PLANTAS PARA LOS HOMBRES (PRIMERA PARTE)0

En el reino vegetal encontramos numerosas plantas que la tradición popular sigue utilizando para tratar y paliar algunos trastornos que afectan al género masculino. Plantas que ayudan a equilibrar el sistema hormonal, con propiedades antiinflamatorias, vigorizantes y antioxidantes. Plantas de nuestro entorno y otras que nos llegan de distintas zonas del planeta.

SEMILLAS DE CALABAZA (Cucurbita pepo)

Utilizadas desde la antigüedad por sus propiedades medicinales y alimentarias. Son una buena fuente de grasas insaturadas (principalmente omega 6 y omega 3), proteína, fibra, vitaminas y minerales, principalmente el complejo B (excepto la B12), potasio, fósforo, calcio, magnesio, selenio y zinc.  Entre sus propiedades beneficiosas para la salud destaca la capacidad de aliviar los síntomas asociados a una hiperplasia de próstata, su riqueza en fitosteroles, omega 3 y cucurbitacina ayudan tanto a regular el flujo de la orina como a evitar un crecimiento desmesurado de esta glándula.  Contienen Arginina y zinc, ambos componentes juegan un papel importante en la producción y movilidad del esperma, por lo que se emplean como complemento en la infertilidad masculina. Añadir dos cucharaditas de semillas de calabaza (10g) a ensaladas, sándwich, etc, realzará el sabor y brindará textura a  los platos además de aportar multitud de nutrientes y beneficios a nuestro organismo.

DAMIANA (Turnera diffusa)

Este pequeño arbusto crece en las zonas áridas de la América Tropical, en sus hojas encontramos aceite esencial, resinas en cantidad importante, glucósidos cianogénicos, fenoles y principios amargos que le dan propiedades estimulantes del sistema nerviosos , por lo que se recomienda para combatir depresiones leves y estados de abatimiento,  astenia y para levantar el ánimo.

La Damiana es  una planta masculina por excelencia, su efecto tónico-estimulante resulta efectivo para restablecer el ímpetu sexual ayudando a superar la eyaculación  precoz e   impotencia.

SAW PALMETTO (Serenoa repens)

También conocido como palmera enana o sabal, de hojas alargadas, de color verde brillante y en forma de abanico es originario de la costa atlántica  de Estados Unidos.

Sus frutos de sabor dulzón son desagradables  al gusto y en ellos encontramos una serie  de principios activos (aceites ricos en ácidos grasos, aceites esenciales, alcoholes, ésteres, esteroles….)  que hacen del mismo uno de los productos naturales más estudiados para  la salud del género masculino.

Su indicación  principal es el tratamiento de la hipertrofia  prostática y la retención de orina producida por ésta. Igualmente está indicado como tratamiento de apoyo en caso de prostatitis. Mejora la circulación sanguínea en los órganos sexuales masculinos.

Su efecto inhibidor natural de producción de la hormona DHT (dihidrotestosterona), es de gran utilidad para combatir la alopecia androgenética, una de las principales causas de pérdida de cabello en hombres y algunas mujeres.  La hormona DHT parece ser la causante, en gran medida, de la inflamación de la próstata, uretra y la alopecia. El sabal actuaría impidiendo su formación de forma segura y sin efectos secundarios.

ROMERO (Rosmarinus officinalis)

Otra de las plantas empleadas para fortalecer el cabello es el romero, cuyo aceite esencial ejerce una acción activadora de la circulación de la sangre, rubefaciente y tonificante del sistema  nervioso. Utilizado diluyendo unas gotitas del aceite esencial en el champú habitual actúa como estimulante del cuero cabelludo. También se puede utilizar una decocción de romero en abundante agua y utilizarla como último aclarado después de lavarse la cabeza acompañado de un ligero masaje.

BUCHÚ (Barosma betulina)

Planta originaria del sudoeste de la zona del Cabo de Buena Esperanza en África. Pequeño arbusto de hojas pequeñas, ligeramente amarillentas   y muy aromáticas, en ellas encontramos   aceites esenciales y heterósidos como la hesperedina , que le confieren a las hojas de buchú propiedades diuréticas  y antisépticas de las vías urinarias. Es una planta indicada para aquellos hombres con  trastornos de cistitis y prostatitis especialmente cuando hay dificultad para orinar.

 

Betacarotenos, funciones y beneficios0

Los betacarotenos son un grupo de pigmentos responsables del color naranja y amarillo de determinadas frutas y hortalizas. Pertenecen al grupo de los carotenoides, un tipo de flavonoides.

Los encontramos en zanahorias, pimientos, calabazas, nectarinas, nísperos, albaricoques, mangos, sandía, etc.

También están presentes en alimentos de hoja verde, cuyo contenido en clorofila tiñe el color amarillento de los carotenoides, como brócoli, espinacas, ortigas, borrajas, verdolagas, etc. Son agentes antioxidantes y precursores de la vitamina A, necesaria para mantener una buena salud de la piel, las mucosas y la vista. La vitamina A como tal la encontramos principalmente en alimentos de origen animal, principalmente la grasa de la carne y de los lácteos. Sin embargo es más recomendable obtenerla en forma de pro- vitamina, como los betacarotenos, ya que estos presentan además propiedades anti- oxidantes.

Se ha asociado el consumo de betacarotenos a la protección contra la aparición de algunos tipos de cáncer. Estudios comparativos han manifestado que el índice de cáncer en personas que realizan una alimentación vegetariana, rica en betacarotenos, es menor que las personas que no los consumen.

Otra de las funciones más reconocidas es su capacidad de cuidar la piel. Previenen el daño causado por los radicales libres, evitando el envejecimiento prematuro, la aparición de arrugas y la falta de elasticidad. Por su función de pro-vitamina A, aceleran la curación de lesiones de la piel, como heridas, quemaduras y cortes. Consumirlos en verano nos proporcionará un bronceado más intenso y duradero. Cuidan y mantienen el cabello, evitan la caída, promueven su crecimiento, proporcionándole brillo y vitalidad y reducen la sequedad y descamación del cuero cabello y la caspa. Tienen un papel importante en la salud ocular, previenen la degeneración macular, protegen la vista y reducen la sequedad de ojos y mucosas.

Contribuyen a la protección cardiovascular, parece ser que impiden los depósitos de colesterol en las arterias, favoreciendo la circulación e impidiendo la formación de trombos.

Refuerzan el sistema inmunitario, aumentan la producción de linfocitos y la capacidad de luchar contra agentes patógenos.

Aumentan la capacidad pulmonar y alivian las dolencias respiratorias como el asma, la bronquitis y el enfisema. El efecto protector en fumadores es mediante betacarotenos obtenidos a partir de fuentes naturales (zanahoria, alga dunaliella, etc.), no recomendándose la toma en forma de suplementos de síntesis porque podrían actuar como agentes oxidativos y perjudicarles.

Beneficios de la dieta Oriental0

La población asiática es una de las más saludables y longevas del mundo. Estos países presentan menor incidencia de enfermedades del corazón, osteoporosis, diabetes tipo 2 y ciertos tipos de cáncer, entre ellos el de mama y de próstata. Gran parte del éxito de estas cifras radica en el tipo de alimentación, rica en verduras, arroz, soja, pescado, frutas y té y pobre en carne y leche.

Los alimentos y la forma de cocinarlos aseguran un aporte diario de vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes.

Entre los 5 alimentos más relevantes podemos mencionar:

Soja y sus derivados, aporte de fitoestrógenos

La soja es una fuente de proteína de alto valor biológico que puede suplir las carencias a personas vegetarianas o con un bajo consumo de carne. El contenido en fitoestrógenos, concretamente las isoflavonas, mejoran los síntomas de la menopausia y la salud ósea, disminuyendo el riesgo de osteoporosis. Es una fuente de lecitina, que ejerce una acción reguladora del colesterol en sangre y beneficios sobre la memoria, protegiendo las células nerviosas y mejorando el rendimiento intelectual en niños, adolescentes y ancianos. Numerosos estudios relacionan el consumo de soja con una menor incidencia de enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer. Los fosfolípidos, ácidos grasos poliinsaturados y la vitamina E contribuyen a mantener nuestras células en buen estado. Incluyamos en nuestra dieta soja en sus múltiples variedades, edamame, tofu, tempeh, miso y tamari, entre los más conocidos. Una tradición japonesa: la sopa o caldo caliente con miso (un fermentado de la soja) nos aportará energía, en invierno nos previene del frío, y mejorará la digestibilidad de los alimentos, por su contenido en enzimas.

Algas, valioso alimento

Ya hemos hablado en varias ocasiones de la riqueza de las algas. Hoy en día se conocen 24000 especies de algas, de las cuales solo una pequeña parte empleamos con fines culinarios o medicinales. Todo un mundo por descubrir. Se caracterizan por su elevada concentración de minerales, entre ellos el yodo, que puede ayudar a prevenir el bocio y ayudar a disolver grasas. Tienen un efecto alcalinizante y desintoxicante de la sangre, que junto a la presencia de calcio favorecen la salud ósea. La presencia de vitaminas y oligoelementos refuerzan el sistema inmunitario. Podemos incluirlas en sopas, caldos, salteados de verduras, legumbres, etc.

Licuados vegetales, buenas alternativas a la leche de vaca

La leche de vaca es una buena fuente de calcio, pero cada vez son más las personas que no la toleran por mala digestión o por el deterioro que ocasiona a la mucosa intestinal. La lactosa, un azúcar presente en la leche de vaca, es el causante de esta intolerancia. Existen otras opciones para el desayuno o merienda que no contienen lactosa y destacan por su buena digestibilidad y alta tolerancia, son las conocidas como “leche vegetales”. Encontramos la leche de soja, de avena, de arroz, de kamut, de almendras, de avellanas. Cada una de ellas con numerosos beneficios para la salud.

Pescado, fuente de omega-3

El consumo de pescado es importante por su contenido en omega 3. El aporte de este tipo de grasa poliinsaturada es esencial para una buena salud cardiovascular, al regular los niveles de colesterol y triglicéridos en sangre. Forma parte del cerebro y sistema nervioso central, por lo que su consumo favorece el aprendizaje y capacidad intelectual y ayuda a regular trastornos como la ansiedad, estrés, hipertactividad, insomnio, etc. Presentan una actividad antiinflamatoria beneficiosa en casos de dolor menstrual, dermatitis, psoriasis y artritis, entre otras.

Té, aporte de antioxidantes

El té verde es una fuente de antioxidantes, concretamente de un polifenol llamado Epigalocatequina 3 -galato (EGCG). El consumo diario de té verde ha sido asociado con un mejor sistema inmune, así como en la prevención de cáncer, particularmente el de próstata y mama. En Asia la ceremonia del té es un ritual milenario donde se concentra toda su tradición y cultura.

DIETA SIN GLUTEN0

En la actualidad muchas personas se plantean llevar una dieta libre de gluten, pero a veces hay confusión en cuanto a qué es el gluten, cuáles son los alimentos que lo contienen o si es beneficioso o no eliminarlo de la dieta, aunque no se padezca celiaquía.

¿QUÉ ES EL GLUTEN?

Se trata de una proteína presente en algunos cereales formada por prolaminas y glutelinas compuestos de aminoácidos que pueden variar en proporción y composición de un cereal a otro y que provoca una respuesta inmunitaria y/o desórdenes digestivos en casos de celiaquía o sensibilidad al gluten no celíaca. El trigo es uno de los cereales que suele causar más rechazo entre las personas que quieren evitar el gluten y es que su composición es un poco diferente a la de otros cereales con gluten debido a su gran explotación en la agricultura a lo largo de los años. El gluten del trigo, en su composición presenta un 80% de su composición en gluteninas principalmente glutelina y alrededor de un 20% en prolaminas como la gliadina, causante de la respuesta inmunitaria en las personas celíacas.

LAS DIFERENCIAS ENTRE LA CELIAQUÍA Y LA SENSIBILIDAD AL GLUTEN

La celiaquía se trata de una enfermedad genética autoinmune que provoca gran variedad trastornos digestivos, cutáneos, de crecimiento y del estado de ánimo. Las personas con familiares con celiaquía están más predispuestas a sufrirla, pero ésta se puede desarrollar a cualquier edad. La respuesta al gluten causa una atrofia de las

vellosidades intestinales y con ello una disminución de la capacidad de absorción de nutrientes por la dieta que puede derivar en multitud de síntomas, por lo que se suele recomendar suplementar algunos nutrientes como la vitamina B12. La enfermedad celíaca puede pasar años desapercibida y sin diagnosticar. Si se va a realizar una prueba diagnóstica de celiaquía se recomienda no dejar de consumir gluten ya que puede dar un falso negativo.

En la sensibilidad al gluten no celíaca se presentan síntomas similares a los de la celiaquía, pero en esta no hay una respuesta autoinmune, no hay prueba diagnóstica como para la celiaquía, aunque se produce mejoría al retirar el gluten de la dieta. También existe la alergia al trigo, en la que se produce un aumento de las inmunoglobulinas como respuesta a las proteínas del trigo. Provoca una reacción en poco tiempo que puede ir desde náuseas y vómitos hasta erupciones e hinchazón de mucosas e incluso problemas de respiración, igual que cualquier otra alergia. En todos estos casos el tratamiento consiste en la eliminación del gluten por completo de la dieta -o del trigo en el caso de alergia además de evitar aquellos productos en los que se indique que puedan contener trazas ya que una pequeña cantidad de gluten puede desencadenar una respuesta inmunitaria. A la hora de cocinar los alimentos es importante que se hagan separados de los productos que contienen gluten y con otros utensilios de cocina para evitar contaminación cruzada.

 ¿QUÉ SE PUEDE CONSUMIR EN UNA DIETA SIN GLUTEN?

El gluten no es una proteína indispensable y podemos sustituirla y llevar una dieta perfectamente equilibrada. Es tan fácil como basarla en productos frescos y alimentos completos sin procesar como son las frutas, verduras, cereales que no contengan gluten, legumbres, semillas y frutos secos, carnes, pescados, lácteos y huevos, los cuales no contienen gluten de forma natural. Aquellos cereales a evitar puesto que contienen gluten son: trigo, espelta, kamut, centeno, cebada, y triticale; la avena naturalmente no contiene gluten, pero sí una prolamina que puede causar intolerancia a algunas personas celíacas, aun así, se debería escoger aquella certificada sin gluten, ya que se asegura que no hay contaminación aérea.

¿PUEDE SER EQUILIBRADA?

Una dieta sin gluten es segura siempre que sea equilibrada y sustituya los cereales con gluten por aquellos que no lo contienen. No hay que caer en el abuso de productos ultraprocesados sin gluten, ya que al igual que los productos tradicionales utilizan harinas refinadas, almidones y azúcar y no hay que pensar que como no contienen gluten son más sanos, por lo que sólo deberíamos consumirlos ocasionalmente. Una dieta equilibrada estándar sin gluten debería constar de un 55-60% de carbohidratos procedentes de cereales integrales sin gluten, tubérculos y legumbres, un 10-15% de proteínas de calidad como son las carnes sin procesar, pescado, huevos, lácteos sin procesar, legumbres y frutos secos y un 30% de grasas de calidad como el aceite de oliva, frutas grasas, o pescado. Además, consumir fruta y verdura a diario tanto cruda como cocida, siempre tiene que estar presente en nuestras comidas. Prescindir de alimentos procesados, ya que, a menos que estén certificados, pueden contener gluten en forma de aditivos o trazas. Hay que poner atención en los frutos secos y en su etiquetado si se padece celiaquía ya que puede haber contaminación cruzada.

¿CÓMO SE SUSTITUYEN LOS CEREALES CON GLUTEN?

Existe gran variedad de cereales sin gluten: como la avena certificada, el arroz, mijo, maíz y trigo sarraceno y pseudocereales como la quínoa y el amaranto. Los podemos encontrar en forma de copos, en grano entero, pasta, harinas y panes e introducir en la dieta como lo haríamos con los cereales con gluten. Las pastas hechas con harina de legumbres son una opción saludable para sustituir a la pasta convencional; contienen mayor cantidad de proteínas por 100g alrededor de un 20% frente al 10%-15% de la de cereales y menor cantidad de carbohidratos, además nos permiten introducir legumbres en la dieta de una forma diferente y saludable.

Podemos hacer todo tipo de preparaciones en su versión sin gluten.

Un ejemplo de receta tradicional sin gluten podría ser la paella, si lo pensamos, no es difícil hacer comidas completas sin gluten, hay muchas recetas tradicionales que no lo contienen sólo que no hemos caído en ello. No hay que alarmarse por el gluten ni retirarlo de nuestra dieta si no nos causa ningún problema aparente, pero independientemente de que seamos intolerantes al gluten o no, siempre está bien introducir mayor variedad de cereales en nuestra dieta más allá del trigo y el arroz. Algunos cereales como la espelta, por ejemplo, nos ofrecen un perfil nutricional superior al del trigo común; contiene mayor cantidad de proteínas y menor presencia de gluteninas por lo que puede ser más digestiva para algunas personas. La dieta sin gluten puede ser beneficiosa para el tratamiento de algunas enfermedades autoinmunes y de la enfermedad inflamatoria intestinal como la enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa ya puede reducir los síntomas además del deterioro de las vellosidades intestinales y la permeabilidad intestinal.

Por Bárbara Galindo Dietista