VITAMINAS LIPOSOLUBLES0

Las vitaminas son un grupo de nutrientes que proceden de los alimentos y el cuerpo las necesita para cumplir sus funciones, crecer y desarrollarse. El organismo no puede sintetizarlas por sí mismo, así que debemos asegurarnos de consumirlas a diario, para que no se produzcan enfermedades por su carencia. Elige una dieta variada que aporte todos los colores de la naturaleza.  Abundancia de frutas y verduras, algas, germinados y semillas. ¡Tomar el sol cada día también te aporta vitaminas!

Nuestro cuerpo descompone los alimentos y absorbe y almacena las vitaminas de dos formas diferentes:

  • Las vitaminas que están en la parte grasa de los alimentos, las almacenará en los tejidos grasos corporales. A ésta clase de vitaminas solubles en grasa las llamamos liposolubles: vitaminas A, D, E y K.
  • Las vitaminas que se encuentran en la parte acuosa de los alimentos, solo podremos almacenarlas algunas horas y tendremos que reponerlas a diario: vitaminas B y C.

En este artículo vamos a centrarnos en las vitaminas liposolubles. Para absorberlas de forma adecuada necesitamos que nuestro cuerpo sea eficaz descomponiendo las grasas, que tenga suficientes enzimas lipolíticas y que el hígado y la vesícula biliar funcionen adecuadamente para suministrar bilis suficiente para disolver las grasas y almacenar así las vitaminas liposolubles. Los desórdenes gastrointestinales y hepáticos, las infecciones o cualquier afección del conducto biliar, pueden limitar la capacidad del cuerpo para retener y hacer uso de estas vitaminas.

VITAMINA A

La encontramos en dos formas: Retinol, se encuentra concentrada en alimentos de origen animal y es la forma principal en que el cuerpo humano la puede usar y almacenar: huevos, leche, hígado (aceite de hígado de bacalao). Provitamina A (carotenos): procede del reino vegetal y se convertirá en activa al transformarse en Retinol durante su absorción intestinal: frutas y verduras verdes y anaranjadas como la zanahoria, el nabo, la calabaza, orejones, albaricoques, alfalfa germinada, acelga, espinaca.

Parece ser que la asimilación de beta-carotenos y conversión en vitamina A es más efectiva y además aporta más cantidad de agentes antioxidantes.

Es esencial en el desarrollo embrionario, interviene en la diferenciación normal de las células, es indispensable para el buen mantenimiento de cartílagos, pelo, uñas, dientes y huesos, aumenta la inmunidad, protegiéndonos de las infecciones, aumenta la fertilidad masculina y femenina, favorece la salud visual, interviene en el metabolismo del hierro, es un agente antioxidante en la prevención de enfermedades degenerativas.

La cantidad diaria de ingesta recomendada de vitamina A es de 800µg. Una carencia de su aporte puede provocar caída del cabello, sequedad de piel y mucosas, debilidad de las uñas, problemas de visión, inflamación de las membranas, acné, hiperplasia ósea, retraso en el crecimiento e infecciones repetitivas.

VITAMINA D

La vitamina D o calciferol es la única vitamina que podemos obtener de la luz solar, pero también se encuentra en alimentos que la contienen de forma natural (provitamina D3) como los aceites de hígado de algunos pescados (halibut, bacalao, salmón). Hay otras formas de aportar vitamina D (D2 y D1) mediante productos sintéticos como el ergosterol (Provitamina D2) que proviene de ciertas levaduras y hongos expuestos a la radiación ultravioleta.

La síntesis de vitamina D depende del grado de exposición al sol y de la intensidad de pigmentación de la piel. La piel oscura o de color deja pasar menos los rayos ultravioleta y sintetiza menos vitamina D. Tomar el sol 30 minutos al día es suficiente para que un adulto obtenga la vitamina D necesaria.

La provitamina D se metaboliza en el hígado y se activa en los riñones, mediante la acción de la hormona paratiroidea y varias enzimas que la convierten en una sustancia biológicamente más activa, que mejora la absorción en el intestino del calcio procedente de los alimentos, y actúa para liberarlo sobre los huesos.

La vitamina D está implicada en un amplio número de procesos endocrinos y metabólicos, siendo el uno de los más importantes el mantenimiento de la homeostasia del calcio y del fósforo y en la diferenciación celular. Es necesaria para el crecimiento y desarrollo corporal, para la mineralización de huesos y dientes durante el crecimiento y para el mantenimiento de la salud ósea en los adultos.

La cantidad diaria de ingesta recomendada de vitamina D3 es de 5µg o 200U.I. (1µg de vit. D3 equivale a 40 U.I), incrementándose las necesidades en niños, madres gestantes o lactantes y personas de edad avanzada. Una deficiencia de vitamina D puede desencadenar raquitismo y osteomalacia (reducción de la densidad ósea y aumento del riesgo de fracturas)

VITAMINA E

La vitamina E es un potente antioxidante que ayuda a neutralizar los radicales libres dotando al cuerpo de vitalidad y ejerciendo una acción rejuvenecedora celular. Aunque la vitamina E parezca una sola sustancia, es en realidad el nombre de ocho compuestos relacionados presentes en los alimentos, entre ellos, el alfa-tocoferol.

La mejor fuente de vitamina E es el aceite de Germen de trigo, pero además se encuentra en todos los aceites vegetales prensados en frío (oliva, sésamo, girasol), semillas crudas (girasol y lino) y germinados, frutos secos (almendras y avellanas), hortalizas de hoja verde (espinaca y brócoli) y, en menor cantidad, en la mantequilla, los huevos y algunas frutas o verduras.

Entre sus funciones en el organismo destaca su poder antioxidante celular y de las grasas. Protege las células de las agresiones externas como la contaminación, pesticidas, humo del tabaco y el estrés. Aumenta la inmunidad y previene las infecciones.
Su efecto vasodilatador mejora la circulación de la sangre, protege al corazón, aumenta el colesterol HDL (bueno) y evita la formación de coágulos. Aumenta la fertilidad, facilita el embarazo y el parto.

La cantidad de ingesta recomendada diaria varía según la edad, en un adulto se requiere un aporte de 15mg o 22.4UI. La vitamina E se almacena en varios tejidos y tarda mucho en agotar las reservas, con lo que una  carencia no es muy frecuente, pero puede presentarse en personas con síndromes de mala absorción de grasas. Los síntomas de esta deficiencia incluyen ataxia, debilidad muscular, alteraciones oculares, anemia, falta de vitalidad, apatía, irritabilidad y disminución de la energía física y capacidad de concentración; piernas pesadas, pies hinchados, varices, facilidad de aparición de hematomas y celulitis, colesterol o triglicéridos elevados y piel seca. La toma de antioxidantes como la vitamina E pueden ser fundamentales para protegernos frente a condiciones relacionadas con el estrés oxidativo como la artritis, el cáncer, las cataratas, la diabetes, la enfermedad vascular o el Alzheimer.

 

VITAMINA K

Vitamina que participa en la coagulación de la sangre (antihemorrágica) y en la salud ósea.

Diferenciamos dos formas, la K1, se encuentra naturalmente presente en muchos alimentos (hortalizas de hojas verdes, espinacas, col, brócoli, lechuga), aceites vegetales, algunas frutas (arándanos azules, higos), carne, queso, huevos y granos de soja. La K2, en la flora bacteriana intestinal. La vitamina K2 se absorbe casi totalmente, pero de la vitamina K1 solo absorbemos un 10%.

La vitamina K promueve la salud ósea, ya que participa conjuntamente con la vitamina D para mantener los correctos niveles de calcio, fortaleciendo los huesos. Es necesaria para la correcta coagulación de la sangre.

La cantidad diaria de ingesta depende de la edad y el sexo. Un adulto sano requiere un aporte diario de 75µg. La deficiencia de vitamina K es poco frecuente pero puede provocar hematomas (moretones) y problemas de sangrado debido a que la coagulación de la sangre es más lenta,  aumentar la fragilidad ósea y el riesgo de osteoporosis. Algunos estudios relacionan niveles bajos de K a un mayor riesgo de enfermedad cardíaca.

 

NUTRICOSMÉTICA, belleza desde el interior0

Seguir una dieta variada y equilibrada es fundamental para nuestra salud, y también para la belleza. Somos lo que comemos, ya lo decía Hipócrates, pero no siempre es posible seguir una dieta que aporte todos los nutrientes esenciales para mantener el equilibrio interno, y es en este punto  donde entra la nutracéutica y la nutricosmética. La nutriosmética complementará y mejorará la calidad de nuestra piel mediante la ingesta de sustancias que aportarán los nutrientes necesarios para reducir los signos de la edad, fortalecer el cabello y las uñas y proteger las células, entre otros. Es toda aquella cosmética que nutre desde el interior. La nutricosmética, junto con la twincosmética, el uso conjunto de cosméticos externos e internos para potenciar el efecto, es una tendencia muy practicada en Estados Unidos y que hace unos años se ha introducido en Europa. El interés es tan grande que las principales industrias farmacéuticas han lanzado un sinfín de cócteles de vitaminas, minerales y antioxidantes que aseguran una larga juventud. En este artículo sólo nos centraremos en las principales moléculas activas y más empleadas, dejando de lado los productos que podemos encontrar en el mercado.

¿Cuándo podemos notar los efectos? La piel está formada por varias capas, las células vivas están en su capa más profunda y el nutriente actúa sobre esas células. Las células “renovadas” tardarán un mínimo de un mes en aflorar a la superficie y ser visibles. A partir de los tres meses ya se evidencian resultados. Para asegurar eficacia y seguridad es importante individualizar al máximo, ya que las necesidades de cada persona son muy diferentes: varían en función de la edad, el sexo, el tipo de alimentación, hábitos, medicación. Incluso las necesidades de cada individuo no son siempre las mismas y pueden variar según el lugar donde viven o la estación del año. Por ejemplo, en invierno puede ser necesaria la suplementación con vitamina D y en verano potenciar el consumo de betacarotenos.

Entre las principales sustancias utilizadas para mejorar y nutrir la piel encontramos:

Antioxidantes

Son sustancias que ayudan a nuestro organismo a destruir o neutralizar radicales libres nocivos que se producen de manera natural y, si se les permite proceder sin control, pueden dañar los tejidos y órganos.

Los antioxidantes más reconocidos son las vitaminas A, E y C. Los polifenoles, concretamente el resveratrol, extraído de la pepita de la uva, es considerado un potentísimo antioxidante.

Los betacarotenos son precursores seguros de la vitamina A, la cual es indispensable para el buen mantenimiento de mucosas y piel. Favorecen que la piel crezca sana, natural, no pigmentada y la protege de la agresión solar, quedando mucho más preservada a la aparición de cáncer de piel. Se recomienda su ingesta unos meses antes del verano por su acción protectora de la piel y prolongando el bronceado. Reducen la producción de sebo y la acumulación de queratina en el folículo, por lo que son adecuados en el tratamiento del acné.

La vitamina C es necesaria para la producción de colágeno, reparar tejidos y mejorar la elasticidad de la piel. Una falta de vitamina C da lugar a una piel seca, áspera y fácil aparición de moratones. Reduce la pigmentación de melanina asociada a la edad. Está especialmente indicada a los fumadores, hábito que incrementa la tasa de oxidación. La acerola (Malpighia emarginata), también llamada cereza de las indias, es un fruto de color rojo amarillento con un alto contenido de vitamina C (30 veces más que la naranja), además de contener vitaminas del grupo B, vit. A, flavonoides y minerales esenciales.

La Vitamina E, considerada una gran aliada para la belleza del cutis. Retrasa la aparición de arrugar y ayuda a mantener una piel radiante y joven, protegiéndola de las agresiones externas de la piel. Una fuente natural que aporta una gran cantidad de vitamina E es el Germen de trigo, rico además en zinc y vitaminas del grupo B.

Colágeno

Proteína estructural de la piel. Proporciona elasticidad y firmeza. Con la edad disminuye su producción y un aporte externo puede ser una herramienta para mejorar el aspecto del cutis, además de mejorar nuestras articulaciones y tejidos. Para asegurar los mejores resultados es importante escoger aquellos más biodisponibles para el organismo.

La coenzima Q10 mejora la actividad celular, lo que mejorara la capacidad de reparación y producción de colágeno.

Ácido hialurónico.

El ácido hialurónico es un mucopolisacárido presente de forma natural en nuestro organismo y que se encuentra principalmente en los ojos, la sinovia articular y el tejido conjuntivo (como cartílagos, huesos, vasos sanguíneos  y dermis de la piel).   Su función es básicamente estructural, pudiendo compararse al cemento que mantiene unidos los ladrillos de una pared.

Muy utilizado en cosmética, es un elemento esencial en la dermis. Su presencia atrae el agua y contribuye a la hidratación de la piel, a la que aporta suavidad y firmeza,  proporcionándole un aspecto juvenil y con menos arrugas.

Ácidos grasos esenciales

Indispensables para la salud del organismo en general y de la piel, cabello y uñas en particular. Los ácidos grasos son emolientes, humectantes naturales que revitalizan la piel seca.

Las propiedades antiinflamatorias de los omega 3 resultan beneficiosas en casos de eccemas, dermatitis, piel atópica y psoriasis. Además contribuye a mejorar nuestro estado de ánimo y reducir el estrés, factores que también influyen en el estado de la piel.

Silicio

Un aporte correcto en silicio, mejora el aspecto y consistencia de las uñas, piel y pelo. Asimismo, reduce la aparición de arrugas y ayuda a mejorar la elasticidad de la piel. La mejora de los parámetros de la piel se debería a la regeneración de las fibras de colágeno dañadas o a la síntesis de nuevas fibras.

 Zinc

Es un mineral básico para mantener los tejidos de la piel y uñas en las mejores condiciones. Prácticamente todos los trastornos y afecciones de la piel mejoran notablemente cuando los niveles de zinc son los apropiados, sobre todo en casos de acné, considerado por muchos dermatólogos como una carencia  de zinc y ácidos grasos esenciales. Algunos de los síntomas asociados a la deficiencia de zinc son uñas frágiles y quebradizas con puntos blancos y debilidad del cabello, entre otros.

¡Toma 20 almendras al día y verás qué cambios!3

La almendra es un alimento imprescindible en una dieta sana y equilibrada, por su riqueza en calcio, proteína y vitamina E. Además de ser una excelente fuente de energía, ayuda a regular el colesterol y crea sensación de saciedad. Se ha demostrado que en las comunidades donde se consumen dosis altas de almendras, hay menos enfermedades cardiovasculares. ¿Quieres conocer más curiosidades y beneficios de este alimento? ¡No te pierdas este artículo!

La almendra (Prunus amygdalus) es la parte comestible del fruto del almendro. Es originaria de las zonas templadas y desérticas del oeste de Asia, desde donde se fue extendiendo hacia las regiones cálidas y secas de la cuenca mediterránea.

¿Sabías que en hebreo, luz y almendra se designan con la misma palabra? Y es que el almendro, con su temprana floración invernal, anuncia el renacimiento de la luz en la naturaleza.

Almendras
Almendras

Existen dos tipos: las almendras dulces (Amygdalus communis), que se consumen como fruto seco y comprenden dos variedades (de cáscara blanda y de cáscara dura); y las amargas (Amygdalus amara), que tienen una cáscara dura más pequeña. No se usan como alimento ya que, además de su sabor amargo, contienen amigdalina, un compuesto que puede convertirse en ácido cianhídrico, una sustancia venenosa.

¿Por qué deberías comer más almendras?

  • Son una importante fuente de energía, con 575 kcal por cada 100 gr.
  • Son más ricas en proteínas que la carne. Contienen 19 gr. de proteína por cada 100 gr., mientras que la ternera aporta 16 gr. Por ello, en las dietas vegetarianas, las almendras y los frutos secos en general tienen una gran importancia. Además, la almendra es una de las pocas fuentes de proteínas vegetales que contiene arginina, un aminoácido esencial muy beneficioso para los niños.
  • Grasas saludables: contienen un 52% de grasas, de las cuales un 90% son insaturadas. De ellas, ⅔ partes corresponden al ácido oleico, que ayuda a disminuir los niveles de colesterol total y colesterol “malo” o LDL, mientras que aumenta el colesterol “bueno” o HDL. También son ricas en ácido linoléico (omega-6), ácido graso esencial para el organismo.
  • Por su alto contenido en vitamina E, las almendras tienen propiedades antioxidantes. Una ración de 300 gr. (unas 25 unidades) aporta el 50% de la cantidad diaria recomendada de vitamina E, así como vitaminas del grupo B.
  • La almendra es el fruto seco con mayor contenido en fibra: 15 gr. por cada 100 gr. A pesar de su aspecto seco, contiene mucha  fibra soluble, ideal para estimular los movimientos intestinales.
  • Son una fuente importante de minerales, con el calcio necesario para la formación de huesos y dientes, además de magnesio, potasio, cobre, fósforo y zinc.
  • El contenido en hierro es otra de sus virtudes: 50 gr. de almendras aportan una dosis de hierro similar a 50 gr. de espinacas.

Ideales para reducir el colesterol, proteger el corazón y para personas diabéticas

  • Son especialmente beneficiosas para personas con índices elevados de colesterol y triglicéridos, afecciones óseas, nerviosas o del corazón. Protegen el sistema cardiovascular gracias a su perfil lipídico.
  • Se recomienda incluirlas en las dietas de personas diabéticas, por su bajo contenido en azúcares y alto contenido en fibra. Además, son alcalinizantes y desintoxicantes.
  • La leche de almendras es ideal para las personas intolerantes a la leche de vaca o a la lactosa, para los celíacos y, en general, para aquellos que buscan un sustituto de los lácteos. Destaca su alto contenido en calcio ya que aporta casi el doble de calcio que la leche de vaca. También da muy buen resultado durante los períodos postoperatorios, porque las personas convalecientes necesitan alimentos que les nutran pero que sean de fácil digestión.
  • La dosis recomendable de almendras es de 25 gr. al día (20 unidades). Se aconseja comer con moderación a personas obesas, de estómago delicado, con disfunciones hepáticas o propensas a dispepsias.

Ideas para tomar más almendras en tu día a día

Ahora que ya conoces sus múltiples propiedades, es hora de incluirlas en tu dieta y así aprovecharte de sus beneficios. Es uno de los frutos secos más apreciados en la cocina y en la dieta mediterránea porque, al tratarse de un ingrediente muy versátil, se adapta tanto a platos salados como dulces, haciéndolos más nutritivos, sanos y completos.

Las almendras se pueden tomar crudas, tostadas, secas, fritas… pero se recomienda comerlas crudas o secas, ya que al tostarlas se hacen más digestibles, pero pierden algunas proteínas y vitaminas. Asimismo, es necesaria cierta moderación a la hora de tomarlas fritas, pues a pesar de que son muy sabrosas, ¡las calorías se disparan!

También se pueden consumir enteras a cualquier hora del día. Como complemento del desayuno, a media mañana con un yogur o una fruta, como aperitivo, para merendar en sustitución de la bollería… o para aderezar ensaladas, pasta o verduras.

Prueba a triturarlas y añadirlas a sopas y cremas de verduras o para dar un toque de sabor a tus salsas, ¡te sorprenderán!

Además, la leche de almendras es perfecta para acompañar los cereales del desayuno o elaborar postres.

Y el aceite de almendra se usa sobre todo como cosmético. Se obtiene por presión en frío de las almendras trituradas y es excelente como base de mezclas con otros aceites por su buena relación calidad-precio. Está especialmente indicado para pieles delicadas.

Alivia los síntomas de la menopausia con remedios naturales1

Las plantas con fitoestrógenos, ideales para compensar el desajuste hormonal

La menopausia es el momento de la vida de una mujer en que deja de tener la menstruación. Es importante saber que la regla no desaparece bruscamente, sino que, durante un período de tiempo, las mujeres tienen fallos de unos cuantos meses y, posteriormente, vuelven a tener la menstruación. Hablamos de menopausia cuando la mujer no ha tenido la regla en los últimos 12 meses.

¿A qué edad se produce la menopausia?

La edad de la menopausia es muy variable, pero suele ocurrir alrededor de los 50 años. Hablamos de menopausia precoz si la última regla se produce antes de los 40-45 años, y de menopausia tardía si todavía existen menstruaciones después de los 55 años.

¿Cómo afecta la menopausia a las mujeres?

La alteración hormonal más importante es el descenso de los estrógenos y la progesterona. Los efectos más comunes que esto comporta son:

  • Cambio en las menstruaciones: más o menos duraderas, más o menos profusas, con más o menos tiempo entre los períodos
  • Calores y sudoración nocturna
  • Dificultad para dormir
  • Sequedad vaginal
  • Cambios de humor
  • Dificultad para concentrarse
  • Menos cabello y más vello facial

Fitoestrógenos, la alternativa natural a los productos sintéticos

 ¿Sabías que estos cambios se pueden aliviar de forma natural? Existe una serie de plantas que contienen fitoestrógenos naturales. Son de gran ayuda en este período de la vida de la mujer, para compensar el descenso de los estrógenos sin tener que recurrir a productos sintéticos.

  • Trébol Rojo: es considerado como una de las fuentes más ricas de isoflavonas, unos compuestos químicos solubles en agua que actúan como los estrógenos. Resultan muy útiles para reducir sofocos, sudores nocturnos, insomnio y el estrés emocional y psicológico. Además ayudan a frenar el proceso de pérdida de masa ósea.
  • Wild Yam: coniene diosgenia, un compuesto que equilibra las hormonas Tradicionalmente se ha utilizado para mitigar los calambres menstruales. Por su acción antiespasmódica, puede usarse para cualquier tipo de espasmo muscular, dolor de ovarios y útero. Esta planta es un excelente remedio natural debido a su efecto relajante, antiinflamatorio y analgésico. Además, amplía los vasos sanguíneos y aumenta la libido.
  • Cimicífuga: la cimicífuga o cohosh negro (Cimicifuga racemosa) es una planta medicinal originaria de norteamérica. Su raíz alivia los sofocos, la depresión, el dolor de cabeza y la atrofia vaginal. A diferencia de los estrógenos sintéticos es capaz de adherirse a los receptores de éstos sin activarlos. Es una planta muy bien tolerada y segura.
Menopausia - Cimicífuga
Cimicífuga
  • Savia y Lúpulo: tienen una acción estrogénica y suavizan la transición de la producción de estrógenos de los ovarios a las glándulas suprarrenales. Por su riqueza en fitoestrógenos son muy indicadas para aliviar y reducir las sofocaciones. Además, el lúpulo aporta serenidad y reduce los estados de ansiedad, insomnio y decaimiento anímico.
menopausia - Salvia
Salvia

 

menopausia - Lúpulo
Lúpulo

Prueba FITO-COMPLEX Menopausia

Manantial de Salud ha reunido estos elementos en un nuevo producto: Fito-Complex Menopausia. Este complemento alimenticio ha sido creado especialmente para minimizar los síntomas de la menopausia. Gracias a la combinación de sus ingredientes alivia sofocos, ansiedad, insomnio, decaimiento, disfunción sexual y osteoporosis.

Su composición a base de Trébol Rojo, Wild Yam, Cimicífuga, Salvia y Lúpulo convertirá Fito-Complex Menopausia en tu mejor aliado para este período vital. Además, contiene Vitamina E y Selenio que previenen el envejecimiento prematuro, y Magnesio, vitaminas D3 y K2 que contribuyen al mantenimiento de los huesos.