Beneficios de la dieta Oriental0

La población asiática es una de las más saludables y longevas del mundo. Estos países presentan menor incidencia de enfermedades del corazón, osteoporosis, diabetes tipo 2 y ciertos tipos de cáncer, entre ellos el de mama y de próstata. Gran parte del éxito de estas cifras radica en el tipo de alimentación, rica en verduras, arroz, soja, pescado, frutas y té y pobre en carne y leche.

Los alimentos y la forma de cocinarlos aseguran un aporte diario de vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes.

Entre los 5 alimentos más relevantes podemos mencionar:

Soja y sus derivados, aporte de fitoestrógenos

La soja es una fuente de proteína de alto valor biológico que puede suplir las carencias a personas vegetarianas o con un bajo consumo de carne. El contenido en fitoestrógenos, concretamente las isoflavonas, mejoran los síntomas de la menopausia y la salud ósea, disminuyendo el riesgo de osteoporosis. Es una fuente de lecitina, que ejerce una acción reguladora del colesterol en sangre y beneficios sobre la memoria, protegiendo las células nerviosas y mejorando el rendimiento intelectual en niños, adolescentes y ancianos. Numerosos estudios relacionan el consumo de soja con una menor incidencia de enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer. Los fosfolípidos, ácidos grasos poliinsaturados y la vitamina E contribuyen a mantener nuestras células en buen estado. Incluyamos en nuestra dieta soja en sus múltiples variedades, edamame, tofu, tempeh, miso y tamari, entre los más conocidos. Una tradición japonesa: la sopa o caldo caliente con miso (un fermentado de la soja) nos aportará energía, en invierno nos previene del frío, y mejorará la digestibilidad de los alimentos, por su contenido en enzimas.

Algas, valioso alimento

Ya hemos hablado en varias ocasiones de la riqueza de las algas. Hoy en día se conocen 24000 especies de algas, de las cuales solo una pequeña parte empleamos con fines culinarios o medicinales. Todo un mundo por descubrir. Se caracterizan por su elevada concentración de minerales, entre ellos el yodo, que puede ayudar a prevenir el bocio y ayudar a disolver grasas. Tienen un efecto alcalinizante y desintoxicante de la sangre, que junto a la presencia de calcio favorecen la salud ósea. La presencia de vitaminas y oligoelementos refuerzan el sistema inmunitario. Podemos incluirlas en sopas, caldos, salteados de verduras, legumbres, etc.

Licuados vegetales, buenas alternativas a la leche de vaca

La leche de vaca es una buena fuente de calcio, pero cada vez son más las personas que no la toleran por mala digestión o por el deterioro que ocasiona a la mucosa intestinal. La lactosa, un azúcar presente en la leche de vaca, es el causante de esta intolerancia. Existen otras opciones para el desayuno o merienda que no contienen lactosa y destacan por su buena digestibilidad y alta tolerancia, son las conocidas como “leche vegetales”. Encontramos la leche de soja, de avena, de arroz, de kamut, de almendras, de avellanas. Cada una de ellas con numerosos beneficios para la salud.

Pescado, fuente de omega-3

El consumo de pescado es importante por su contenido en omega 3. El aporte de este tipo de grasa poliinsaturada es esencial para una buena salud cardiovascular, al regular los niveles de colesterol y triglicéridos en sangre. Forma parte del cerebro y sistema nervioso central, por lo que su consumo favorece el aprendizaje y capacidad intelectual y ayuda a regular trastornos como la ansiedad, estrés, hipertactividad, insomnio, etc. Presentan una actividad antiinflamatoria beneficiosa en casos de dolor menstrual, dermatitis, psoriasis y artritis, entre otras.

Té, aporte de antioxidantes

El té verde es una fuente de antioxidantes, concretamente de un polifenol llamado Epigalocatequina 3 -galato (EGCG). El consumo diario de té verde ha sido asociado con un mejor sistema inmune, así como en la prevención de cáncer, particularmente el de próstata y mama. En Asia la ceremonia del té es un ritual milenario donde se concentra toda su tradición y cultura.