Semillas nutritivas0

Con el ritmo de vida actual, nuestra alimentación no siempre es todo lo completa y variada que debería. En esta situación las semillas se convierten en un buen suplemento para nuestra dieta. Aparte de aportarnos proteínas y minerales, son una buena fuente de ácidos grasos esenciales, como el omega-3. Podemos consumirlas al natural, preferiblemente trituradas, mezcladas con la comida, en forma de puré, o los aceites que se extraen de ellas. Deberíamos consumir entre una y dos raciones al día.

SEMILLAS DE SÉSAMO (Sesamum indicum)

También conocida como semilla de la alegría o ajonjolí, la semilla de sésamo constituye un alimento altamente nutritivo, completo y equilibrado debido a la cantidad y calidad de los nutrientes que contiene. Su proteína es rica en metionina, triptófano, histidina y colina. Es rico en calcio, fósforo, magnesio, cobre, manganeso y hierro (sobre todo el sésamo negro).

Tiene una perfecta relación calcio/fósforo, por lo que es un buen calcificante óseo. También es rico en vitaminas importantes para el sistema nervioso y otras funciones vitales, en particular B1, B3, B6 y ácido fólico. Su aceite es rico en ácidos grasos poliinsaturados (85%) y lecitina, lo que resulta muy útil para reducir y controlar los niveles de colesterol.

Podemos tomarlas directamente, crudas o tostadas, enteras o en polvo; mezcladas con yogur, zumo, o espolvoreadas sobre la comida. Otras opciones serían el puré (tahín), el gomasio (semilla en polvo con sal), el aceite, la bebida vegetal de sésamo o el germinado de la semilla.

SEMILLAS DE CHÍA (Salvia hispanica)

Las semillas de chía representan la fuente vegetal con más alta concentración de omega-3. Poseen un 33% de aceite, del cual el ácido linolénico (omega-3) representa el 64%. Pero también aporta omega-6 y la proporción entre ambos es ideal para el organismo: 1:3 (omega-3/omega-6). Además es una buena fuente de minerales como el calcio, el magnesio, el boro, el potasio y el fósforo.

También es rica en fibra, tanto soluble como insoluble, lo que nos ayuda a mantenernos saciados y regular el tránsito intestinal. Y contiene vitaminas del grupo B y una gran cantidad de antioxidantes. Remojar las semillas en un vaso con agua (zumos, yogur o leche) durante 15 minutos o más antes de consumirlas. También podemos espolvorearlas sobre la comida (ensaladas, sopas,…).

SEMILLAS DE LINAZA (Linum usitatissimum)

La semilla de lino es rica en ácido alfa-linolénico (familia del omega-3). Es rica en lignanos, de alto poder antioxidante, y también en mucílagos, que al disolverse en agua forman un gel de efecto beneficioso para el tracto intestinal. También contiene vitaminas B1, C y E, y varios minerales como yodo, hierro, zinc, magnesio, calcio, potasio, manganeso, silicio, cobre, níquel, fósforo y cromo, entre otros.

Una forma muy habitual de tomar estas semillas es dejándolas en remojo con agua toda la noche y, por la mañana, tomar el agua con las semillas. Este es un procedimiento ideal si solo pretendemos regular nuestro tránsito intestinal. El cuerpo es incapaz de romper la piel de las semillas por sí mismo, por eso es recomendable masticarlas o triturarlas antes de consumirlas para aprovechar al máximo todas sus cualidades. De esta forma, podremos añadirlas a yogures, zumos, batidos, sopas, cremas de verduras,…

SEMILLAS DE CÁÑAMO (Cannabis sativa)

También conocidas como cañamones, se obtienen por descascarillado en frío del fruto del cáñamo. Destacan por su alto contenido proteico, su buen perfil lipídico y su alto contenido en fibra. También son fuente importante de ácidos grasos esenciales como los omega-3, 6 y 9, presentes en las proporciones ideales para mantener la salud de nuestro organismo. Por último, son una fuente muy importante de vitaminas (E, B1, B2, B9) y minerales (fósforo, potasio, magnesio, zinc, manganeso y hierro). Podemos tomarlas directamente (enteras si están peladas, trituradas si no lo están), mezcladas en un yogur, en un zumo o batido, espolvoreadas sobre la ensalada o la sopa. También podemos consumir el aceite de cáñamo, obtenido por presión en frío de las semillas.

SEMILLAS DE CALABAZA (Cucurbita pepo)

También llamadas pipas de calabaza, son ricas en magnesio, importante para el sistema cardiovascular y nervioso. Contienen gran cantidad de zinc, algo poco habitual en alimentos vegetales, lo que las hace especialmente interesantes en el tratamiento de la hiperplasia benigna de próstata. Estas semillas también contienen triptófano, que nos ayuda a relajar el sistema nervioso y favorecer el sueño.

Uno de sus principios activos, la cucurbitina, presenta un potente efecto
antihelmíntico. Paraliza a los parásitos intestinales haciendo que se
desprendan de la pared intestinal y facilitando su eliminación por las heces.

Son ideales para tratar infecciones por oxiuros en niños. En este caso se
recomienda que el enfermo coma un puñado, del tamaño de su mano, de pipas al día. También contienen omega-3, calcio, vitamina A y, en menor proporción, vitaminas C, E, K y D.

Habitualmente se consumen crudas y secas, aunque también pueden tomarse tostadas (preferiblemente sin sal), directamente o mezcladas con yogur, en un batido o añadidas a una crema de verduras o a la ensalada.

También podemos tomar el puré de las semillas o el aceite de pipas de calabaza.

SEMILLAS DE GIRASOL (Helianthus annuus)

Las semillas o pipas de girasol son muy ricas en fibra, proteínas y minerales. Nos aportan magnesio, calcio, fósforo, zinc, selenio y, en menor medida, potasio y hierro. También contienen vitaminas E, B1, B3 (biotina), B6 y B9 (ácido fólico). Son ricas en fitoesteroles, un esterol de origen vegetal que, entre otras funciones, bloquea la absorción de colesterol a nivel intestinal.

Sus proteínas son de alto valor biológico, se trata de las proteínas vegetales más ricas en alanina, histidina, cisteína y glutamina, además son ricas en aminoácidos esenciales como la fenilalanina y la metionina, y tres aminoácidos de cadena ramificada, importantes para los deportistas, como son la isoleucina, la leucina y la valina.

Del mismo modo que las semillas de calabaza, las semillas de girasol también contienen triptófano y ácidos grasos poliinsaturados (como el omega-3).

Se pueden consumir crudas o tostadas, preferiblemente sin sal para que sean más saludables, directamente o incorporadas en la ensalada, en panes o barritas energéticas de semillas. También podemos consumir el aceite de girasol, bien aliñando la ensalada o utilizándolo para cocinar.

SEMILLAS DE QUINOA (Chenopodium quinoa)

La semilla de quinoa es considerada un pseudocereal, ya que nutricionalmente tiene propiedades semejantes a las de los cereales aunque botánicamente no lo es. Es tradicional en todos los países de la región andina, desde Colombia hasta el norte de Argentina y el sur de Chile.

Una de las principales características nutricionales es su gran valor proteico, contiene todos los aminoácidos esenciales, por lo que es muy recomendable en dietas vegetarianas y, en una alimentación equilibrada, para evitar el consumo excesivo de proteína de origen animal. Rica en fibra, ayuda a regular el tránsito intestinal, a desarrollar la flora bacteriana beneficiosa y a regular los niveles de colesterol. Su contenido en vitaminas y minerales hace que sea un alimento muy interesante para los sistemas músculo-esquelético, nervioso e inmunitario.

Al ser de fácil digestibilidad y por su alto contenido en nutrientes, la quinoa es muy recomendable a todas las edades. No contiene gluten, es apta para celíacos.

Combatir los parásitos intestinales en animales de forma natural0

Los animales están expuestos a infestaciones por un gran número de parásitos que pueden afectar su salud. Es necesario un diagnóstico y tratamiento adecuado así como tomar medidas preventivas. Es importante el seguimiento por un veterinario que supervise el tratamiento.

 

Encontramos diversos recursos naturales que permiten tratar los parásitos intestinales de forma completamente natural y respetuosa con el organismo del animal. Las plantas con acción vermífuga deben utilizarse a dosis bajas y durante periodos cortos de tiempo, normalmente una semana. El tratamiento puede volverse a repetir al cabo de dos semanas para eliminar las formas resistentes.  Se suele recomendar que se realicen desparasitaciones cada 3 meses

 

Ajenjo (Artemisia absinthium).

Presenta propiedades antihelmínticas, favorece la eliminación de los gusanos. Por su sabor amargo, que le confiere un efecto tónico digestivo, se recomienda mezclarlo con la comida. Suministrar media cucharadita de polvo al día, durante una semana.

 

Semillas de calabaza (Cucurbita pepo).

La cucurbitina es la sustancia que ayuda a la expulsión de los parásitos. Se recomienda administrar media cucharadita de semillas crudas molidas por 30Kg de peso.

 

Ajo (Allium sativum).

Presenta un amplio espectro de acción contra multitud de microorganismos. No se recomienda su uso en gatos, salvo indicación veterinaria. Es eficaz para combatir un gran número de parásitos. Podemos machacar un ajo y mezclarlo en la comida.

 

Genciana (Gentiana lutea).

Las propiedades antiinflamatorias y antisépticas  fortalecen el aparato digestivo y ayudan a depurar el organismo, por lo que es una buena opción para la desparasitación interna. Herviremos 1 cucharadita de raíz en un vaso de agua durante 5 minutos y se la daremos dos veces al día, durante una semana.

 

Aceite de coco.

Mejora el aspecto y cuidado de la piel, favorece la digestión y absorción de nutrientes y por su contenido en ácido láurico destruye virus, bacterias y parásitos. La dosis recomendada es 1 cucharadita por cada 5Kg de peso, directamente sobre la comida. Externamente podemos aplicarlo mezclado con unas gotas de aceite esencial que potencie el efecto repelente.

 

Tierra de Diatomeas.

Es un mineral silíceo formado por algas microscópicas fosilizadas. De origen 100% natural, constituye un insecticida seguro para la salud del animal. Debemos asegurarnos que sean de tipo alimenticio. Vía interna tiene la capacidad de actuar sobre todas las fases del ciclo biológico del microorganismo mediante un mecanismo de arrastre y de absorción de toxinas, bacterias y parásitos intestinales, eliminándolos posteriormente por las heces. No destruye la flora intestinal del animal. Se puede aplicar externamente sobre la piel o esparcirlo en su hábitat para el control de pulgas, garrapatas, ácaros y parásitos internos.

 

Los parásitos dañan la flora intestinal y la alteran significativamente. Cuando ésta se encuentra desequilibrada, los parásitos tienen más facilidad de proliferar. Para recuperar la flora y mantenerla saludable se recomienda la toma de probióticos, microorganismos vivos que prevalecen en los intestinos y favorecen el correcto funcionamiento.