AROMATERAPIA TERAPÉUTICA parte ll0

Siguiendo la introducción al mundo de la aromaterapia en la anterior entrada del blog, en este artículo nos centraremos en la aplicación de los aceites esenciales (AE) y algunos ejemplos de utilización.

El objetivo de la aromaterapia es recuperar el equilibrio físico, mental y emocional.

Se pueden diferenciar dos vertientes en el uso de aceites esenciales. Una es la llamada “escuela Francesa”, con un enfoque científico y alopático, practicada por médicos con una amplia formación en Fitoaromaterapia, quienes diagnostican, recetan y aplican, tanto por vía externa como interna, los aceites esenciales mediante distintas formas de administración (cápsulas, soluciones, supositorios, etc.). Este tipo de aromaterapia en el que las dosis son elevadas, no se aconseja para el público general. Recordamos que los aceites esenciales son sustancias puras con una gran actividad y un mal uso podría ser peligroso.

La “escuela Anglosajona”, más prudente, desarrollada por Marguerite Maury, utiliza únicamente la vía externa (masaje, baños, inhalaciones) con dosis relativamente bajas (1-2% de aceite esencial). Estos aromaterapeutas reciben una formación de las propiedades, métodos de administración, indicaciones y contraindicaciones de los aceites esenciales. Este enfoque es el más utilizado y más seguro, siguiendo siempre unos consejos básicos y es la técnica en la que nos centraremos.

Inhalación

No podemos vivir sin respirar, el aire es nuestro mayor alimento y todo lo que mejore nuestra respiración nos beneficia. El olfato está íntimamente relacionado con nuestros recuerdos, por lo que la interacción entre un aceite esencial y el efecto que puede producir no es el mismo para cada persona. Antes de utilizar un aceite esencial debemos olerlo para asegurarnos que es de nuestro agrado, un aroma que nos reporta malas experiencias puede perjudicarnos.

 

No utilizaremos mediante difusión ambiental aceites esenciales dermocáusticos, como el tomillo, la canela, el orégano, la ajedrea o el clavo, porque podrían irritar ojos y mucosas.

Una buena fórmula para aromatizar y limpiar una estancia es mezclar algunas gotas de aceite esencial de pomelo, naranja o limón en agua, asegurándonos de agitar siempre antes de su utilización. Si queremos obtener un ambientador con acción repelente de mosquitos mezclaremos unas gotas de aceite esencial de citronela, geranio o litsea cubeba en una solución hidroalcohólica. Recordamos que los aceites esenciales no son solubles en agua y si no queremos añadir ningún disolvente como el alcohol deberemos agitarlo cada vez para mezclar bien ambos componentes.

Piel

La piel es el mayor órgano del cuerpo y una óptima vía de administración. Se recomienda aplicar, como norma general y por seguridad, los aceites esenciales diluidos en un aceite vegetal y, si seguimos las indicaciones de la escuela anglosajona, trabajaremos con diluciones del 1% (uso facial) al 2.5% (uso corporal).

Para determinar de una manera fácil la cantidad de cada componente seguiremos la siguiente fórmula: Para una dilución del 2.5% de aceite esencial, dividiremos entre 2 el volumen de la preparación para conocer el número de gotas que debemos utilizar. Esto es, si queremos preparar 50ml de un aceite para masaje relajante, añadiremos un total de 25 gotas de aceite esencial (si utilizamos varios AE la suma de todos ellos no debe superar las 25 gotas) en 50ml de aceite vegetal (almendras, sésamo, jojoba, aguacate, etc.). Si queremos preparar una dilución al 1% de AE (uso facial), dividiremos entre 4 el volumen de la preparación para conocer el número de gotas total de AE. Esto es, en el caso anterior, 12 gotas en 50ml de aceite vehicular.

La aromaterapia puede proporcionarnos múltiples beneficios, pero los AE deben ser usados con conocimiento y siguiendo las recomendaciones de un profesional.

No deben aplicarse aceites esenciales sobre ojos ni oídos. Algunos AE son fotosensibles y como norma general no debemos aplicar AE antes de la exposición solar porque podrían aparecer manchas. En caso de accidente deberemos retirarlo con abundante aceite vegetal, nunca con agua. Con todas estas normas básicas de seguridad podemos beneficiarnos, prácticamente desde la primera utilización, de las múltiples propiedades de los aceites esenciales.

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