Esencias de otoño0

El otoño es una estación de cambio y es común que muchas personas padezcan un estado de decaimiento y tristeza, conocido ya como  depresión o astenia otoñal. Esta situación suele estar relacionada principalmente al cambio horario y a la disminución de luz solar. La aromaterapia es una herramienta útil que puede facilitar esta adaptación al cambio. Es una manera de buscar el equilibrio entre cuerpo y mente para volver a recuperar el estado óptimo de salud. Es el momento de respirar esencias que mejoren nuestro estado emocional, aromas con actividad antiséptica que liberen el hogar de virus y microorganismos típicos de las estaciones frías, olores que refuercen nuestro sistema inmunitario.

El otoño huele a madera, a tierra mojada, es un aroma intenso y penetrante, es una estación inspiradora, donde la melancolía y la nostalgia se hacen presentes. Inspirar sus esencias nos hacen vivirlo con intensidad. El cedro además de su acción antiséptica pulmonar nos aporta calma; el pachuli alivia la confusión  mental  energizando nuestra mente; la fragancia de la madera de sándalo aumenta la sensación de paz preparándonos para la meditación;  el aroma de la raíz de vetiver  favorece la conciencia, nos hará disfrutar del otoño; la esencia de salvia nos sacará del agotamiento y la apatía.

Entre los aromas que mejoran nuestro estado de ánimo podemos destacar el aceite esencial de  limón, neroli, naranja, bergamota o petitgrain. Los utilizaremos diluidos mezclándolos en un aceite base y lo aplicaremos en forma de masaje en las sienes, el cuello y el pecho.

Sándalo

Entre las esencias que favorecen la concentración y el estado de alerta encontramos la menta, el romero, la pimienta negra, el limón y la nuez moscada. Podemos aplicar un par de gotas en cada sien, empapar un algodón con unas gotas y dejarlo cerca de la zona de estudio, o bien utilizar un difusor de esencias.

Si buscamos aromas con actividad descongestiva y expectorante podemos optar por el benjuí, eucalipto, incienso, menta, niauli, pino y salvia esclarea. Los utilizaremos diluidos en un aceite base para realizar un masaje sobre el pecho o bien añadiremos algunas gotas en agua caliente para hacer inhalaciones.

Los aceites esenciales con mayor acción antimicrobiana son el árbol de té, ravintsara, orégano, bergamota y lavanda. Los utilizaremos mediante un difusor ambiental o mezclando unas gotas en el agua de limpieza del hogar.

Nuez moscada

Si queremos sentirnos enérgicos y aumentar nuestra vitalidad seleccionaremos el cardamomo, romero, enebro y jengibre.

Es una época donde la incidencia en la caída del cabello aumenta. Las mascarillas con aceites esenciales nutren y estimulan el crecimiento y la salud del cuero cabelludo. Podemos utilizar esencias de romero, tomillo o cedro en una base de aceite de coco o jojoba.

Aceites esenciales

ALIMENTOS DE OTOÑO0

Con los cambios de estación también cambia nuestra alimentación y costumbres. Debemos prepararnos para el frío con una alimentación equilibrada y preventiva que nos aporte los nutrientes necesarios para que nuestro organismo pueda realizar correctamente sus funciones y evitar los riesgos que conlleva sus carencias. Es la época de reforzar nuestro sistema inmunitario y de generar calor interno para prevenir las gripes y los resfriados. La llegada del otoño es el momento ideal para desintoxicar el intestino grueso y repoblar su flora bacteriana.

El otoño es una de las estaciones más prolíficas en lo que alimentos de temporada se refiere. En nuestro país, y de manera más general en toda la cuenca mediterránea, la época comprendida entre septiembre y mediados de diciembre es el momento idóneo para disfrutar de frutas y verduras como la granada, el membrillo, las uvas, los higos, la calabaza o las alcachofas entre otros. Es tiempo de  setas y hongos, de frutos secos como las castañas, las avellanas y las nueces.

 

Aumenta el desgaste físico y mental y se requiere una alimentación adecuada para afrontar el cambio con la energía necesaria. Deberemos asegurar un aporte de vitaminas, minerales y proteínas de elevada calidad, con el fin de prevenir enfermedades propias del frío. … Leer más →

Flores de otoño0

Brezo (Calluna vulgaris)

Este subarbusto de hojas pequeñas y lineales originario de toda Europa, norte de África y América, crece en terrenos silíceos generalmente ácidos.

Sus flores de color rosa-malva forman racimos terminales, con flores reducidas y en forma de cascabel. Florece en otoño y se recolecta en plena floración.

Las flores de brezo son ricas en arbutina, también encontramos en su composición abundantes ácidos fenólicos, flavonoides y antocianidinas.

Dioscóridoes y el Dr. Laguna ya hablaban en sus libros de propiedades medicinales de esta flor, es una planta de uso común en la herboristería de nuestro entorno.

Las flores de brezo sin astringentes, antidiarreicas y muy especialmente antisépticas del sistema urinario. Por su riqueza en arbutina se recomienda en casos de afecciones de las vías urinarias, gota, edemas y sobrepeso acompañado de retención de líquidos. La flora de brezo es extremadamente mielífera, produce miel de color herrumbroso que cristaliza fácilmente. La miel de brezo es diurética, energizante, muy rica en hierro y produce un efecto tónico sobre el corazón. Muy útil en anemias, clorosis, inapetencia y desmineralizaciones. No es aconsejable la infusión de brezo en embarazadas y e niños menores de 12 años.

Romero (Rosmarinus officinalis)

Este pequeño arbusto originario de la cuenca mediterránea es una de las joyas de nuestra flora medicinal.

Sus flores son pequeñas, se agrupan en racimos terminales, poseen una corola bilabiada, de color azul pálido o ligeramente blanco y moteado interior de color violeta. Toda la planta desprende una intensa fragancia. Aunque podemos encontrar romero florido todo el año dependiendo de la altura, sus épocas de floración son en otoño y a finales de invierno. Sus hojas y flores son ricas en aceite esencial, glucósidos, principios amargos y derivados triterpénicos como el ácido ursólico. El romero es un tónico general de la circulación sanguínea y del sistema nervioso. Es colerético y colagogo debido a la presencia de ácido rosmarínico. Su aceite esencial presenta propiedades antisépticas y cicatrizantes y es muy utilizado externamente como tónico muscular y en procesos inflamatorios. Durante el siglo XVII fue famoso el alcoholato de romero que se denominaba “agua de la reina de Hungría”. En los años 60 el Dr. Ferrandiz popularizó el “alcohol, vitaminado”, un alcoholato de romero y árnica que sigue hoy en plena vigencia y muy recomendables en casos de artrosis, lumbalgias, contracturas, para recuperar el tono muscular después del esfuerzo y prepararlo antes del mismo.

Pasear por un romeral de las provincias de Huesca o Lérida es una experiencia reconfortante y respirar el aroma que desprenden estas flores es la mejor terapia para recuperar el tono físico y emocional.

No utilizar el aceite esencial de romero por vía interna sin el consejo de un experto aromaterapeuta.

Alimentación en otoño e invierno: consejos dietéticos0

Detrás de muchas enfermedades físicas y emocionales, a menudo hay una dieta inadecuada. Una buena alimentación en otoño e invierno debe priorizar aquellos alimentos que nos proporcionan la energía específica necesaria para adaptarnos a los cambios de temperatura y a la humedad. También utilizamos la energía de estos alimentos para regenerar distintos órganos.

El otoño es tiempo de interiorización. Nuestro organismo, como la propia naturaleza, necesita recogerse, relajarse y volverse a concentrar en las tareas y estudios habituales. Es el momento de reforzar el sistema inmunitario y de generar calor interno para prevenir gripes y resfriados. Nuestra alimentación en otoño e invierno debe tener en cuenta que éstas son las estaciones para mimar pulmones, riñones, intestino grueso y vejiga. Todo lo que hagamos por ellos en estos meses tendrá un efecto preventivo y curativo. 

Principales productos de la alimentación en otoño e invierno

Cereales

  • Debemos consumir sobre todo mijo, quinoa, arroz de grano medio y corto, arroz salvaje, avena y trigo sarraceno. De manera más ocasional, tomaremos cuscús, bulgur, pan y pasta.
  • Estilos de cocción: en olla a presión, hervidos sin previo remojo, salteados con verdura y un poco de aceite una vez cocidos. Con restos de cereales se pueden hacer croquetas o enriquecer sopas y otros platos.

Alimentos proteicos

  • La alimentación en otoño e invierno debe incluir pescado, seitán y leguminosas: judías, lentejas, garbanzos, soja y sus derivados (azuki, tofu, tempeh…). Debe reducirse el consumo de carne, huevos y lácteos. De manera ocasional, podemos realizar algún frito.
  • Las cocciones tienen que ser más largas, más lentas y con menos agua. Cuanto más frío haga, añadiremos un poquito más de aceite de 1ª presión. Es época para hacer estofados y cocinar al horno. También podemos cocinar la carne a la plancha (después de haberla macerado con tamari y hierbas aromáticas).

Verduras

  • Aconsejamos principalmente las redondas y de raíz (zanahoria, nabo, chirivía, calabaza, cebolla, daikon…), complementándolas con verduras de hoja verde (perejil, berro, judía verde…). Es también un buen momento para el brócoli, la col, la coliflor y las algas. Hay que comer menos patata, boniato, tomate, berenjena y pimiento.
  • La alimentación en otoño e invierno debe incluir verduras al horno, consomés, caldos con algas, sopas remineralizantes y cremas de verduras. Hay que reducir las ensaladas crudas en favor de las ensaladas tibias con verduras escaldadas.
Verduras propias de la alimentación en otoño e invierno.
Verduras propias de la alimentación en otoño e invierno.

Aceites

  • De oliva de 1ª presión en frío. Aporta energía y calor al organismo, al mismo tiempo que favorece la salud cardiovascular.
  • Semillas: sésamo, calabaza, girasol… Con ellas podemos enriquecer los salteados, las cremas de verduras, etc.
  • Los frutos secos (avellanas, nueces, almendras, piñones…) preparan el organismo para el frío.

Frutas

Debemos apostar por las frutas del tiempo y tomar sólo ocasionalmente frutas tropicales. Es el momento de hacer compotas, tartas o cocinar frutas al vapor y al horno.

Otros alimentos

  • Hierbas aromáticas secas y especias: canela, jengibre, clavo y nuez moscada, ya que generan calor interno.
  • Bebidas calientes de leches vegetales (avena, arroz, soja, almendras o avellanas) sin azúcar y con café de cereales.

Complementos para reforzar la alimentación en otoño e invierno

  • Productos de la colmena (polen, jalea real, própolis, miel).
  • Oligoelementos.
  • Plantas medicinales (en infusiones, jarabes, viales, extractos líquidos, comprimidos o cápsulas) para prevenir y tratar afecciones típicas de la época de frío: alteraciones del sistema inmune, resfriados, bronquitis, laringitis, sinusitis… ¡Déjese asesorar por su herbolario para saber cuál es la mejor planta en cada caso!