LA IMPORTANCIA DE LA FIBRA0

La fibra dietética se trata de una sustancia que contienen las plantas y que una vez la consumimos no es digerida ni absorbida en nuestro intestino, sino que puede ser fermentada, en parte, por nuestra flora intestinal. Es decir, pasa a través de nuestra digestión sin ser procesada junto a los alimentos, aumenta el bolo fecal facilitando el tránsito intestinal. Por ello no se la considera un nutriente. La cantidad diaria recomendada de fibra es de unos 25 gramos para mujeres y 38 gramos para hombres. La fibra, engloba diversas sustancias, pero se divide principalmente en dos grandes grupos: la fibra soluble y la fibra insoluble.

FIBRA SOLUBLE

Tiene la capacidad de formar un gel con el agua y atrapar así algunas sustancias, como por ejemplo el colesterol. Un ejemplo de alimento que contiene esta fibra serían los copos de avena, o el salvado de avena, frutas y frutos secos. Además, la fibra soluble aumenta la sensación de saciedad al ganar volumen en el estómago -el glucomanano es empleado para reducir la sensación de hambre y ayudar a bajar de peso-; también contribuye a regular y mantener un nivel estable de glucosa en sangre. Una de las sustancias que encontramos entre los diferentes tipos de fibra soluble son los fructooligosacáridos o FOS. Se tratan de moléculas pequeñas, que no están unidas tan fuertemente como en el caso de los polisacáridos -que encontramos en la fibra insoluble- y por ello son solubles en agua y pueden ser fermentados por nuestra flora, además promueven el crecimiento de varias especies de Bifidobacterium. Comúnmente también se les llama prebióticos y se suelen añadir a suplementos de probióticos -bacterias buenas- para asegurar una mejor repoblación de la flora intestinal.

FIBRA INSOLUBLE

Está formada por cadenas mucho más largas llamadas polisacáridos y por ello no es fermentable. Ejemplos de fibra insoluble serían la celulosa y la lignina, que aportan dureza a los vegetales, presentes sobretodo en los tallos. Pasa a través del tracto intestinal aumentando el volumen del bolo fecal y el peristaltismo intestinal y es a la que se le atribuye mayor capacidad laxante. Fuentes de   fibra insoluble serían, el salvado de trigo, los tallos de brócoli, verduras de hoja verde, alcachofas o los espárragos, aunque la podemos encontrar también en frutos secos, semillas y en todos los cereales integrales.

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LA IMPORTANCIA DE LA FLORA INTESTINAL

Para tener una buena flora intestinal es muy importante el consumo de fibra, cuanto más variadas sean las fuentes, mejor, ya que haremos proliferar mayor número de cepas diferentes de bacterias y podremos potenciar la absorción de nutrientes, una correcta digestión y menos gases.

Otra importante función de la flora intestinal es protegernos frente infecciones, ya que es la primera barrera defensiva de nuestro cuerpo.

Una flora intestinal escasa nos predispone a sufrir problemas digestivos y estreñimiento, además de tener más propensión de que proliferen bacterias o levaduras no deseadas como las cándidas.

Es muy importante mantener una flora intestinal fuerte en el caso de sufrir enfermedades intestinales como la enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa o celiaquía ya que también se protege el epitelio intestinal además de mejorar la absorción de los nutrientes.

Cada vez se relaciona más una flora intestinal sana con un correcto estado de ánimo, protección frente alergias y una buena salud de la piel. Además, las alteraciones de la mucosa intestinal y de la flora pueden estar relacionadas con la aparición de psoriasis, eccemas, acné o dermatitis.

Con una buena flora intestinal también tendremos mejores digestiones, menor hinchazón y gases. A veces, al introducir más cantidad de alimentos con fibra en la alimentación algunas personas sufren más molestias digestivas y gases; esto se puede deber a una microbiota débil, que no es suficiente para digerir la cantidad de fibra que ahora se le está dando, por lo que se tendrá que pasar un periodo de adaptación durante el que habrá un cambio de la flora intestinal y en que podemos ayudar con un suplemento de probióticos.

Un ejemplo de alimento rico en fibra que suele causar molestias digestivas son las legumbres. Se suelen consumir con menor frecuencia de lo que sería lo ideal y por ello, muchas veces, ocasionan gases, debido, en algunos casos, a la poca capacidad de la microbiota de poder fermentar la fibra presente en la piel de éstas. Para poder acostumbrarnos a digerirlas es recomendable empezar, por ejemplo, incluyendo una tacita de lenteja roja como guarnición en varias comidas a lo largo de la semana y luego probar con otras legumbres como garbanzos o judías, primero en pequeñas cantidades o peladas. También podemos condimentarlas con semillas carminativas como el comino, coriandro o hinojo, ya sean molidas o añadidas al caldo de cocción.

fi Regulador intestinal. Mezcla de semillas de lino y zaragatona, ispágula y salvado de trigo. Ayuda a normalizar el tránsito intestinal sin irritar.

BENEFICIOS DEL CONSUMO DE FIBRA

La fibra tiene una función reguladora de la digestión y además también reduce el riesgo de sufrir  algunas enfermedades como el cáncer de colon. Al mantenerse el intestino mejor lubricado y con menos residuos debido al efecto de arrastre de la fibra, reducimos el riesgo de padecer pólipos y evitamos la absorción de un exceso de tóxicos que nuestro cuerpo necesita eliminar ya que se acelera el proceso de excreción y las heces pasan menos tiempo en contacto con las paredes del intestino grueso.

¿Cómo consumimos más fibra?

La forma más fácil de consumir fibra es llevar una dieta equilibrada en la que prioricemos los alimentos de origen vegetal; que en la base de la alimentación estén las frutas y verduras –ya que siempre que estén en nuestro plato habrá una buena cantidad de fibra-, que los cereales sean integrales, así como sus derivados -pan, harinas, pasta- y que las legumbres las consumamos al menos 4 veces por semana. Además no nos olvidemos de los frutos secos y semillas, que deberían estar presentes todos los días en nuestra alimentación; son una muy buena opción para comer a media mañana o en la merienda, solos, con un yogur o acompañados de fruta deshidratada, como los orejones, ciruelas o pasas, otra muy buena fuente de fibra. De esta forma nos aseguramos de obtener suficiente cantidad y variedad de fibra. Es muy importante beber suficiente agua para facilitar el buen tránsito intestinal y aún más consumiendo buenas cantidades de fibra.

Algunos ejemplos de raciones de fibra son: 2-3 cucharadas de copos de avena, una taza de arroz integral de guarnición, un puñado de frutos secos, una cucharada de semillas, una pieza de fruta o 2-3 ciruelas deshidratadas.

Semillas como la zaragatona, son buenas opciones en el caso de sufrir pólipos ya que están compuestas mayoritariamente por fibra soluble de modo que poniendo una cucharada en un vaso de agua y dejándola unas cuantas horas tendremos una gelatina, que nos ayuda de forma suave con el tránsito intestinal, además de nutrir la microbiota.

Las semillas de chía también tienen gran cantidad de fibra soluble y las podemos emplear para preparar postres  como puddings y batidos o añadirlas a un yogur. Dejándolas reposar para que se hidraten en el líquido que queramos obtendremos una textura cremosa y agradable.

El lino o linaza es otra de las semillas más utilizadas para añadir un extra de fibra a la dieta, posee los dos tipos de fibra; también lo tenemos que dejar en agua para que se hidrate y poder así digerirlo, puesto que su capa externa de fibra insoluble protege a la semilla; si no la trituramos o hidratamos hasta que se ponga gelatinosa pasará intacta por el tubo digestivo.

Consumir estas semillas no sólo aporta fibra a nuestra dieta, también son fuentes de ácidos grasos omega 3 -lino y chía- y de proteínas además de otros fito-químicos beneficiosos como la gran mayoría de alimentos vegetales.

 

Por Bárbara Galindo

Dietista

Dieta alcalina0

El pH de los líquidos del organismo (piénsese que el 75% de nuestro peso corporal es agua), incluida la sangre, debe ser ligeramente alcalino (7,35-7,45) para que el organismo esté en equilibrio y goce de salud. Ésta es la base de la dieta alcalina. Si estamos por encima o por debajo de estos valores, corremos el riesgo de padecer enfermedades.

El pH se mide en una escala que va del 0 al 14. Un pH exactamente de 7,0 se considera neutro. Un pH por debajo del 7,0 es ácido y un pH por encima del 7,0 se dice que es alcalino. Nuestro pH puede llegar a ser ácido por múltiples factores: un estrés continuado en el tiempo, emociones negativas, reacciones del sistema inmunológico, etc. Sin embargo, el motivo más habitual es una dieta inadecuada.

Muchas personas tienen una dieta demasiado alta en alimentos formadores de ácido: productos de origen animal (carne, pescado, leche, huevos…), alimentos procesados, harinas blancas y azúcares, café, bebidas alcohólicas, refrescos gaseosos, etc. También son generadores de ácido los medicamentos.

 

Verduras y frutas, base de la dieta alcalina

Las verduras de hoja verde y las frutas (también los cítricos) son alimentos que contienen altas cantidades de minerales alcalinos de fácil biodisponibilidad. También forman parte de una dieta alcalina las legumbres, los brotes, los frutos secos, las especias y las algas, por citar algunos ejemplos. Una dieta alcalina es sinónimo de buen funcionamiento de las células y de los órganos y tejidos que forman nuestro cuerpo. Para ello necesitamos, como ya hemos dicho, un pH ligeramente alcalino.

 

pH y enfermedad

Si en la dieta hay un déficit de alimentos alcalinos, el cuerpo sufre un pérdida constante de compuestos minerales. Esto explica el hecho de que haya tantas personas que padecen osteoporosis y desgaste óseo o el hecho de que haya cada vez más jóvenes que tienen estos problemas.

Si la dieta incluye alimentos acidificantes durante mucho tiempo, el sistema digestivo se atrofia en distintos grados progresivos hasta que se colapsa. Primero empieza con malestares intestinales leves, luego devienen en colitis, gastritis, Crohn y otros trastornos que pueden transformarse en dolencias graves y enfermedades crónicas.

La falta de alimentos alcalinos también implica una disminución de la capacidad del organismo para absorber nutrientes, una baja producción de energía en las células, menor capacidad para reparar las células dañadas, dificultad para desintoxicar los metales pesados, una deficiencia del sistema inmune para combatir y eliminar las células tumorales, fatiga… También es habitual la hiperuricemia (exceso de ácido úrico), que puede derivar en gota, cálculos renales y artritis crónica. En definitiva, el desequilibrio acídico es un imán para la enfermedad.

Dieta alcalina y salud

Una dieta alcalina para mantener la salud debe consistir en un 60% de alimentos alcalinos y un 40% de alimentos ácidos. Hay fuentes que elevan esta proporción hasta el 75%-25%. En todo caso, para devolver la salud al organismo, la proporción debe ser más alta (80%-20%).

Entre los alimentos alcalinos que deberíamos introducir en nuestra dieta destacamos:

  • Verduras y hortalizas: Col, brócoli, lechuga, zanahoria, coliflor, apio, pepino, espárragos, etc.
  • Frutas: Manzana, uva, aguacate, pera, tomate, limón, naranja, etc
  • Germinados: soja, brócoli, alfalfa, hierba de trigo, hierba de cebada, etc.
  • Granos: Trigo sarraceno, quinoa, amaranto, cereales integrales
  • Frutos secos y deshidratados: almendra cruda, orejones, higos, goji, etc.
  • Algas y productos asiáticos: chlorella, spirulina, nori, wakame, daikon, tofu, umeboshi, reishi
  • Tisanas o infusiones depurativas: Diente de león, cardo mariano, ortiga verde, cola de caballo, hinojo y zarzaparrilla
  • Té verde
  • Condimentos y especias: perejil, mostaza, jengibre
  • Sal del Himalaya, sal marina sin refinar
  • Edulcorantes: stevia

El ejercicio físico moderado adaptado a cada persona activa el metabolismo y facilita la eliminación de toxinas.

A todo esto no debemos olvidar el lema “Mens sana in corpore sano” (Sátiras de Juvenal, s.l-ll), en el que ya se promulgaba la importancia del equilibrio emocional como un componente indispensable para mejorar el bienestar y la salud en general.

El Noni, La Fruta Prodigiosa0

El noni (Morinda citrifolia) es uno de los pocos productos naturales que cuentan con el respaldo tanto de científicos y médicos tradicionales; como de homeópatas, naturistas y sanadores de otras culturas. Todos ellos coinciden en lo asombroso de las propiedades de esta planta sagrada que se viene utilizando desde hace miles de años por culturas indígenas, y que actualmente se está empleando en Occidente como suplemento alimenticio.

La ciencia confirma lo que sabía la medicina tradicional en Polinesia. “… tomar NONI, en dosis concentradas puede mejorar nuestra salud, nuestro organismo y nuestra vitalidad”.

El jugo de Noni ha sido declarado Novel Food de acuerdo con la decisión de 05 de Junio de 2003 nº 2003/426/CE de Parlamento Europeo

Origen y características

Se trata de una planta tropical, típica de Polinesia y Tahití, originaria de la India.

La planta crece en forma de arbusto dando frutos del tamaño de un aguacate, de donde se extrae su valioso zumo. Pertenece a la familia de las Rubiaceae,  puede alcanzar los seis metros de altura y vivir más de ochenta años.

¿Cómo actúa el Noni?

La Xeronina es un alcaloide muy parecido a la Bromelaina (presente en la piña), que se encuentra en todas las células de los seres vivos en cantidades muy pequeñas y se encarga de activar todas las enzimas catalizadoras de los procesos metabólicos celulares y de regular la síntesis de proteínas estructurales
La Xeronina es el elemento más activo en la acción fisiológica de este producto. Aunque en estado puro se encuentra de forma escasa, el noni posee la capacidad de crearla en el propio organismo. Este proceso se realiza por conversión de la Proxeronina en Xeronina mediante la acción de la enzima Proxeronasa a nivel de intestino delgado.

En el ZUMO DE NONI se encuentran más de 150 nutracéuticos que actúan en interrelación con otros potenciando así sus efectos. Los más importantes son: xeronina, proxeronina, escopoletina, damnacantal, ácido ursólico, hierro, fósforo, magnesio, sodio, calcio, cinc, cobre, y las vitaminas A, C, E, B1, B2, B6 y B12.

Propiedades del Noni

El noni actúa a nivel celular básico, por esta razón posee tantas y tan variadas cualidades como son éstas:

  • Estimular las funciones celulares.
  • Incrementar el calor corporal.
  • Inhibir el crecimiento de células cancerígenas.
  • Regular el sueño.
  • Regular la función intestinal (mayor absorción de los nutrientes).
  • Regular la presión arterial (es hipotensor).
  • Regular el metabolismo.
  • Actuar como regenerador celular.
  • Actuar como antihistamínico y antiséptico natural.
  • Presentar una acción analgésica y antiinflamatoria.
  • Presentar una marcada acción inmunológica y antioxidante.
  • Estimular la producción de óxido nítrico en el organismo.

Recomendación de consumo

Tomar diariamente 30ml antes de cada comida. Mantener en lugar fresco y salvaguardar de la luz.