ALIMENTOS INTELIGENTES0

El cerebro requiere básicamente de dos sustancias para su funcionamiento, oxígeno y glucosa. Sin embargo, necesita de otros nutrientes para poder desarrollar todas sus funciones mentales. Destaca el papel de las vitaminas de grupo B y algunos minerales, que intervienen directamente en la actividad neuronal. Por el contrario, algunos hábitos como el consumo excesivo de azúcar y ciertos aditivos pueden perjudicar el rendimiento de tan preciado órgano.

Cereales integrales

Los cereales integrales están formados por un interior rico en almidón, cubierto por capas ricas en proteínas y la parte externa o salvado constituida por fibra. En uno de sus extremos encontramos el germen rico en proteínas, hierro y vitaminas B y E. Entre sus numerosos componentes, destaca el contenido en vitaminas del grupo B, esenciales para el buen desarrollo del sistema nervioso y la salud mental, y vitamina E con efectos antioxidantes, neutralizan los radicales libres responsables del desgaste celular y envejecimiento. Al ser ricos en fibra ayudan a que los alimentos se absorban más lentamente y el cerebro reciba la cantidad de glucosa adecuada. En el proceso de refinado para la obtención de harina blanca perdemos prácticamente la totalidad de nutrientes. Entre los distintos cereales debemos destacar la Avena. El grano de Avena sativa aporta los nutrientes más importantes para el buen funcionamiento de las neuronas: glucosa, ácidos grasos, fósforo, lecitina y vitamina B1. Presenta un efecto tonificante y equilibrador sobre el sistema nervioso y favorece la actividad intelectual. El consumo de avena está indicado en casos de nerviosismo, fatiga mental, insomnio, depresión, estudiantes y personas con un gran desgaste intelectual.

Avena

Frutos secos

Especialmente las nueces, piñones, almendras y avellanas. En muchas ocasiones hemos hablado de las bondades de los frutos secos sobre el organismo. A nivel del sistema nervioso, ayudan a preservar la memoria y mejoran la actividad neuronal. Nos aportan minerales como el fósforo, magnesio, potasio y vitaminas del complejo B y vitamina E. Son excelentes aliados para mantener la salud cardiovascular lo que también redunda en nuestra salud cerebral. Las nueces, consumidas de forma habitual, mejoran la memoria de trabajo, es decir, la que permite el almacenamiento de la información a corto plazo.

Almendras

Aceite de oliva

Posee poderosos efectos antioxidantes que protegen los tejidos y es el alimento estrella para el correcto funcionamiento del sistema cardiovascular. Según un estudio del Hospital Clínic de Barcelona, el consumo habitual de aceite de oliva virgen mejora la memoria verbal. En este estudio se observó que el consumo elevado de alimentos ricos en polifenoles como el aceite de oliva, las nueces y el vino mejora la función cognitiva y previenen de enfermedades neurodegenerativas como el alzheimer.

Aceite de oliva

Arándanos

Ayudan a mantener la agudeza mental y disminuir la pérdida de memoria. Contienen compuestos antioxidantes (flavonoides) y antiinflamatorios capaces de retrasar el deterioro cognitivo.

Arándanos

Sésamo

También conocidas como ajonjolí o semillas de la alegría, son una excelente fuente de aminoácidos y de triptófano, un precursor de las hormonas melatonina y serotonina que se relacionan con el buen humor y el aprendizaje. Contiene numerosos minerales como el calcio, magnesio, cobre, cinc y vitaminas del grupo B, E i F. Tiene un alto poder antioxidante gracias a algunos de sus componentes y sobre todo a las sustancias de tipo fenólico como el sesamol y el sesamolinol. Gracias a su gran aporte de lecitina, es muy beneficioso su consumo para personas con dificultades de memoria, depresión o déficit de atención. Se considera que es un perfecto reconstituyente muscular y nervioso, perfecto para el agotamiento, el estrés, la depresión, la irritabilidad y el insomnio. La variedad del sésamo negro contiene un poco más de hierro, interesante sobre todo para personas con anemia o embarazadas, pero en genera las propiedades nutricionales son similares.

Sésamo

 

Tomate

El licopeno contenido en el tomate ha demostrado ser un aliado para la prevención de muchas enfermedades como el accidente cerebrovascular o ictus. Se le atribuyen propiedades antioxidantes y su consumo se asocia también con un menor riesgo de padecer cáncer de pulmón y de próstata, y con un retraso en el envejecimiento celular.

Tomate

Pescado azul

Los pescados son una fuente rica en fósforo que ayuda a fortalecer el cerebro, sobre todo, dándole un impulso a nuestra memoria. Gracias a los ácidos grasos omega 3 que nuestro organismo es incapaz de producir, ayuda a proteger nuestra salud cerebral tanto a la capacidad cognitiva como la memoria, por lo que se recomienda su consumo periódico, sobre todo, de los pescados azules (sardinas, salmón, atún, trucha…).

Salmon

Semillas de chía

Se trata de la mayor fuente de omega 3 que podemos obtener de la naturaleza. Contienen fibra, vitaminas del grupo B, proteína, minerales como el calcio, magnesio, potasio, hierro, fósforo, zinc y manganeso. Un superalimento que favorece el funcionamiento de las neuronas y mejora la actividad cerebral. Sus interesantes propiedades previenen el envejecimiento de los tejidos, por lo que mantiene intactas sus funciones por más tiempo.

Semillas de chía

 

 

 

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