FRUTOS DE OTOÑO0

Ningún alimento estimula tanto los sentidos como una pieza de fruta. Además de vitaminas y minerales, las frutas contienen cientos de sustancias llamadas elementos fitoquímicos, que desarrollan importantes funciones preventivas y curativas.

Fruta es sinónimo de salud. Es atractiva, apetitosa, fácil de comer y refrescante. Desintoxica el organismo, regula el intestino, es antioxidante, evita las enfermedades cardiovasculares y disminuye el riesgo de padecer cáncer.

La naturaleza es muy sabia y generosa, y por ello en cada temporada se crían las frutas adecuadas para ese momento del año y los requerimientos de nuestro cuerpo.

El otoño es una época rica en frutas que aportan energía, vitaminas y antioxidantes, ayudándonos a afrontar el frío del invierno y prevenir resfriados, reforzando las defensas

La Mandarina

La facilidad de pelar y comer una mandarina, su agradable dulzor y su escaso grado de acidez, la convierten en una de las frutas favoritas de los niños. Pertenece a la familia de los cítricos y presenta una composición parecida a la de la naranja, aunque la proporción de nutrientes es algo inferior.  El componente mayoritario en las mandarinas es el agua y, respecto a otras frutas de su género, aporta menos cantidad de azúcares y por tanto menos calorías. La cantidad de fibra es apreciable y ésta se encuentra sobre todo en la parte blanca entre la pulpa y la corteza, por lo que su consumo favorece el tránsito intestinal. Destaca el contenido en vitamina C, ácido fólico y  provitamina A, más abundante que en cualquier otro cítrico. También contiene cantidades destacables de potasio y magnesio. En menor proporción se encuentran ciertas vitaminas del grupo B y minerales como el calcio.

Es antiinfecciosa, fluidificante de la sangre, hipotensora, laxante, antialérgica, remineralizante , depurativa y antioxidante. Muy recomendable en estados febriles, resfriados, gripe e infecciones de garganta.

La Uva

Es una de las frutas más cultivadas del mundo, después de la naranja. Desgraciadamente solo una pequeña parte de su producción se consume como fruta; la mayor parte se destina a la fabricación de bebidas alcohólicas, especialmente vino. Se la considera un componente básico de la dieta y la cultura mediterránea.

Contiene entre un 15 y 30% de azúcares, según la variedad de uva, de los cuales la glucosa y la fructosa son los más abundantes, ambos monosacáridos de rápida absorción. Rica en vitaminas del grupo B, principalmente B6, B1, B2 y B3 que, entre otras funciones, favorecen la metabolización de los azúcares. También contiene cantidades significativas de provitamina A y de vitamina C. El potasio y el hierro son los minerales más abundantes, aunque contiene también calcio, fósforo, magnesio y cobre.

La uva contiene una gran variedad de sustancias químicas, conocidas como elementos fitoquímicos que ejercen numerosas funciones en el organismo. Entre ellos resaltar la presencia de ácidos orgánicos (tartárico, málico, cítrico, etc.) que son los responsables del sabor ligeramente ácido y producen una alcalinización de la sangre y de la orina, lo que facilita la eliminación de los residuos metabólicos, como el ácido úrico. Los flavonoides de tipo fenólico actúan como potentes antioxidantes, impidiendo la oxidación del colesterol causante de la arteriosclerosis. El resveratrol que encontramos en la piel de la uva tiene propiedades antifúngicas y sobre todo, antioxidante. Recientemente se ha comprobado que es un poderoso anticancerígeno. Las antocianinas también actúan como potentes antioxidantes preventivos de las afecciones cardiovasculares.

En esencia podemos decir que la uva aporta energía a nuestras células y que favorece el buen estado de nuestras arterias.

La Granada

Contiene una cantidad de hidratos de carbono superior a la mayoría de las frutas. Es bastante rica en vitamina C, E y B6, y cantidades significativas de B1, B2 y niacina. Los minerales más abundantes son el potasio, el cobre y el hierro. Las antocianinas actúan como antisépticos y antiinflamatorios en el conducto digestivo y como poderosos antioxidantes en las células, frenando los procesos de envejecimiento y degeneración cancerosa.

La peletierina es un alcaloide  de acción vermífuga (hace expulsar los parásitos intestinales) que se encuentra en la corteza del fruto y en los tabiques internos.

La granada está especialmente indicada en casos de trastornos intestinales como diarreas infecciosas, flatulencias y cólicos intestinales por su acción astringente y antiinflamatoria sobre el tracto digestivo. El efecto astringente frena la producción de jugo gástrico y logra desinflamar el estómago irritado. El aporte de hierro y cobre lo convierten en un aliado en caso de anemia. La riqueza en flavonoides y vitaminas antioxidantes la hacen beneficiosa en casos de trastornos cardiovasculares. Rica en potasio y baja en sodio, ideal para la dieta de los hipertensos. Su efecto alcalinizante y depurativo es de utilidad en trastornos del metabolismo como la gota y la obesidad.

La Calabaza

Destaca su riqueza en beta-caroteno (provitamina A) y en minerales como el potasio y el calcio. Su contenido en fibra soluble también es remarcable, a lo que se nos debe su efecto saciante sobre el apetito. Se trata de uno de los alimentos más bajos en grasa y en sodio, dos declarados enemigos de la salud de las arterias y del corazón. Este fruto está especialmente recomendado en casos de hipertensión (por su bajo contenido en sodio y riqueza en potasio), afecciones coronarias y arteriosclerosis, afecciones renales (diurético suave y antiinflamatorio) y estomacales (neutraliza la acidez y ejerce una acción emoliente y protectora sobre la mucosa gástrica), afecciones oculares (por su riqueza en beta-caroteno) y prevención del cáncer (contiene tres de las sustancias vegetales de mayor acción anticancerígena comprobada, beta-caroteno, vitamina C y fibra vegetal).

Debemos hacer una mención especial a las semillas, también llamadas pipas, de la calabaza. Estas pueden consumirse crudas o ligeramente tostadas. Tantos ellas como su aceite son muy ricos en vitamina E, ácido linoleico, cinc y hierro. Contienen cucurbitina, un principio activo con propiedades medicinales bien conocidas: Protección prostática y efecto vermífugo (antiparasitario).

Frutos secos

Son muchas las propiedades y nutrientes que nos aporta el consumo de frutos secos. Energía inmediata, para aquellos con un desgaste físico o mental importante; proteína vegetal completa libre de ácido úrico, especialmente indicados para vegetarianos, convalecientes; ácidos grasos mono y poliinsaturados, que ayudan a regular los niveles de colesterol y triglicéridos; ricos en minerales (calcio, magnesio, fósforo, hierro, etc.), oligoelementos (cinc, manganeso, cobre, selenio) y elementos fitoquímicos activos sobre nuestro organismo (sustancias antioxidantes, fitoesteroles que favorecen la reducción del colesterol, isoflavonas que protegen contra la arteriosclerosis, la osteoporosis, etc.). Adecuadas para todos los públicos y que no deben ser consideradas como simples golosinas para picar sino como auténticos y valiosos alimentos.

Prestaremos especial atención en las nueces, que en el mes de noviembre es cuando se encuentran en su mejor momento. Constituyen un alimentos muy concentrado en nutrientes, especialmente en ácidos grasos esenciales, vitaminas del grupo B (principalmente la B6) y oligoelementos como el cinc, el cobre y el manganeso.

Su alta concentración en grasas insaturadas (principalmente linoleico y linolénico) lo  convierten en un gran aliado de las arterias y el corazón. Reduce el nivel de colesterol y triglicéridos, evita la formación de trombos y frena los procesos inflamatorios.

Su escaso aporte de hidratos de carbono hace que las nueces sean muy bien toleradas por los diabéticos. Contienen hasta un 14.3% de proteínas de buena calidad biológica. Es algo deficitaria en el aminoácido metionina, lo cual se soluciona fácilmente combinándolas con cereales.

Indicadas en caso de afecciones coronarias, tasas elevadas de colesterol, afecciones del sistema nervioso, trastornos sexuales y esterilidad y situaciones en las  que se vean aumentadas las necesidades nutricionales (embarazo, lactancia, deportistas, estudiantes, convalecencias y estrés)

ALIMENTOS INTELIGENTES2

El cerebro requiere básicamente de dos sustancias para su funcionamiento, oxígeno y glucosa. Sin embargo, necesita de otros nutrientes para poder desarrollar todas sus funciones mentales. Destaca el papel de las vitaminas de grupo B y algunos minerales, que intervienen directamente en la actividad neuronal. Por el contrario, algunos hábitos como el consumo excesivo de azúcar y ciertos aditivos pueden perjudicar el rendimiento de tan preciado órgano.

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Ensalada, fuente de vitaminas0

Ensalada, fuente de vitaminas

 

Las ensaladas pueden ser un plato altamente nutritivo y completo,  con una gran variedad de ingredientes y sabores: hojas verdes, fruta, frutos secos, hortalizas, germinados, lácteos, pasta, hasta carnes y pescados.  Es un plato fácil y rápido de preparar y admite diseños de lo más atractivos. Vamos a analizar los beneficios que nos aportan los principales componentes.

Ensalada

 

Hortalizas y verduras

En este grupo encontramos una gran variedades de lechugas, con sabores y texturas características y, aunque el valor nutricional puede variar ligeramente, de forma general podemos resumir que son bajas en calorías, ricas en agua, fibra, minerales y vitaminas. Están indicadas en dietas depurativas, de control de peso, estreñimiento, reguladoras de los niveles de colesterol y azúcar, debilidad muscular y para mejorar el estado de la piel. La zanahoria es otro de los ingredientes que solemos encontrar, un aporte de beta-carotenos y antioxidantes, beneficiosas para la piel y la vista. La cebolla, rica en vitamina C, antioxidantes y sustancias antimicrobianas. Es diurética y beneficiosa para el aparato digestivo, combate procesos infecciosos y favorece la salud cardiovascular. El tomate, fuente de licopeno, antioxidante aliado del corazón. Aporta vitaminas, minerales y fibra. Es diurético, facilita la digestión y se piensa que su consumo está asociado a la prevención de algunos tipos de cáncer.

 

Frutos secos

Aportan energía inmediata, para aquellos con un desgaste físico o mental importante, proteína vegetal completa, especialmente recomendada para vegetarianos y convalecientes, ácidos grasos mono y poliinsaturados, beneficiosos para el sistema cardiovascular, ricos en minerales, oligoelementos y elementos fitoquímicos (sustancias antioxidantes, fitoesteroles, isoflavonas, etc.)

 

Germinados

Alimentos vivos, rico en vitaminas, minerales, enzimas digestivas y antioxidantes, facilitan y estimulan el proceso digestivo.  Son depurativos y contribuyen en la síntesis de nuevas sustancias como la vitamina C y la clorofila. Además, cada variedad de germinado aporta nutrientes específicos y beneficios adicionales para el organismo.

 

Frutas

Se aconseja consumir frutas de temporada que se encuentran en su máximo esplendor para poder disfrutar de todas sus propiedades. Las frutas deshidratadas son nutritivas y beneficiosas para el organismo con la ventaja que podemos disponer de ellas durante todo el año. La cantidad de hidratos de carbono y por tanto de calorías en este caso se ve incrementada durante el proceso de secado y deberemos tenerlo en cuenta si seguimos una dieta baja en azúcares.

 

Aliño

La salsa de la vida, ayuda a potenciar el sabor de los ingredientes y da un toque especial al plato. Escoger aceites vegetales de primera presión en frío. Evitar utilizar sales refinadas y sustituirlas por sal del Himalaya, con una gran concentración de minerales. Los zumos naturales de frutas, darán acidez a los platos, potasio, antioxidantes y vitamina C. La Miel, aporta dulzor además de multitud de nutrientes. El vinagre de manzana, especialmente para dietas de control de peso. Especias, aportan sabor, aroma y favorecen el proceso digestivo.

 

Ensalada invernal: rica y nutritiva

Ingredientes:

  • Hojas verdes (escarola, lechuga, brotes tiernos, etc.)
  • ½ granada
  • 75g de almendras crudas fileteadas
  • 1 aguacate
  • 2 cucharadas de cebollino picado
  • Para la salsa:
  • 3 cucharaditas de vinagre de manzana
  • 2 cucharaditas de aceite de oliva de primera presión en frío
  • Salsa de soja o tamari
ingredientes ensalada

Preparacion:

  • Lavar bien las hojas, trocearlas y disponerlas en el fondo de la ensaladera
  • Pelar el aguacate, cortar a dados y repartir sobre las hojas
  • Desgranar media granada y repartirlos por la ensalada.
  • Elaborar la salsa: mezclar el aceite, el vinagre y un poco de salsa de soja y batir con las varillas
  • Rociar la ensalada con la salsa
  • Por último tostar ligeramente en una sartén las almendras laminadas crudas y esparcirlas por encima de la ensalada junto con el cebollino picado.

Buen provecho!

El magnesio, un mineral energizante y calmante para el organismo2

El magnesio es un elemento químico esencial para el ser humano. En primer lugar diremos que actúa como energizante y calmante del organismo. La pérdida de este mineral puede deberse a diferentes causas, aunque la más habitual es el estrés físico y mental. A mayor estrés, mayor es la pérdida de este mineral, que es liberado por las células al torrente sanguíneo y posteriormente eliminado del organismo a través de la orina o de las heces.

La mayor parte del magnesio se encuentra en los huesos y sus iones desempeñan papeles de importancia en la actividad de muchas coenzimas y en la obtención de energía celular. También tiene una función estabilizadora de la estructura de cadenas de ADN y ARN. Interviene, además, en la formación de neurotransmisores y neuromoduladores, en la repolarización de las neuronas y en la relajación muscular (destacando su acción en el músculo cardíaco).

Alimentos ricos en magnesio

Dependiendo del peso y la altura, la cantidad diaria recomendada es de 300-350 mg de magnesio. Es una cantidad que puede obtenerse fácilmente puesto que este mineral se encuentra en muchos alimentos:

  • Frutos secos: girasol, sésamo, almendras, pistachos, avellanas y nueces.
  • Cereales: mijo, arroz y trigo.
  • Legumbres: soja, alubias, garbanzos y lentejas.
  • Germen de trigo y levadura de cerveza.
  • Y en los germinados, ya que la clorofila contiene magnesio.
Frutos secos como las nueces son ricos en calcio.
Frutos secos como las nueces son ricos en magnesio.

Síntomas de la carencia de magnesio

Algunos de los síntomas asociados a la falta de magnesio son irritabilidad e inestabilidad emocional, disminución de los reflejos, descoordinación muscular, apatía y debilidad, estreñimiento, trastornos premenstruales, falta de apetito, nauseas, vómitos, diarreas, confusión y temblores. Otros síntomas son el mantenimiento de la osteoporosis, las caries y la reducción del calcio en la sangre.

El exceso de calcio disminuye la absorción de magnesio, por lo que no hay que abusar de la leche. El exceso de fósforo también produce una mala absorción, así como también los fosfatos de algunos tipos de salchichas, quesos, helados y refrescos de cola.

Beneficios del magnesio para el organismo

Es un tranquilizante natural que mantiene el equilibrio energético en las neuronas y actúa sobre la transmisión nerviosa. Está ampliamente recomendado en tratamientos antiestrés y antidepresión. Otros beneficios del magnesio son:

  • Es un relajante muscular, útil en casos de rampas y eficaz para deportistas para favorecer la recuperación.
  • Ayuda a fijar el calcio y el fósforo en huesos y dientes.
  • Previene los cálculos renales, ya que moviliza el calcio.
  • El magnesio en carbonato puede resultar un buen laxante.
  • Es efectivo en las convulsiones del embarazo: previene los partos prematuros, manteniendo el útero relajado.
  • Interviene en el equilibrio hormonal, disminuyendo los dolores premenstruales.
  • Controla la flora intestinal y nos protege de enfermedades cardiovasculares.
  • Es recomendable para aquellas personas que padezcan hipertensión.
  • Actúa sobre el sistema neurológico, favoreciendo el sueño y la relajación.
Magnesio en cápsulas.
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Alimentación en otoño e invierno: consejos dietéticos0

Detrás de muchas enfermedades físicas y emocionales, a menudo hay una dieta inadecuada. Una buena alimentación en otoño e invierno debe priorizar aquellos alimentos que nos proporcionan la energía específica necesaria para adaptarnos a los cambios de temperatura y a la humedad. También utilizamos la energía de estos alimentos para regenerar distintos órganos.

El otoño es tiempo de interiorización. Nuestro organismo, como la propia naturaleza, necesita recogerse, relajarse y volverse a concentrar en las tareas y estudios habituales. Es el momento de reforzar el sistema inmunitario y de generar calor interno para prevenir gripes y resfriados. Nuestra alimentación en otoño e invierno debe tener en cuenta que éstas son las estaciones para mimar pulmones, riñones, intestino grueso y vejiga. Todo lo que hagamos por ellos en estos meses tendrá un efecto preventivo y curativo. 

Principales productos de la alimentación en otoño e invierno

Cereales

  • Debemos consumir sobre todo mijo, quinoa, arroz de grano medio y corto, arroz salvaje, avena y trigo sarraceno. De manera más ocasional, tomaremos cuscús, bulgur, pan y pasta.
  • Estilos de cocción: en olla a presión, hervidos sin previo remojo, salteados con verdura y un poco de aceite una vez cocidos. Con restos de cereales se pueden hacer croquetas o enriquecer sopas y otros platos.

Alimentos proteicos

  • La alimentación en otoño e invierno debe incluir pescado, seitán y leguminosas: judías, lentejas, garbanzos, soja y sus derivados (azuki, tofu, tempeh…). Debe reducirse el consumo de carne, huevos y lácteos. De manera ocasional, podemos realizar algún frito.
  • Las cocciones tienen que ser más largas, más lentas y con menos agua. Cuanto más frío haga, añadiremos un poquito más de aceite de 1ª presión. Es época para hacer estofados y cocinar al horno. También podemos cocinar la carne a la plancha (después de haberla macerado con tamari y hierbas aromáticas).

Verduras

  • Aconsejamos principalmente las redondas y de raíz (zanahoria, nabo, chirivía, calabaza, cebolla, daikon…), complementándolas con verduras de hoja verde (perejil, berro, judía verde…). Es también un buen momento para el brócoli, la col, la coliflor y las algas. Hay que comer menos patata, boniato, tomate, berenjena y pimiento.
  • La alimentación en otoño e invierno debe incluir verduras al horno, consomés, caldos con algas, sopas remineralizantes y cremas de verduras. Hay que reducir las ensaladas crudas en favor de las ensaladas tibias con verduras escaldadas.
Verduras propias de la alimentación en otoño e invierno.
Verduras propias de la alimentación en otoño e invierno.

Aceites

  • De oliva de 1ª presión en frío. Aporta energía y calor al organismo, al mismo tiempo que favorece la salud cardiovascular.
  • Semillas: sésamo, calabaza, girasol… Con ellas podemos enriquecer los salteados, las cremas de verduras, etc.
  • Los frutos secos (avellanas, nueces, almendras, piñones…) preparan el organismo para el frío.

Frutas

Debemos apostar por las frutas del tiempo y tomar sólo ocasionalmente frutas tropicales. Es el momento de hacer compotas, tartas o cocinar frutas al vapor y al horno.

Otros alimentos

  • Hierbas aromáticas secas y especias: canela, jengibre, clavo y nuez moscada, ya que generan calor interno.
  • Bebidas calientes de leches vegetales (avena, arroz, soja, almendras o avellanas) sin azúcar y con café de cereales.

Complementos para reforzar la alimentación en otoño e invierno

  • Productos de la colmena (polen, jalea real, própolis, miel).
  • Oligoelementos.
  • Plantas medicinales (en infusiones, jarabes, viales, extractos líquidos, comprimidos o cápsulas) para prevenir y tratar afecciones típicas de la época de frío: alteraciones del sistema inmune, resfriados, bronquitis, laringitis, sinusitis… ¡Déjese asesorar por su herbolario para saber cuál es la mejor planta en cada caso!

Frutos secos y sus bondades para la salud4

Incorporar frutos secos en nuestra dieta habitual nos ayudará a reducir el colesterol y a disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, mejorará nuestro sistema inmunológico y evitará el envejecimiento prematuro. Además nos da un aporte extra de energía para enfrentarnos a las temperaturas más bajas clásicas de la estación invernal.

La naturaleza es sabia. Nos da lo que necesitamos en el momento que lo necesitamos. Todos los frutos de otoño son muy buenos paras la salud. Los de color rojizo, violeta o amoratado, como los arándanos, las moras, los escaramujos, las bayas de sauco o los frutos del granado son ricos en antioxidantes y antocianósidos. Los frutos secos (nueces, almendras, avellanas, piñones, etc.) son ricos en nutrientes, muy especialmente en ácidos grasos omega 3 y omega 6. También son una fuente de vitaminas (principalmente de vitamina E) y ricos en minerales (calcio, magnesio, fosforo y zinc). Hay que destacar, además, que los frutos secos contienen fibra de alta calidad, que nos ayuda a regular el tránsito intestinal. La característica común de todos los frutos secos es que en su composición natural tienen menos de un 50% de agua.

Los frutos secos son fuente de proteínas, vitaminas, minerales y oligoelementos.
Los frutos secos son fuente de proteínas, vitaminas, minerales y oligoelementos.

Frutos secos de cáscara dura

  • Almendras. Son ricas en proteínas, además de una de las pocas fuentes de proteínas vegetales que contiene arginina, aminoácido esencial para los niños. Aportan ácido oleico, que disminuye el colesterol y por tanto ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares. Por su alto contenido en fibra y bajo en azúcares, son ideales para personas con diabetes. También son ricas en minerales (calcio, magnesio, potasio, cobre, fósforo y zinc).
  • Anacardos. Son ricos en proteínas, fibra y ácidos grasos insaturados y contienen vitaminas B-1 y B-2, vitamina E, omega 3, omega 6, calcio, ácido fólico y magnesio. Son energéticos, fortalecen la memoria y disminuyen el nerviosismo. Reducen el colesterol y los triglicéridos, son beneficiosos para el corazón, fortalecen el sistema inmunológico, favorecen el tránsito intestinal, previenen el cáncer de colon, evitan el envejecimiento y ayudan a controlar la obesidad.
  • Avellanas. Contienen ácidos grasos monoinsaturados (ácido oleico) y vitamina E. Ayudan a reducir el colesterol y disminuyen el riesgo de enfermedades cardiacas. Son energéticas y una buena fuente de calcio para luchar contra la descalcificación y la osteoporosis.
  • Nueces. Destacan por sus aceites vegetales poliinsaturados y son una buena fuente de vitamina E, vitamina C, vitamina B, omega-3, omega-6, zinc y calcio. Rebajan el colesterol y ayudan a prevenir hasta un 50% las enfermedades cardiovasculares. Mantienen el buen estado de la piel, el cabello y los huesos. Se recomiendan para prevenir la osteoporosis.
  • Pistachos. Destacan por su alto contenido en ácido fólico (vitamina B-9) y su nivel proteico. Es el fruto seco con más vitamina A. Son ricos en potasio, calcio, hierro y fósforo. Reducen el colesterol y el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Por su contenido en fibra y tomados con moderación, son ideales para regular el tránsito intestinal.
  • Piñones. Aportan energía y nutrientes. Son ricos en ácidos grasos y minerales (calcio, potasio, fósforo, magnesio, hierro y ácido fólico). Son aconsejables en las etapas de crecimiento como complemento a los lácteos. También están indicados para combatir el colesterol y las enfermedades cardiovasculares, así como para estados carenciales, cansancio y anemias.

Frutos secos provenientes de frutas desecadas

  • Uvas pasas. Ricas en hidratos de carbono simples y azúcares, así como en minerales (potasio, calcio y hierro). Son una fuente excelente de provitamina A (beta-caroteno), esencial para la visión, buen estado de la piel, del cabello, de los huesos, de las mucosas y del buen funcionamiento del sistema inmunológico, además de tener propiedades antioxidantes.
  • Higos secos. Son nutritivos y ricos en hidratos de carbono, ácidos orgánicos y sales como potasio, calcio y vitaminas A, B-1, B-2, B-3 y C. Mejoran el tránsito intestinal.
  • Orejones. Representan un concentrado de vitaminas, minerales y nutrientes. Un puñado de orejones puede ser una alternativa a la ingesta de pastillas de vitamina A. Contienen hierro, muy beneficioso para la prevención de la anemia. Su riqueza en potasio ayuda a los problemas de hipertensión y circulatorios, facilitando la expulsión de líquidos. Están considerados como una medicina natural para el sistema nervioso, gracias a la vitamina B-3, que combate el nerviosismo, la ansiedad, la depresión y el insomnio.