbio que usan los neozelandeses.  Esta miel contiene metilglioxal, un  potente antibacteriano solo presente en estos arbustos. Las propiedades de esta miel están estudiadas y muy documentadas, su poder bactericida puede ser usado contra un amplio espectro bacteriano, pero es especialmente activo contra el Helicobacter pylori. Dos cucharadas al día de esta maravillosa miel antes o entre comidas durante un mes son suficientes en muchos casos para erradicarla.

ACEITE DE ORÉGANO

Este aceite, obtenido por destilación de las hojas de orégano (Origanum vulgare)  tiene propiedades bactericidas más potentes que muchos antibióticos. Diversos estudios científicos publicados certifican estas propiedades que se le atribuyen desde hace miles de años. También hay que resaltar su acción antifúngica y su alto poder como antioxidante.

MASTIC

La resina del Lentisco, el mastic, es  utilizado desde hace muchos años como tratamiento específico del Helicobacter en muchos hospitales de Estados Unidos. La acción antibacteriana de esta resina  la hace ideal para el tratamiento de las gastritis producidas por esta bacteria.

FLOR DE MALVA, LLANTÉN, ANÍS VERDE Y REGALIZ

La infusión de esta mezcla de plantas  tomada después de las comidas es una garantía para la salud digestiva. A la acción emoliente y protectora de la mucosa intestinal de la malva se le unen las propiedades antiinflamatorias del llantén y la acción digestiva y anti flatulenta del anís, si a todo ello añadimos las propiedades del regaliz como antiácido tendremos la infusión perfecta para aliviar las molestias producidas por esta infección bacteriana.

Cuidado facial con aceites vegetales0

La gran mayoría de productos cosméticos contienen ingredientes tóxicos que pueden perjudicar nuestro organismo. Una alternativa natural y ecológica a las cremas faciales es el uso de aceites vegetales.

Es importante que diferenciemos los aceites minerales de los vegetales. El aceite mineral se extrae generalmente como subproducto del petróleo, tienen una textura espesa y forma una barrera en la piel de lubricación y protección que puede obstruir los poros y las glándulas, afectando a la transpiración de la piel. Los aceites vegetales se obtienen por presión en frío o maceración de plantas, son más ligeros y agradables, se absorben fácilmente a través de la piel, nutriéndola.

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PLANTAS PARA LA GRIPE0

SAÚCO (Sambucus nigra).

Este arbolillo de entre 3 y 5 metros de altura, muy ramificado, de corteza verrugosa, hojas opuestas, inflorescencias de color blanquecino que al secarse se vuelven amarillas y frutos en forma de baya de color negro que aparecen en otoño es un clásico en nuestra cultura.

Por su riqueza en flavonoides, ácidos fenólicos y aceite esencial, el té de flores de saúco se utiliza como estimulante de la sudoración en los enfriamientos acompañados de fiebre, también es útil como remedio profiláctico en resfriados y gripes. Las flores de saúco no tienen ningún tipo de toxicidad, no así las hojas, ya que en su composición encontramos un alcaloide, la sambucina, de alta toxicidad. Los frutos maduros  son excelentes para preparar una deliciosa mermelada. En Centroeuropa se emplean tradicionalmente para el estreñimiento y las afecciones catarrales. … Leer más →

ALIMENTOS PARA EL APARATO RESPIRATORIO0

La alimentación influye en el buen estado del aparato respiratorio. La mucosidad presente en algunas enfermedades respiratorias y la dificultad para respirar provocada por la inflamación de la mucosa de las vías aéreas, nos obliga revisar nuestra dieta.

Es necesario introducir alimentos con propiedades expectorantes y antiinflamatorias y reducir aquellos que provoquen más mucosidad.

 

Muchos de los problemas respiratorios se agravan con la exposición continua a aire contaminado y el tabaquismo. El exceso de radicales libres  causan envejecimiento y muerte celular, inflamación del tejido pulmonar y aumenta el riesgo de infección respiratoria.  Es necesario incrementar la ingesta de alimentos antioxidantes para contrarrestar el efecto negativo de los radicales libres.

Entre los alimentos antioxidantes que debemos potenciar encontramos las frutas y verduras ricas en beta-caroteno o provitamina A, como zanahoria, calabaza, mango, melocotón, albaricoque y espinacas.

Los alimentos ricos en vitaminas C y E tienen capacidad antioxidante y refuerzan el sistema inmunitario.  Algunos ejemplos de alimentos con vitamina C son los cítricos (naranja, mandarina, limón, pomelo), kiwis, tomates y pimientos.

La vitamina E la encontramos en frutos secos, aceites vegetales como el aceite de oliva y  en el germen de trigo.

Los alimentos mucolíticos ablandan la mucosidad y favorecen su expulsión, como la cebolla o el rábano.

Los dátiles y los higos tienen propiedades emolientes, suavizan y desinflaman las mucosas respiratorias.

El ajo y el propóleo presentan un efecto antibiótico y antiséptico y combaten los gérmenes causantes de afecciones como la bronquitis.

La miel ejerce una acción sedante, antitusígena y suavizante de las vías respiratorias.

Los alimentos ricos en compuestos azufrados como el ajo, la cebolla y los puerros, tienen la propiedad de disolver la mucosidad, reduciendo la congestión nasal.

Los ácidos grasos omega 3 tienen un efecto antiinflamatorio de las mucosas de las vías respiratorias. El consumo de alimentos ricos en omega 3 mejora aquellos trastornos que cursan con inflamación de las mucosas, como la bronquitis y la EPOC.

Naturalmente debemos incrementar la ingesta de agua para fluidificar las secreciones y facilitar su eliminación.

 

Por el contrario, algunos alimentos o ingredientes interfieren en nuestra función respiratoria y deberemos evitar su consumo:

Sal:

El sodio retiene agua en los tejidos, lo cual no resulta conveniente cuando existe un proceso infeccioso o inflamatorio.

Bebidas alcohólicas:

el alcohol deprime las defensas y retrasa o hace más difícil la curación de la bronquitis.

Grasa saturada:

Su exceso debilita el sistema inmunológico y retrasa la curación.

Lácteos:

Aumentan la producción de mucosidad, lo que puede desencadenar o agravar la tos.

Aditivos:

Pueden provocar alergias alimentarias y crisis asmáticas. Algunos ejemplos son el glutamato monosódico (un potenciador del sabor), los sulfitos (un conservante de frutas desecadas y del vino), el nitrito y nitrato sódico (utilizado en las carnes curadas y embutidos) y los colorantes artificiales.

 

VITAMINAS HIDROSOLUBLES0

Las vitaminas son componentes imprescindibles para la vida. El consumo diario y equilibrado permite un correcto funcionamiento del cuerpo y mayor energía para realizar nuestras actividades diarias. A diferencia de las vitaminas liposolubles, las vitaminas hidrosolubles se disuelven en agua y se eliminan rápidamente por orina, por lo que es importante tomarlas periódicamente para lograr un correcto funcionamiento metabólico y evitar sus carencias. Al ser solubles en agua se suelen perder en la cocción por lo que debemos aumentar su consumo.

En este grupo encontramos las vitaminas del complejo B y la vitamina C.

Las vitaminas del grupo B participan en numeroso procesos fisiológicos, desde el soporte para la condición cognitiva hasta para el metabolismo energético y la salud cardiovascular.

VITAMINA B1 (TIAMINA)

Esta vitamina desempeña un papel fundamental como coenzima en el metabolismo de los hidratos de carbono y los lípidos, obteniendo más energía. Se encuentra en la capa externa de los cereales,pan integral, levadura, germen de trigo, alfalfa germinada, dátiles, frutos secos, legumbres, verduras de hoja verde, pescado, carnes magras, huevos y leche.

Fortalece el sistema nervioso, por lo que será de ayuda en casos de depresión, irritabilidad, pérdida de memoria, pérdida de concentración y agotamiento. Se recomienda aumentar las dosis durante el embarazo, lactancia, períodos de estrés, esfuerzo físico y procesos infecciosos. Funciona conjuntamente con la vitamina B2 y B3 por lo que se recomienda tomarla como parte de un complejo B.

La vitamina B1, repele a los mosquitos. Tomarla al menos 2 semanas antes de viajar a un lugar donde hay mosquitos puede ayudar a evitar picaduras.

La cantidad diaria de ingesta recomendada es de 1,1mg. Es una vitamina  muy inestable, sensible al calor, la luz y la oxidación, por lo que debemos tener mucho cuidado de cocinar los alimentos a fuego lento y durante poco tiempo para que éstos conserven el aporte de tiamina.   La enfermedad causada por la carencia de vitamina B1 es el Beriberi y consiste en una incapacidad del cuerpo para utilizar la energía causando  trastornos de distinta gravedad en el sistema muscular y nervioso. Algunos de sus síntomas son: cansancio, apatía, debilidad muscular, falta de apetito, pérdida de memoria, deficiencias cognitivas, irritabilidad, depresión, confusión, apatía, temblores, estreñimientos, herpes, náuseas, dolor abdominal e insomnio.

VITAMINA B2 (RIBOFLAVINA)

Proporciona energía al interior de las células y está involucrada en la transformación y la utilización de las grasas, carbohidratos y proteínas que ingerimos de los alimentos.Necesaria para la respiración celular. Indispensable para la salud de la visión, piel, uñas, cabello y mucosas. Ayuda al sistema inmunológico manteniendo en buen estado las membranas mucosas del aparato respiratorio y digestivo. Ayuda al crecimiento y la reproducción y previene la malformación ósea y los trastornos en el desarrollo cerebral del embrión. Es una buena aliada de las dietas de adelgazamiento, ya que quema las grasas y reduce los riesgos de las dietas hiperproteicas.
Abunda en la leche y también en la levadura, huevos, hígado y pechuga y los vegetales de hoja verde como la espinaca, la col y los hongos. En la harina integral, germen de trigo, almendras y soja.Suele añadirse al arroz, la pasta, los panes y los cereales en la elaboración industrial. Funciona junto con la vitamina B1, B3 y B6, por lo que debe tomarse dentro de un complejo B.

La necesidad diaria de Vitamina B2 es de 1,4 mg. Su carencia es más probable en embarazadas, ancianos, deportistas y la toma de algunos medicamentos como anticonceptivos orales, antibióticos o sulfamidas. Su carencia provoca sensación de falta de energía, nerviosismo y depresión, falta de apetito, debilidad muscular, mareos, dolor de cabeza y trastornos en la piel, la boca y los ojos, y trastornos oculares.

VITAMINA B3 (NIACINA)

Actúa de forma similar a la vitamina B2.Forma parte del factor de tolerancia a la glucosa. Presente en lácteos, hígado, pescado, carne, cereales integrales, nueces, legumbres y alimentos ricos en triptófano(pavo y pollo, huevos, piña, pescado azul), precursor de la niacina y de los neurotransmisores serotonina y melatonina que nos ayudan a desencadenar el sueño.

Mejora la circulación y  reduce el colesterol LDL (malo). Ayuda al sistema nervioso y la salud de la piel, lengua y tejidos. Favorece una correcta glucemia y un adecuado PH gástrico.

La cantidad de ingesta diaria es de 16 mg. Su deficiencia es rara ya que se agrega a la harina blanca. Pero podemos sospecharla si aparecen síntomas como erupciones cutáneas, pérdida de apetito, debilidad muscular y fatiga general o jaquecas recurrentes. La Pelagra es una enfermedad carencial que cursa con dermatitis, piel áspera e inflamada, temblores, diarrea, demencia y anormalidades digestivas.

VITAMINA B5 (ÁCIDO PANTOTÉNICO)

La Vitamina B5 juega un papel fundamental en el metabolismo de los alimentos para  obtención de energía y construcción de nuevas células.  Es necesaria para la fabricación de cortisol y el control del estrés. Ayuda a mantener la salud de la piel y el cabello. Previene la aparición de arrugas, ayuda a cicatrizar los tejidos, a evitar problemas de acné y seborrea, y mantener un cabello cuidado y sano. Refuerza las defensas.

Los alimentos donde más abunda son los cereales integrales, hígado, hongos (shiitake), pollo, pavo, lentejas, patatas, brócoli, leche, huevos y levadura de cerveza.

Las necesidades diarias son 6mg. Una carencia puede provocar trastornos de la piel y el cabello, malestar general, molestias intestinales, náuseas, alteraciones del sistema nervioso, dolor de cabeza, estrés, falta de concentración y debilidad del sistema inmune.

VITAMINA B6 (PIRIDOXINA)

Es particularmente importante para procesar los aminoácidos que componen las proteínas y es necesaria para fabricar nuevas células y tejidos. Es necesaria para el balance corporal de electrolitos. Está involucrada en la utilización del triptófano, por lo que es importante para  disfrutar de un buen estado de ánimo y facilitar el sueño durante la noche. Interviene en el metabolismo de los hidratos de carbono, proporcionando al músculo mayor energía y fuerza, interesante para aumentar el rendimiento en deportistas. Favorece el buen funcionamiento del corazón y el sistema circulatorio en general y previene la aparición de arteriosclerosis. Es determinante para mantener un sistema inmunológico fuerte.

La dosis diaria requerida es de 1,4 mg. Una carencia puede cursar con trastornos de la piel, alteraciones del sistema nervioso, depresión, irritabilidad, bajada de defensas, anemia y en casos más graves, convulsiones.

VITAMINA B12 (CIANOCOBALAMINA)

Es necesaria para la formación de proteínas,  glóbulos rojos, la asimilación del hierro, regeneración de tejidos, protege el  hígado,  nutre el sistema nervioso, mejorando la memoria y concentración, aumenta la fertilidad.

La proteína animal es la principal fuente de vitamina B12, en menor cantidad la podemos encontrar en el alga espirulina, kombu, tempeh y tamari. Puede sintetizarse por las bacterias del intestino.

La dosis diaria establecida es de 2,5 µg. Los síntomas carenciales pueden tardar años en aparecer con cambios en el sistema nervioso como dolor y debilidad en extremidades, dificultad para caminar, falta de reflejos, síntomas psicóticos, falta de memoria y trastornos menstruales. Las personas vegetarianas deben asegurarse de que no tienen deficiencia de vitamina B12. Algunas personas de edad avanzada con síntomas de demencia, deben descartar una deficiencia de esta vitamina.

 

VITAMINA B8 (BIOTINA)

Vitamina que participa en el metabolismo de las proteínas y la síntesis de los ácidos grasos y carbohidratos. Es un poderoso estimulante del crecimiento y la respiración celular. Beneficia la salud de la piel, uñas y cabello.  Algunas de sus fuentes más ricas son la levadura de cerveza, yema de huevo, el hígado de res, el arroz, el salvado y germen de trigo.

La cantidad que debemos consumir diariamente son 50 µg. Una carencia puede provocar piel seca, dermatitis, caída del cabello, fatiga, depresión, vómitos y diarrea.

ÁCIDO FÓLICO (VITAMINA B9)

Participa junto con la vitamina B12 en la síntesis de ADN y, también con la C en la utilización de las proteínas. Facilita la división y el crecimiento celular, por lo que sus necesidades aumentan durante el embarazo. Es indispensable para el correcto desarrollo del feto. Contribuye a reforzar el sistema inmunológico e interviene en la formación de glóbulos rojos, mejorando la calidad de la sangre. Se llama ácido fólico por encontrarse en los vegetales de hoja verde, pero también la encontramos en el hígado, las ostras y la levadura seca.

La dosis diaria recomendada es de 200 µg y 400µg en caso de embarazo. Un déficit puede producir falta de apetito, pérdida de peso, anemia, debilidad, irritabilidad, depresión, falta de memoria, náuseas, envejecimiento prematuro (canas, arrugas), alteraciones de la piel, falta de crecimiento,   dificultad para respirar y taquicardias.

VITAMINA C

La vitamina C participa en la formación de colágeno, manteniendo en buen estado estructuras como los vasos sanguíneos, cartílagos, huesos, piel, dientes y encías y acelera el proceso de cicatrización de heridas. Es un poderoso antioxidante, refuerza las defensas, contribuye en el metabolismo energético, disminuye la fatiga y el cansancio, participa en el correcto funcionamiento del sistema nervioso y mejora la absorción del hierro. El grupo de alimentos más altos en contenido de vitamina C son las frutas y hortalizas crudas y frescas, la acerola y el açai.

La dosis diaria recomendada es de 80mg. Su carencia provoca encías sangrantes, facilidad de hematomas, dificultad en cicatrizar, anemia crónica, envejecimiento prematuro, infecciones frecuentes. Una deficiencia grave puede provocar la enfermedad de Escorbuto que produce un fallo articular agudo, rotura de los capilares y deterioro del sistema inmune.

 

 

VITAMINAS LIPOSOLUBLES0

Las vitaminas son un grupo de nutrientes que proceden de los alimentos y el cuerpo las necesita para cumplir sus funciones, crecer y desarrollarse. El organismo no puede sintetizarlas por sí mismo, así que debemos asegurarnos de consumirlas a diario, para que no se produzcan enfermedades por su carencia. Elige una dieta variada que aporte todos los colores de la naturaleza.  Abundancia de frutas y verduras, algas, germinados y semillas. ¡Tomar el sol cada día también te aporta vitaminas!

Nuestro cuerpo descompone los alimentos y absorbe y almacena las vitaminas de dos formas diferentes:

  • Las vitaminas que están en la parte grasa de los alimentos, las almacenará en los tejidos grasos corporales. A ésta clase de vitaminas solubles en grasa las llamamos liposolubles: vitaminas A, D, E y K.
  • Las vitaminas que se encuentran en la parte acuosa de los alimentos, solo podremos almacenarlas algunas horas y tendremos que reponerlas a diario: vitaminas B y C.

En este artículo vamos a centrarnos en las vitaminas liposolubles. Para absorberlas de forma adecuada necesitamos que nuestro cuerpo sea eficaz descomponiendo las grasas, que tenga suficientes enzimas lipolíticas y que el hígado y la vesícula biliar funcionen adecuadamente para suministrar bilis suficiente para disolver las grasas y almacenar así las vitaminas liposolubles. Los desórdenes gastrointestinales y hepáticos, las infecciones o cualquier afección del conducto biliar, pueden limitar la capacidad del cuerpo para retener y hacer uso de estas vitaminas.

VITAMINA A

La encontramos en dos formas: Retinol, se encuentra concentrada en alimentos de origen animal y es la forma principal en que el cuerpo humano la puede usar y almacenar: huevos, leche, hígado (aceite de hígado de bacalao). Provitamina A (carotenos): procede del reino vegetal y se convertirá en activa al transformarse en Retinol durante su absorción intestinal: frutas y verduras verdes y anaranjadas como la zanahoria, el nabo, la calabaza, orejones, albaricoques, alfalfa germinada, acelga, espinaca.

Parece ser que la asimilación de beta-carotenos y conversión en vitamina A es más efectiva y además aporta más cantidad de agentes antioxidantes.

Es esencial en el desarrollo embrionario, interviene en la diferenciación normal de las células, es indispensable para el buen mantenimiento de cartílagos, pelo, uñas, dientes y huesos, aumenta la inmunidad, protegiéndonos de las infecciones, aumenta la fertilidad masculina y femenina, favorece la salud visual, interviene en el metabolismo del hierro, es un agente antioxidante en la prevención de enfermedades degenerativas.

La cantidad diaria de ingesta recomendada de vitamina A es de 800µg. Una carencia de su aporte puede provocar caída del cabello, sequedad de piel y mucosas, debilidad de las uñas, problemas de visión, inflamación de las membranas, acné, hiperplasia ósea, retraso en el crecimiento e infecciones repetitivas.

VITAMINA D

La vitamina D o calciferol es la única vitamina que podemos obtener de la luz solar, pero también se encuentra en alimentos que la contienen de forma natural (provitamina D3) como los aceites de hígado de algunos pescados (halibut, bacalao, salmón). Hay otras formas de aportar vitamina D (D2 y D1) mediante productos sintéticos como el ergosterol (Provitamina D2) que proviene de ciertas levaduras y hongos expuestos a la radiación ultravioleta.

La síntesis de vitamina D depende del grado de exposición al sol y de la intensidad de pigmentación de la piel. La piel oscura o de color deja pasar menos los rayos ultravioleta y sintetiza menos vitamina D. Tomar el sol 30 minutos al día es suficiente para que un adulto obtenga la vitamina D necesaria.

La provitamina D se metaboliza en el hígado y se activa en los riñones, mediante la acción de la hormona paratiroidea y varias enzimas que la convierten en una sustancia biológicamente más activa, que mejora la absorción en el intestino del calcio procedente de los alimentos, y actúa para liberarlo sobre los huesos.

La vitamina D está implicada en un amplio número de procesos endocrinos y metabólicos, siendo el uno de los más importantes el mantenimiento de la homeostasia del calcio y del fósforo y en la diferenciación celular. Es necesaria para el crecimiento y desarrollo corporal, para la mineralización de huesos y dientes durante el crecimiento y para el mantenimiento de la salud ósea en los adultos.

La cantidad diaria de ingesta recomendada de vitamina D3 es de 5µg o 200U.I. (1µg de vit. D3 equivale a 40 U.I), incrementándose las necesidades en niños, madres gestantes o lactantes y personas de edad avanzada. Una deficiencia de vitamina D puede desencadenar raquitismo y osteomalacia (reducción de la densidad ósea y aumento del riesgo de fracturas)

VITAMINA E

La vitamina E es un potente antioxidante que ayuda a neutralizar los radicales libres dotando al cuerpo de vitalidad y ejerciendo una acción rejuvenecedora celular. Aunque la vitamina E parezca una sola sustancia, es en realidad el nombre de ocho compuestos relacionados presentes en los alimentos, entre ellos, el alfa-tocoferol.

La mejor fuente de vitamina E es el aceite de Germen de trigo, pero además se encuentra en todos los aceites vegetales prensados en frío (oliva, sésamo, girasol), semillas crudas (girasol y lino) y germinados, frutos secos (almendras y avellanas), hortalizas de hoja verde (espinaca y brócoli) y, en menor cantidad, en la mantequilla, los huevos y algunas frutas o verduras.

Entre sus funciones en el organismo destaca su poder antioxidante celular y de las grasas. Protege las células de las agresiones externas como la contaminación, pesticidas, humo del tabaco y el estrés. Aumenta la inmunidad y previene las infecciones.
Su efecto vasodilatador mejora la circulación de la sangre, protege al corazón, aumenta el colesterol HDL (bueno) y evita la formación de coágulos. Aumenta la fertilidad, facilita el embarazo y el parto.

La cantidad de ingesta recomendada diaria varía según la edad, en un adulto se requiere un aporte de 15mg o 22.4UI. La vitamina E se almacena en varios tejidos y tarda mucho en agotar las reservas, con lo que una  carencia no es muy frecuente, pero puede presentarse en personas con síndromes de mala absorción de grasas. Los síntomas de esta deficiencia incluyen ataxia, debilidad muscular, alteraciones oculares, anemia, falta de vitalidad, apatía, irritabilidad y disminución de la energía física y capacidad de concentración; piernas pesadas, pies hinchados, varices, facilidad de aparición de hematomas y celulitis, colesterol o triglicéridos elevados y piel seca. La toma de antioxidantes como la vitamina E pueden ser fundamentales para protegernos frente a condiciones relacionadas con el estrés oxidativo como la artritis, el cáncer, las cataratas, la diabetes, la enfermedad vascular o el Alzheimer.

 

VITAMINA K

Vitamina que participa en la coagulación de la sangre (antihemorrágica) y en la salud ósea.

Diferenciamos dos formas, la K1, se encuentra naturalmente presente en muchos alimentos (hortalizas de hojas verdes, espinacas, col, brócoli, lechuga), aceites vegetales, algunas frutas (arándanos azules, higos), carne, queso, huevos y granos de soja. La K2, en la flora bacteriana intestinal. La vitamina K2 se absorbe casi totalmente, pero de la vitamina K1 solo absorbemos un 10%.

La vitamina K promueve la salud ósea, ya que participa conjuntamente con la vitamina D para mantener los correctos niveles de calcio, fortaleciendo los huesos. Es necesaria para la correcta coagulación de la sangre.

La cantidad diaria de ingesta depende de la edad y el sexo. Un adulto sano requiere un aporte diario de 75µg. La deficiencia de vitamina K es poco frecuente pero puede provocar hematomas (moretones) y problemas de sangrado debido a que la coagulación de la sangre es más lenta,  aumentar la fragilidad ósea y el riesgo de osteoporosis. Algunos estudios relacionan niveles bajos de K a un mayor riesgo de enfermedad cardíaca.

 

La Miel, un edulcorante nutritivo y con valor terapéutico0

La miel procede del néctar de las flores y de otras sustancias azucaradas de la superficie de los vegetales que recolectan las abejas. Los egipcios, los griegos y otras muchas civilizaciones han venerado las abejas por proporcionarles la miel, el primer y más natural edulcorante.

 

Características nutricionales de la miel

Los diferentes tipos de miel vienen determinados por factores como el tipo de abejas productoras, la especie vegetal de la que recolectan el néctar, la época del año y el clima. Estos factores harán que cada miel tenga su peculiaridad, con matices a nivel nutricional, de consistencia, sabor, aroma, color… Por ejemplo, sabemos que las mieles más oscuras son más ricas en componentes minerales.

Composición común de todas las mieles

  • Agua: alrededor de un 20%.
  • Glúcidos simples: destacan la fructosa (hasta un 40%), la glucosa (33%) y, en porcentajes minoritarios, maltosa y sacarosa.
  • Proteínas: en cantidades que oscilan entre el 1 y el 2%. Destaca el contenido en aminoácidos: prolina, ácido glutámico, alanina, glicina y leucina.

Componentes de proporciones variables según el tipo de miel

  • Otros glúcidos (en bajas proporciones): erlosa, rafinosa, melecitosa, taninos y dextrinas.
  • Sales minerales y oligoelementos: azufre, fósforo, sodio, potasio, calcio, magnesio, hierro, cobre y manganeso.
  • Ácidos orgánicos: málico, cítrico, láctico, fosfórico, etc.
  • Polen: es lo que permite reconocer el origen floral de cada tipo de miel.
  • Enzimas: diastasas, invertasas y amilasas. Es importante saber que se destruyen, si se calienta la miel.
  • Sustancias antibióticas: ácido fórmico, inhibina y germicidina.

Valor terapéutico de la miel

  • Alto poder nutritivo en nutrientes esenciales y valor energético.
  • Posee propiedades antisépticas: evita el desarrollo de infecciones.
  • Es útil en afecciones respiratorias: tos, bronquitis, faringitis y sinusitis.
  • Facilita la digestión, alivia trastornos gástricos y mejora la asimilación de otros alimentos.
  • Es ligeramente laxante.
  • Tiene una acción positiva sobre la flora intestinal, especialmente en lactantes.
  • Desfatigante muscular. Aumenta la resistencia y facilita la recuperación. La miel es muy indicada para deportistas. También es útil en casos de astenia, fatiga y agotamiento.
  • Equilibra situaciones de agotamiento nervioso y favorece el rendimiento intelectual.
  • Tiene acción antioxidante. Además de nutrir e hidratar la piel, tiene usos cosméticos, por la luminosidad que proporciona a la piel, por atenuar las arrugas y por eliminar las espinillas.
  • Es útil en casos de insuficiencia hepática.
  • Tiene propiedad cicatrizante. Es útil en heridas bucales y cutáneas. Alivia el dolor y el escozor en la piel.

Tipos de miel

  • Miel de acacia: ligeramente laxante y sedante.
  • Miel de azahar: es antiespasmódico (útil en casos de contracturas, calambres y convulsiones). Es sedante, muy adecuada en casos de insomnio originados por problemas digestivos.
  • Miel de brezo: es diurética, reconstituyente y produce un efecto tónico sobre el corazón. Es útil en casos de anemia, reumatismo, clorosis, inapetencia y desmineralizaciones.
  • Miel de castaño: estimula la circulación sanguínea.
  • Miel de encina: tiene propiedades remineralizantes y astringentes (acción cicatrizante, antiinflamatoria y antihemorrágica). Es útil para combatir la diarrea crónica.
  • Miel con própolis: actúa como cicatrizante y antiséptico (útil en infecciones).
  • Miel de espliego: tiene propiedades tónicas y antiespasmódicas (útil en casos de contracturas, calambres y convulsiones). Alivia la tos y la faringitis. Es hipotensora. Útil para el nerviosismo y el estrés.
  • Miel de eucalipto: se utiliza en el tratamiento de infecciones respiratorias y desinfecta el tracto urinario.
  • Miel de mil flores: tiene diversas especies sin que destaque ninguna en concreto. Es digestiva.
  • Miel de romero: se recomienda en trastornos hepáticos, amenorrea y úlceras gástricas e intestinales.
  • Miel de romero + Jalea real: aúna las propiedades de la miel de romero, reforzado por el aspecto nutricional y vitalizante de la jalea real.
  • Miel de tilo: es antiespasmódica, sedante y relajante. Alivia los dolores de cabeza y calma el tracto digestivo.
  • Miel de tomillo: es eficaz en resfriados y bronquitis. Es digestiva, tónica (da vigor), antiséptica (impide el desarrollo de infecciones) y emenagoga (estimula el flujo sanguíneo de la pelvis y el útero y, en algunos casos, la menstruación).

Esencias de invierno, aromaterapia para prevenir afecciones respiratorias0

La difusión de aceites esenciales nos permite crear un entorno armonioso con nuestro estado emocional. Con la aromaterapia también purificamos y desodorizamos el ambiente. Las esencias de invierno son aquellas que destacan por sus propiedades anti-infecciosas, inmunoestimulantes, antivirales y tonificantes para prevenir y tratar las afecciones respiratorias de esta estación.

Para la difusión de las esencias de invierno podemos utilizar un quemador de aceites esenciales. Después de llenar el receptáculo con agua, hay que añadir 3 o 4 gotas de la esencia de invierno que hayamos elegido. Así evitamos quemar directamente el aceite esencial y sólo se calienta para favorecer sus dispersión. Otro tipo de vehículos utilizados en aromaterapia son los difusores de esencias, los cuales dispersan en el ambiente gotas minúsculas de aceite esencial para que puedan ser inhaladas para conseguir el efecto deseado.

En este artículo te presentamos cuatro esencias de invierno:

Eucaliptus radiata (Eucalyptus radiata)

El eucaliptus pertenece a la familia de las mirtáceas. Originario de Australia, es un árbol que puede alcanzar los 30 metros de altura. Sus hojas jóvenes son redondeadas y sus hojas adultas, estrechas lanceoladas. El aceite esencial de eucaliptus radiata se obtiene mediante destilación de las hojas. Tiene un olor suave y agradable. Las moléculas aromáticas más abundantes son el 1,8-cineol y el α-terpineol. Es ideal para toda la familia, incluso para los niños.

El aceite esencial de eucaliptus es recomendable para prevenir y tratar trastornos invernales. En difusión contribuye a disminuir considerablemente los riesgos de contagio. Entre las esencias de invierno, este aceite esencial es conocido por sus propiedades anticatarrales, expectorantes, antivirales, inmunoestimulantes, antibacterianas y vigorizantes.

Romero (Rosmarinus officinalis)

El romero es una planta vivaz, de hoja verde grisácea en forma de aguja, con flores blancas-azuladas. El aceite esencial de romero se obtiene por destilación de la sumidad florida. Entre las esencias de invierno destaca por su aroma intenso, fresco y herbal.

El aceite esencial de romero tiene propiedades antibacterianas, fungicidas, anticatarrales, expectorantes y mucolíticas. Está especialmente indicado en casos de infección respiratoria con congestión mucosa, como sinusitis, catarro bronquial y congestión pulmonar.

Pino silvestre (Pinus sylvestris)

El pino silvestre se encuentra ampliamente distribuido en Europa y Asia. Es un árbol perennifolio, con hojas aciculares rígidas que miden de 3 a 10 centímetros. El aceite esencial de pino silvestre se obtiene de la destilación de las agujas. Es una esencia de invierno rica en pineno y limoneno.

El aceite esencial de pino silvestre destaca por su actividad antibacteriana, antiséptica respiratoria, descongestionante y balsámica. Se emplea para combatir la gripe y la tos, en particular en forma de inhalaciones. También es de gran utilidad en caso de rigidez muscular y reumatismo aplicado sobre la zona afectada.

El aceite esencial de pino silvestre combina bien con los aceites esenciales cítricos, maderas, herbales y resinas, si es que se quiere utilizar esta esencia de invierno para purificar el ambiente.

Ravintsara (Cinnamomum camphora qt cineol)

Es un árbol originario de Madagascar, que crece silvestre en los bosques tropicales y que puede alcanzar los 15 metros de altura. Las hojas de ravintsara son ovales, alternas, coráceas y largas, resistentes y brillantes por la parte superior. De la destilación de las hojas obtenemos el aceite esencial de ravintsara. Sabineno, 1,8-cineol y α-terpineol son sus moléculas aromáticas más destacadas.

El aceite esencial de ravintsara presenta una potente actividad antiviral y antibacteriana, inmonoestimulante, expectorante y vigorizante. Numerosos estudios avalan la eficacia de esta esencia de invierno en casos de infecciones virales de todo tipo, deficiencia inmunitaria, bronquitis y como tónico en casos de fatiga.

¿Cómo utilizaremos las esencias de invierno?

Otras alternativas a la difusión ambiental de esencias son la realización de vahos y el masaje. Para realizar vahos, hay que añadir 2 o 3 gotas en un recipiente con agua a punto de ebullición. Al hacer las inhalaciones se deben mantener los ojos cerrados para evitar posibles irritaciones.

Para aplicarlos en forma de masaje se debe diluir el aceite esencial  en un aceite vehicular (el más utilizado es de almendras dulces). Para calcular la cantidad de gotas de aceite esencial se debe dividir el volumen del aceite vehicular entre 2, si se quiere lograr una dilución normal (2,5% de AE), o entre 4, si se busca una dilución débil (1% de AE). Por ejemplo, para preparar 20ml de una mezcla al 2,5% de AE de pino silvestre en aceite de almendras dulces, mezclaremos en 20 ml de aceite de almendras / 2 = 10 gotas de aceite esencial de pino silvestre.

Consejos dietéticos para las comidas de Navidad0

En las comidas de Navidad no tenemos por qué privarnos de placeres como comer un poco de turrón. Solamente debemos ser moderados con la cantidad de comida que ingerimos, puesto que es el comer grandes cantidades lo que nos puede dañar. Conviene evitar, por otro lado, la mezcla de muchos alimentos distintos, dado que eso nos provocará una digestión más lenta y es fácil que produzca putrefacciones y fermentaciones que acaben generando gases, inflamación de vientre e intestinos, e incluso mal aliento. También te animamos a seguir las siguientes recomendaciones.

Consejos dietéticos a tener en cuenta en las comidas Navidad

  • Incluir verduras en los menús. Las tradicionales comidas de Navidad suelen ser ricas en proteínas, azúcares y grasas. Para compensarlo y para acompañar los platos, deberemos incluir más verduras: ensaladas, canapés, verduras rellenas o croquetas vegetales, cocas, pinchitos o empanadas, cremas de verduras servidas con pan tostado, consomés vegetales y patés vegetales (remolacha, zanahoria, berenjena, humus…).
  • Tomar postres más ligeros. Sin privarnos de los turrones y los polvorones, en las comidas de Navidad recomendamos intercalar postres ligeros y que se puedan confeccionar sin azúcar añadido: macedonia de frutas, peras al jengibre, gelatina de frutas…
  • Sustituir las proteínas animales. Los más atrevidos pueden cambiarlas por platos de origen vegetal equivalentes: canelones o rustidos de seitán, albóndigas de tofu… También podemos incluir algas en las empanadas, caldos, cremas y ensaladas. Las algas Arame, Hiziki y Wakame ayudan a disolver depósitos de grasa, a digerir, a alcalinizar la sangre y a remineralizar el organismo.
  • Preparar cenas ligeras. Así nos reequilibraremos después de las pesadas comidas de Navidad. Cenar en exceso sobrecarga y agota el metabolismo, ya que por naturaleza la energía del organismo ya va enfocada hacia el reposo. Ejemplos de cenas ligeras pueden ser: una manzana y un yogurt natural sin azúcar, compota de manzana, crema de verduras, sopa de cebolla con copos de avena o un caldo vegetal.
  • Tomar verduras depurativas. Hay verduras que también nos ayudarán a reequilibrarnos: nabo, rabanitos, verdura verde (berros, brócoli, perejil, col verde, apio, puerro…).

Recomendaciones para digerir mejor

  • Masticar bien los alimentos. No sólo nos ayuda en la digestión, sino que también hace que comamos menos y que disminuya la ansiedad.
  • Digerir mejor las proteínas animales. Enzimas como la papaína (proviene de la papaya) y la bromelaína (está en la piña) ayudan a mejorar la digestión de proteínas animales. Podemos incluir estas frutas en los menús y en las ensaladas, o tomar algún complejo a base de estas enzimas, si tenemos una digestión lenta.
  • Tomar plantas medicinales. Para después de las comidas de Navidad, podemos preparar tisanas a base de plantas carminativas y digestivas como Anís, Hierba Luisa, Melisa, Poleo… Las plantas hepáticas amargas (Boldo, Alcachofera, Cardo mariano…) ayudan al hígado en sus funciones y a mantenerlo limpio, además de contribuir a la digestión de grasas. También podemos tomar Aloe Vera para proteger nuestro epitelio gástrico de la acidez y además obtener un efecto depurativo. Y en caso de estreñimiento, se recomendamos tomar un regulador intestinal a base de semillas de lino o zaragatona.
  • Mantener la grasa a raya con Neopuntia, un bloqueador de la grasa ingerida en una comida. Es una mezcla de fibras dietéticas extraídas de las hojas carnosas del cactus Opuntia ficus indica. Actúa como un secuestrador de grasas, disminuyendo la biodisponibilidad de la grasa ingerida en la dieta y eliminándola de manera natural. Tiene la capacidad de absorber hasta un 30% de las grasas presentes en una comida. Para optimizar los resultados debemos tomarlo 1 hora después de una comida rica en grasas
  • No abusar del café, de la sal, del alcohol ni de refrescos con gas.

Y si tenemos invitados…

  • Plantear el menú con antelación. Así tendremos en cuenta todos los detalles en las comidas de Navidad: si hay personas mayores o niños, si comen de todo o son vegetarianos…
  • Apostar por menú sencillos. No es momento de hacer experimentos y acabar con un ataque de nervios en el último momento. A veces las cosas más sencillas, presentadas de modo diferente, son las que más éxito tienen. En las comidas de Navidad, podemos jugar con creatividad en la mezcla de colores, texturas y sabores, y hacer de esa comida algo totalmente especial.
  • Cocinar con amor. El estado de ánimo también influye en los resultados.

Dieta para después de las Navidades

Tras las comidas de Navidad, durante 2 ó 3 días deberemos hacer una dieta muy ligera a base de:

  • Arroz integral con verduras (preparadas al vapor, hervidas, escaldadas o al horno).
  • Compotas de manzana sin azúcar.
  • Caldos vegetales a base de cebolla, apio, col blanca, nabo, perejil, hojas de lechuga, un poco de calabaza o zanahoria e incluso un trocito de alga Kombu. Este caldo lo podemos tomar como: base para otras sopas; consomé de primer plato, añadiéndole un poco de miso (pasta fermentada de soja); o tomarlo en ayunas, media hora antes de desayunar, con un poco de zumo de limón para ayudar a depurar.
  • Cremas de verduras sin añadirle cremas de leche ni quesos (sólo un poco de aceite de oliva crudo al final de la cocción).
  • Licuados de verduras como el de zanahoria, apio y col.
  • Al cabo de 2 días, podemos incluir ensaladas crudas y entre horas alguna fruta cruda de temporada (preferiblemente de una sola clase) y, si toleramos los lácteos, tomaremos algún yogurt natural sin azúcar.
  • Si tomamos proteína animal, al cabo de 2 ó 3 días, podemos empezar a incluir un poco de pescado blanco en la dieta (cocido al vapor, al horno o a la plancha).
  • Evitaremos los fritos, sofritos y comidas precocinadas.
  • También nos puede ayudar el complemento dietético Herbo Dep, elaborado con plantas que favorecen la depuración del organismo.